lunes, 26 de junio de 2017

El macedonio de Nicholas Guild

Siglo IV a. C.
Macedonia vive una época convulsa, desgarrada por luchas internas en el seno de la familia real y acosada por los belicosos reinos fronterizos.
Filipo, tercer hijo del rey Amintas y apenas un adolescente, es enviado como rehén a Tebas, donde recibirá educación militar del gran general Epaminondas. A su vuelta, rápidamente pondrá de manifiesto su capacidad de mando y su arrolladora personalidad. Y aunque no estaba escrito que fuera a reinar, un inesperado giro del destino hará que se haga con el poder, convierta a su país en la potencia hegemónica del mundo heleno y allane el camino para el gran imperio que creará su hijo Alejandro.

El macedonio es una historia épica que narra la lucha de Macedonia por su supervivencia bajo la tutela de un líder que cimentará las bases de uno de los imperios más grandes jamás forjados por el hombre.

Opinión: Antes que nada, qué suerte haber leído con anterioridad El asirio y La estrella de sangre, porque si hubiera leído previamente El macedonio, quizás me hubiera quedado sin leer las dos obras maestras de Nicholas Guild.
Me explico. Leí El macedonio porque El asirio y su secuela me maravillaron, como ya dejé claro en este mismo blog hace unas semanas. Y me introduje en la vida de Filipo como si fuera el nuevo Tiglath macedonio… hasta comprobar que mi gozo iba ahogándose en un profundo pozo, que mis ojos se cerraban página a página, mis dedos se ralentizaban sin fuerza al pasarlas y mi deseo de cerrar el libro y dejarlo para el día siguiente era más acuciante a medida que Filipo iba dejando atrás su infancia y adolescencia. Me extraña que El macedonio fuera editado cuatro años después de La estrella de sangre porque, me dio la sensación que El macedonio era como el ensayo general para iniciar la escritura de la épica El asirio… ¡y no al contrario!
Lo siento Nicholas, pero me has dejado frío como las llanuras de Macedonia en invierno porque, además, a quién se le ocurre hacer una novela de Filipo, rey de Macedonia y padre de Alejandro Magno y terminarla antes de que, incluso, haya nacido el famoso hijo. Estoy seguro que todo el mundo que leyó la novela cuando se editó en 1993, esperaba una segunda parte, como había ocurrido con El asirio… ¡pero no!
Qué lástima. Qué tristeza y qué decepción.

Valoración personal (de 0 a 10): 6,5

viernes, 23 de junio de 2017

Entradas: The Cinematic Orchestra 2008


Fecha: Martes, 8 de julio de 2008
Hora: 22:00
Precio: €20.-
Lugar: Sala APOLO
Artista: THE CINEMATIC ORCHESTRA

Tan sólo cuatro meses antes, The Cinematic Orchestra había editado su fantástico Live at the Royal Albert Hall y, quien más quien menos, deseaba que el concierto de la Sala Apolo fuera, cuanto menos, la mitad de bueno que el que te presentaba el disco.

Para empezar, la sala no estaba llena, lo cual permitía que mi aspecto egoísta diera palmadas de alborozo… a ver, ¿a alguien le gustan las aglomeraciones? ¿Tener que ver un concierto con los pies suplicando que no los pisoteen más o con tu nariz deseando un respiro de aire puro frente a la multitud de efluvios desagradables que la rodean? Pues eso. La Sala Apolo no estaba llena y esto te daba la oportunidad de pedirte una cervecita fresca e irte a buscar un buen lugar para disfrutar de la música.

Y Jason Swinscoe y compañía no me decepcionaron en ningún momento porque hicieron un excelente repaso a los dos últimos discos editados, el mencionado Live at the Royal Albert Hall y el de estudio Ma Fleur, así como algunos temas de su anterior trabajo, Man with a movie camera, con el excelente tema jazzístico que da título al álbum. Las voces de Patrick Wilson, Fontella Bass y, de un modo muy especial, la exLamb, Louise Rhodes, llenaban la sala con la misma magia que en el fastuoso recinto londinense.

