jueves, 22 de marzo de 2018

El guerrero a la sombra del cerezo de David B. Gil


Japón, finales del siglo XVI. El país deja atrás la Era de los Estados en Guerra y se adentra en un titubeante periodo de paz. Entre las víctimas del largo conflicto se halla Seizô Ikeda, único superviviente del clan regente de la provincia de Izumo, huérfano a los nueve años tras el exterminio de su casa. Hostigado por los asesinos de su familia y condenado al destierro y al olvido, inicia un largo peregrinaje al amparo de Kenzaburo Arima, último samurái con vida del ejército de su padre, convertido ahora en su mentor.
En el otro extremo del país, Ekei Inafune, un médico repudiado por aplicar las artes aprendidas entre los bárbaros llegados de Occidente, se ve implicado en una conjura urdida a la sombra de los clanes más poderosos del país. Una conspiración capaz de acabar con el frágil periodo de calma que da comienzo.

Opinión: Llevo anotando escrupulosamente todos los libros que he leído desde hace más de una década y, a todos ellos, les otorgo una puntuación acorde con diversos aspectos: argumento, modo de escribir, temática y, como no, sensaciones que me ha ido dejando durante su lectura y, especialmente, al finalizarlo. En todos estos años, hay libros que han conseguido una puntuación muy alta –recuerdo, por ejemplo, El nombre del viento de Patrick Rothfuss, La ladrona de libros de Markus Zusak o El lector de cadáveres de Antonio Garrido- porque, al terminarlos, mi mente y mis emociones estuvieron durante días en una especie de limbo de la felicidad lectora.
El guerrero a la sombra del cerezo es, sin duda alguna, el mejor libro que he leído en los últimos cinco años, y las aventuras de Seizô Ikeda, Kenzaburo Arima y Ekei Inafune, entre otros magníficos personajes, me han cautivado desde la primera letra hasta la última.
David B. Gil ha escrito una obra maestra de la literatura y, aunque haya quien considere que un libro de ochocientas páginas basado en el Japón del siglo XVI puede echarles hacia atrás, sólo les sugeriría que se adentrasen en sus primeras páginas. Seguro que les será absolutamente imposible dejarlo.

Valoración personal (de 0 a 10): 9,3

martes, 20 de marzo de 2018

Yeruldelgger: muertos en la estepa de Ian Manook

En las inhóspitas estepas mongolas, una familia de nómadas ha realizado un macabro descubrimiento: el cuerpo de una niña de cinco años enterrado junto a su triciclo. El comisario Yeruldelgger, un tipo temperamental, marcado por la tragedia y al que su trabajo ha llevado casi al límite de la cordura, observa la escena del crimen con una mezcla de perplejidad y agotamiento. Apenas cinco horas antes se encontraba en las oficinas de una empresa china en los suburbios de Ulán Bator investigando la aparición de los cadáveres de tres hombres salvajemente mutilados, a los que no tardaron en sumarse los de las dos prostitutas que los habían acompañado en su última noche con vida. Sin embargo, los reiterados enfrentamientos de Yeruldelgger con su superior, y un incidente con una delegación china que pretende ocultar los asesinatos de sus compatriotas, provocarán que sea apartado del cuerpo.

Pero eso no significa que Yeruldelgger vaya a quedarse de brazos cruzados. Con la ayuda de la inspectora Oyun, valiente, descarada y un poco enamorada del él, y de la forense Solongo, con la que mantiene una compleja relación sentimental, el comisario realizará sus investigaciones extraoficialmente, lo que lo llevará a descubrir vínculos inesperados entre los dos casos. Rebosante de acción e intriga, y con expertas pinceladas de humor, Yeruldelgger, muertos en la estepa transporta a los lectores de novela negra a un fascinante y nuevo ámbito geográfico, el de una Mongolia compuesta tanto por las llanuras desoladas y barridas por el viento, hogar de las tribus nómadas y su modo de vida tradicional, como por grandes urbes como Ulán Bator, un nido de crimen, vicio y racismo, donde la vileza en todas las esferas convierte el trabajo policial en un desafío quijotesco.

Opinión: Ian Manook, seudónimo del escritor francés Patrick Manoukian, nos lleva por un viaje cargado de emociones por uno de los países más desconocidos -que yo recuerde- de la literatura y, en especial, de la novela negra, Mongolia. Y no es tan sólo un viaje a través de sus inmensos parajes desolados o de las calles de su capital, Ulán Bator, sino también un viaje a través de la atormentada mente del propio protagonista, el comisario Yeruldelgger, tinieblas que palía a fuerza de tenacidad en su trabajo, una tenacidad a veces rozando la paranoia. En general, Muerte en la estepa se lee con intensidad y desconcierto por la trama en sí –añadiendo que, en diversos momentos, se torna muy cruda-, pero, a medida que el libro avanza, hay pasajes de la propia trama que se te hacen eternos y, ocasionalmente, deslavazados. Como es obvio, no haré ningún spoiler del libro, pero hay una situación concreta que provocó que tuviera que ir hacia atrás en diversas oportunidades para confirmar un hecho que, aún ahora, todavía no me explico.
A pesar de ello, me declaro fan de Yeruldelgger, esperando que, en breve pueda iniciar la lectura de su siguiente caso, Yeruldelgger: tiempos salvajes.