The Cinematic Orchestra me ofreció un concierto con encanto, donde la música se alzó por encima de los nombres de los músicos; bueno, excepto de uno, del creador de esa música, Mr. Jason Swinscoe.

miércoles, 21 de junio de 2017

Luminance de Govinda

Sí, me gustan los álbumes que trabajan con el subconsciente sensual o erótico del ser humano. ¿Cómo no iban a gustarme si yo fui el creador de los dos recopilatorios que se editaron bajo la esponsorización de la mundialmente conocida marca PRIVATE, de contenido para adultos? 
Pues eso.
Me aficioné a la música del compositor tejano Shane O Madden, conocido en el mundo musical bajo su seudónimo Govinda, a raíz de la edición en 2001 de su trabajo Erotic Rhythms from Earth, y me enganché a su música downtempo, ethnic fusion, electrónica con ritmo a medio tiempo, voces muy bien ensambladas con el complejo engranaje que rodea sus composiciones.
Me gustó más su trabajo Echoes of Eden y, especialmente, el editado en el 2004, Worlds Within que, a día de hoy, sigue siendo su disco más redondo. Posteriomente, llegaron otras producciones como Sound Sutras y Universal on switch que se convertían en bucles de anteriores trabajos, como si Shane O Madden se hubiera quedado sin fuelle compositivo… hasta Luminance donde Govinda vuelve por sus fueros, con una riqueza luminosa que te hace mover los pies y los hombros desde la primera hasta la última nota, unas composiciones ricas y muy bien desarrolladas y una fusión de estilos que pocos consiguen y muchos envidian y, para muestra, escuchar temas Light arrives con la voz de Bee Born, Panther con Irina Mikhailova o el jacked up mix del tema Angel Freezing.

Por cierto, Govinda ha editado un nuevo álbum titulado Decadence donde sigue dándome motivos para seguir creyendo en el futuro de este sensacional artista.


Valoración personal (de 0 a 10): 7,5


lunes, 19 de junio de 2017

Fiesta en la madriguera de Juan Pablo Villalobos

A Tochtli le gustan los sombreros, los diccionarios, los samuráis, las guillotinas y los franceses. Pero Tochtli es un niño y ahora lo que quiere es un nuevo animal para su zoológico privado: un hipopótamo enano de Liberia. Su padre, Yolcaut, un narcotraficante en la cúspide del poder, está dispuesto a cumplir todos sus caprichos. No importa que de trate de un animal exótico en peligro de extinción. Porque Yolcaut siempre puede. Tochtli vive en un palacio. Una madriguera cubierta de oro en la que convive con trece o quizás catorce personas: matones, meretrices, dealers, sirvientes y algún político corrupto. Y además está Mazatzin, su profesor particular, para quien el mndo es un lugar lleno de injusticias, donde los imperialistas tienen la culpa de todo. Fiesta en la madriguera, una excelente y más que prometedora primera novela, es la crónica de un viaje delirante para cumplir un capricho. Cabezas cortadas, ríos de sangre, restos humanos, montañas de cadáveres. La madriguera está en México y ya se sabe: México a veces es un país magnífico y a veces es un país nefasto. Las cosas son así. La vida, al fin y al cabo, es un juego y una fiesta.

Opinión: Reconozco que caí en la trampa. Quien bien me conoce sabe que hay temas que me atraen especialmente, el Londres victoriano, la segunda guerra mundial y el narcotráfico mexicano y, a leer las diversas críticas de Fiesta en la madriguera, consideré que era un libro que bien merecía la pena leer. Y caí en la trampa. Caí en esa trampa en la que siempre había prometido no caer; la trampa de las críticas rimbombantes, casi maniqueas, donde una originalidad seguro que se convierte en algo extraordinario, y no toda originalidad es innovadora. Los críticos dicen que es una muy buena novela porque describe la sin vida que llevan los narcos, es decir, forrados de dinero pero encerrados en palacetes en el desierto, con miedo a mostrar incluso parte de su sombra por el resquicio de una ventana para que no los balaceen, pero bajo el prisma de Tochtli, un niño de doce o trece años. El tema puede ser original, pero el modo de expresarlo, de escribirlo está falto de ingenio, de inventiva y, sobre todo, de verosimilitud. Vamos, que no me creo ni por un segundo lo que ocurre en ninguna de las líneas de este libro.
Por cierto, lo único bueno que puedo decir en general de él es que contiene muy pocas páginas. En esto sí que felicito a Juan Pablo Villalobos por su simpleza porque llega a ser un poco más largo y, con toda seguridad, no lo termino.

Valoración personal (de 0 a 10): 6,2

viernes, 16 de junio de 2017

Entradas: Alan Parsons 1995

Fecha: Lunes, 18 de septiembre de 1995
Hora: 22:00
Precio: ¿?
Lugar: Sala ZELESTE
Artista: ALAN PARSONS

Como Mike Oldfield, Jean Michel Jarre o los Pink Floyd posteriores a Atom Heart Mother, Alan Parsons abanderó una cruzada tecnicista que le ha reportado pingües beneficios. Y es que la fórmula, entre lo sinfónico y lo aparatoso, con intelectuales citas a Edgar Allan Poe, Sigmund Freud o Antoni Gaudí y un pop-rock dirigido al público adulto de perfeccionismo y vistuosismo caló mucho. Lo jodido es que, aun sabiendo que nadie ha discutido nunca sus méritos tras las mesas de mezcla y su inicial época -cuando se llamaba The Alan Parsons Project y su mente productora estaba unida a la mente compositora de Eric Woolfson-, Alan Parsons fue dejando que su nombre primara más que los últimos trabajos editados, y en ese periodo de impass oscurantista, por lo del futuro inmediato, Alan Parsons se presentaba en Barcelona.

El concierto de Alan Parsons fue interesante pero no para echar cohetes; funcionaron mucho mejor los antiguos temas y los últimos trabajos en solitario pasaron con más pena que gloria. Eye in the sky, Prime time y Games people play, entre otros, fueron como petardos en una gran verbena, y temas más progresivos, como Lucifer o La Sagrada Familia terminaron en la aparatosidad grandilocuente para un local como la Sala Zeleste, aunque debo reconocer que los dos vocalistas, Chris Thompson y Peter Beckett, que se sucedieron cantando los temas, fueron de lo mejorcito de la noche.

¡Ay, Alan! Quien te ha visto y quien te ve.

miércoles, 14 de junio de 2017

Evo Devo de Deep Forest

Michel Sánchez, un chaval francés de formación clásica y entusiasta de la música étnica, compra a la UNESCO un pack de grabaciones realizadas en diversos países del continente africano para poder usarlas en un concepto comercial. Para ello se pone en contacto con un amigo suyo, enamorado de los sintetizadores y la música dance que se llamaba Eric Mouquet. Estudian las grabaciones y se dan cuenta que utilizando las voces como instrumento musical, tras ser pasadas por filtros de secuencia, y aderezarlas con sonidos pregrabados de pájaros, cascadas o pasos bajo la lluvia, estos sonidos se convertían en temas llenos de verosimilitud y magia. Nacía el grupo Deep Forest y los conceptos electro world music y folktronica.
En 1992 editaban su primer álbum, titulado simplemente Deep Forest pero que contenía una de las mayores joyas que la música electrónica ha sacado en las últimas décadas, Sweet Lullaby.
Muchos discos se han lanzado bajo el nombre Deep Forest desde aquella ocasión, discos tan elegantes y atrevidos como Boheme, Comparsa, Music Detected, Kusa no ran y hasta un disco en directo, Made in Japan.
En 2005, Michel Sanchez abandonaba la nave y, desde aquel día, Deep Forest ha seguido el rumbo marcado por Eric Mouquet y editando trabajos con títulos tan originales como Deep Brasil, Deep India o Deep Africa, hasta el año pasado que se desviaba un poco de esta temática para sacar Evo Devo, once temas atmosféricamente calmados, con melodías uptempo y momentos meditativos, incluyendo las contribuciones vocales de OYME, un grupo tradicional ruso. Como lo describe el propio Eric Mouquet: “El concepto de Evo Devo,  que se basa en los estudios sobre el proceso de la evolución y la capacidad de la naturaleza para crear nuevas estructuras y formas, es parte de mi propuesta musical. A partir de la única forma de onda sinusoidal para crear cualquier tipo de sonido, basado en el amplio patrimonio de las influencias de Deep Forest, me hacen sentir como estos científicos tratando de comprender el secreto de la vida…”.

No sé si ha llegado a comprender ese secreto, pero lo cierto es que, a pesar de los años en funcionamiento y los discos editados, Deep Forest –o Eric Mouquet- sigue teniendo unas ideas muy interesantes.

Valoración personal (de 0 a 10): 7,5

lunes, 12 de junio de 2017

Te veré bajo el hielo de Robert Bryndza

Su cuerpo está congelado. Sus ojos abiertos han visto la muerte.
Sus labios, delicadamente separados, parecen estar a punto de decir algo.
Un joven descubre el cadáver de la chica debajo de un gruesa capa de hielo en un parque del sur de Londres.
La detertive Erika Foster será la encargada de dirigir la investigación del caso, mientras lucha contra sus pripios demonios personales. Cuando Erika comienza a indagar en el pasado de la víctima, todo parece apuntar que su asesinato está conectado con el homicidio de otras tres mujeres que han sido encontradas con signos de estrangulación, las manos atadas y, sospechosamente, también bajos las aguas congeladas de otros lagos en Londres.
Poco a poco, Erika se aproxima a la verdad, sin sospechar que el asesina quizás también la observa y se acerca cada vez más a ella.

Opinión: Estoy seguro que a todos los lectores del mundo les ha ocurrido haber comenzado la lectura de un libro que reúne todas aquellas características que lo hacen apetecible: buena portada, interesante sinopsis, esperanzador inicio tras haber leído la primera página de hurtadillas en la misma librería y, finalmente, saber que ha tenido éxito y que sido traducido a varios idiomas y que bla bla bla y, finalmente, madre de todas las incongruencias, resulta que al terminar el libro, la impresión final que te llevas es que has leído libros mucho mejores sin la portada tan impactante, con una sinopsis no tan interesante y, especialmente doloroso, menos exitosas y no tan traducidas.
Segurísimo que a más de una y más de uno le ha ocurrido lo que he descrito anteriormente; y si no te ha ocurrido a ti, espero y deseo que no te ocurra nunca, porque te quedas con una sensación de despiste mental que se ramifica hacia tu mandíbula inferior, la cual se abre inconscientemente, quedándote con cara de idiota.
Te veré bajo el hielo me ha decepcionado. Mucho. Demasiado. Que una novela de asesino en serie finalice por una puta chiripa –no, no os preocupéis que no desvelaré nada por si alguien sigue teniendo el deseo de leerlo-, es algo que lo puede hacer cualquiera, te consideres escritor o no.
Dice la publicidad que es el primer caso de la inspectora Erika Foster; pues para mí que va a ser el primero y el último que leo de Robert Bryndza.

Valoración personal (de 0 a 10): 6,5

viernes, 9 de junio de 2017

Entradas: The Christians 1994


Fecha: Sábado, 18 de junio de 1994
Hora: 00:00
Precio: 1.000 ptas.
Lugar: Discoteca MENFIS
Artista: THE CHRISTIANS

En aquella época, algún fin de semana que otro yo iba a la casita que mis exsuegros tenían en un pequeño pueblo llamado Vallgorguina, por el que puedes acceder, bien por autopista hasta la salida de Montseny-Sant Celoni o, bien, por la general si deseas ahorrarte el importe del puñetero peaje. Y por la general pasas por un pequeño pueblo llamado Vilalba Saserra, más famoso por la discoteca Menfis que por el pueblo en sí. Y mira tú por donde que, a la entrada del pueblo, un gran cartel de un lado a otro de la carretera informando del concierto de The Christians en pocos días. Bajé del coche, me dirigí a la sala que, a primera hora de la mañana estaba, obviamente, cerrada, pero junto a la garita de las taquillas había un papel enganchado en el cristal informando del precio y lugar de venta de las entradas. Aquel mismo día, a las once de la noche, estaba en el mismo lugar y haciendo una minúscula cola para comprar las entradas…. Y todavía no me lo creía; The Christians actuando en un pequeño pueblo a unos sesenta kilómetros de Barcelona.

Presentaban su último trabajo, editado dos años antes bajo el título de Happy in Hell pero, sobre todo, su Greatest Hits, editado pocos meses antes. Y eso fue el concierto, un greatest hits en directo, con la banda de Liverpool al completo, esto es, los hermanos Garry, Roger y Russell Christian y Henry Priestman. Pude llegar pronto y tuve suerte porque estuve, prácticamente todo el concierto, apoyando los codos en el escenario, por lo que pude disfrutar casi en primer plano de la mágica presencia y voz de uno de los calvos más famosos del panorama pop musical, el hermano Garry, y de la complicidad de éste con sus otros hermanos, de sangre y de pentagrama, especialmente, de la seriedad y control de Henry Priestman, el guitarra y principal compositor.


Concierto redondo para todo aquel que fuera seguidor del grupo británico, con pocos efectos visuales y lumínicos –la sala podía dar para mucho en una sesión dance pero muy poco para conciertos en directo-, pero, al menos, el sonido fue increíble.

miércoles, 7 de junio de 2017

8 de Nosowska

Kasia Nosowska es líder de la banda de rock Hey y también ha lanzado un grupo de discos solistas experimentales y electrónicos. Durante la última década se ha convertido en una de las artistas más populares de Polonia, algo extraordinario teniendo en cuenta el carácter experimental de su música. Cuando escuchas la música con oídos occidentales es impensable que este tipo de música se convierta en un disco de platino en los países de Europa Occidental.

En el nuevo álbum de Nosowska, llamado simplemente 8, Kasia escribe todas las letras de las doce canciones y co-escribe la música de cuatro; todo lo demás ha sido compuesto por Marcin Macuk.

8 es un álbum muy diverso con letras intrigantes. Es multi-capas gracias al uso de una amplia gama de instrumentos acústicos como el violín, piano, saxofón, trompeta y clarinete. Por lo tanto, cada canción suena diferente e interesante. Comienza con Rozszczep, una melodía sintetizada que sin lugar a dudas se asemeja a la canción de David Bowie, Warszawa, del álbum Low. Siguen temas muy variados, pero donde destacan la conmovedora balada Polska, con un homenaje a su país. Una de mis canciones favoritas en el álbum es la clásica y majestuosa canción de cierre O lesie, con una pieza principal para violonchelo y clarinete.

Con 8, Kasia Nosowska nos presenta de nuevo un álbum alternativo de primera clase en artpop. Una vez que hayas puesto el CD en el reproductor, querrás reproducirlo una y otra vez.

Valoración personal (de 0 a 10): 8

martes, 6 de junio de 2017

Tres días de agosto de Jordi Sierra i Fabra

Agosto de 1950. Miquel y Patro se disponen a pasar un día de playa. Sin embargo, todo se torcerá cuando ella desaparezca y él reciba una nota muy explícita: si no resuelve en tres días un caso que dejó inconcluso en 1938, Patro morirá. Desde ese instante, Miquel deberá enfrentarse a los fantasmas del pasado una vez más. El caso que no concluyó, debido a una intempestiva enfermedad, y que resolvió otro inspector demasiado rápidamente causando la muerte de un inocente, se remonta a los crueles bombardeos de marzo de 1938 sobre la ciudad. Bombardeos que, después de Guernica, fueron los más sanguinarios y salvajes de la guerra. La bomba que hizo saltar por los aires la esquina de la Gran Vía con la calle Balmes es el detonante de la novela. Allí apareció el cadáver de un soldado que no murió por la explosión, sino asesinado. ¿Por quién? ¿Por qué?
Además, en plena investigación, descubrirá algo que va a cambiarle la vida. Algo que atañe a Patro. Algo que le hará sudar mucho más que ppor el calor de agosto.
Tres días de agosto, el séptimo caso del ex-inspector Mascarell, vuelve a mostrarnos la oscuridad de la España de la posguerra, pero también revive el dolor de aquellos bombardeos que, en marzo de 1938, asolaron a la población civil marcando el camino de su derrota. Como ya es habitual, la recreación de la época es tan rigurosa como lo fue la de Cuatro días de enero, Siete días de julio, Cinco días de octubre, Dos días de mayo, Seis días de diciembre y Nueve días de abril.

Opinión: En una entrada anterior ya comenté mi admiración absoluta hacia Jordi Sierra i Fabra desde mi época de adolescente, porque gracias a su Historia de la música rock en 3 volúmenes, así como la biografía de David Bowie y otros artistas, me hizo adentrarme mucho más en la vida íntima de la mejor de mis amantes: la música.
En esa entrada hablaba también del tercer libro de la trilogía Mascarell…, y suerte que me equivoqué y que la trilogía se ha convertido en una serie de buenísimas novelas; la última de la saga es de la que trato hoy, Tres días de agosto, donde el admirado Mascarell se enfrenta a una caso donde, ya no sólo se pone en juego su habilidad en rebuscar entre la mierda de la Barcelona de la postguerra –ensuciándose siempre hasta los higadillos-, sino que, además, debe hacerlo bajo coacción, al haber secuestrado los que le obligan a aclarar el caso, a su amada Patro.
No niego la sana envidia –y, a veces, no tan sana sino muy cercana a la cochina-, que tengo por Jordi Sierra i Fabra, por la forma de idear, crear y escribir sus libros, pero en ningún caso decae mi sincera admiración hacia él, porque cada una de las páginas de esta fantástica saga está llena de honestidad, crudeza y –si algún lector, como es mi caso, tiene familiares que han vivido esa siniestra época en la ciudad Condal sabrán que es cierto- sinceridad a flor de piel. Deseo que el año tuviera más de doce meses para que las historias de Mascarell y la Patro no terminaran nunca. 

Valoración personal (de 0 a 10): 8,4