Valoración personal (de 0 a 10): 7,9

jueves, 15 de marzo de 2018

Los asesinos del emperador de Santiago Posteguillo


18 de septiembre del año 96 d. C. Un plan perfecto. Un día diseñado para escribir la Historia, pero cuando todo sale mal la Historia ya no se escribe… se improvisa: una guerra civil, las fieras del Coliseo, la guardia pretoriana, traiciones, envenenamientos, delatores y poetas, combates en la arena, ejecuciones sumarísimas, el último discípulo de Cristo, el ascenso y caída de una dinastía imperial, locura y esperanza, la erupción de Vesubio, un puñado de gladiadores, la amistad inquebrantable, Marco Ulpio Trajano, el mito de las amazonas, una gladiadora, nueve emperadores, treinta y cinco años de la historia de Roma.
18 de septiembre del 96 d. C. Un grupo de gladiadores dispuestos a todo avanza por las alcantarillas de Roma. Nada ni nadie puede detenerlos. Ni siquiera la Historia. Trajano, primer emperador hispano de la historia, es conocido sobre todo por conducir al imperio romano a su máxima extensión. Lo que no se suele conocer tanto es su heroicidad más valiosa: la capacidad de Trajano para sobrevivir al reinado de Tito Flavio Domiciano, un emperador débil y paranoico dispuesto siempre a condenar a muerte a cualquiera que destacara en el ejército o en la política. Pero, ¿qué ocurrió para que Roma aceptara por emperador a alguien no nacido en Roma misma, sino a alguien proveniente de las lejanas y agrestes tierras de Hispania? Modificar el curso de la historia es prácticamente imposible. Sólo unos pocos se atreven a intentarlo y sólo uno entre millones, siempre de forma inesperada para todos, es capaz de conseguirlo.

Opinión: Reconozco que, a diferencia de otros momentos históricos, las novelas ambientadas en el imperio romano no me habían atraído especialmente, aun siendo consciente que no existía ningún motivo concreto para esta especial aversión, pero una serie de casualidades entrelazadas me llevaron a tener en la mano Los asesinos del emperador, precisamente un libro que, tampoco me preguntes el motivo ni la razón, me provocaba un hechizo especial. Obviamente, caí en él y no me arrepiento ni un segundo de haber abierto esta obra maestra de la novela histórica y haberla leído de cabo a rabo, adentrándome en las miserias palaciegas de la antigua Roma y verme sacudido por la inigualable habilidad de Santiago Posteguillo en la descripción de todos y cada uno de los numerosos personajes de la primera parte de la trilogía Trajano.
Magníficamente escrito, con una agilidad asombrosa –excepto instantes muy concretos de grandilocuencia- y unos personajes que iluminan una gran paleta de innumerables colores, dirigen tus pasos por una historia compleja y completa, emocionante y cruda, convulsa y directa.
¡Gracias, Santiago Posteguillo, por haberme inyectado la pócima romana!

Valoración personal (de 0 a 10): 8,6

miércoles, 14 de marzo de 2018

Siete crímenes por cópula de Margarito Micifú

Un manuscrito, Siete crímenes por cópula, es hallado casualmente en una oficina de objetos perdidos. Es el inicio de las investigaciones de Victorino Delicado, investigador jefe de la Comisaría del barrio Espuelitas, quien contará con la ayuda del perspicaz policía Jacinto Galí Matías. Unas muertes que parecían accidentales se convertirán aparentemente en crímenes. Ahora Victorino y Jacinto deberán detener a un esquivo asesino en serie, que parece escapar airoso cada vez al acecho policial.
En medio de todo resultará fundamental para la resolución del caso el Premio Sopitas Carvajal, un viaje vacacional de ensueño para trece afortunados vecinos del barrio, compradores del sobre ganador en el colmado Garbanzos Betanzos. Entre ellos se encuentra el temible criminal.
El caso parece no llevar a ningún lugar, hasta que el autor-editor Margarito Micifú, perplejo por las rugosidades del caso, decide investigar por su cuenta. En su búsqueda se topará con religiosos de turbio pasado, científicos excéntricos, traficantes, un juez corrupto, el ángel Serafín y las pulseritas Cleofás. Todo ello se relacionará entre sí de un modo sorprendente. Las autoridades están avisadas y harán bien en tomar las medidas que aconseja Margarito. No estamos ante un juego ni ante una novela de ficción. Todos los hechos son reales, y están debidamente comprobados. La tranquilidad de Espuelitas debe mantenerse a toda costa.

Opinión: Margarito Micifú, seudónimo del entomólogo Xavier Sistach, es un cachondo de mucho cuidado, y la lectura de Siete crímenes por cópula es el proceso medio continuado para aprender, de un modo experto, el movimiento compulsivo de la mitad del labio superior hacia arriba como expresión de sonrisa medio forzada, a no ser que, de improviso, una media carcajada se inicie en el fondo de tu garganta
Ahora bien, si he mencionado varias veces la palabra “medio” es porque, en realidad, es así; la carcajada y la sonrisa que han aparecido regularmente durante el primer tercio de la novela, van desapareciendo gradualmente hasta una total y falta absoluta de gracia cuando se llega a su fin.
Su inicio histriónico te conduce agradablemente hacia una presentación –descriptiva y dibujada- de los diversos personajes de la trama, pero cuanto más te adentras en ella, esos mismos personajes te llegan a parecer odiosos por la reiterada repetición de sus tics personales, hasta el punto que deseas terminar la puñetera novela antes que no te coja un ataque de violencia descontrolada y lances el libro por la primera ventana que encuentres.
Afortunadamente, el escrito tiene las páginas precisas para no morir en el intento.

Valoración personal (de 0 a 10): 6,8

viernes, 9 de marzo de 2018

El simpatizante de Viet Thanh Nguyen


Abril de 1975, Saigón está sumida en el caos. Desde su mansión, el general del ejército de Vietnam del Sur bebe whisky norteamericano mientras los disparos suenan cada vez más cerca y, con la ayuda de un capitán de su máxima confianza, prepara una lista con los nombres de aquellos que recibirán un billete para los últimos aviones que salen del país. El general y sus compatriotas en breve comenzarán una nueva vida en Los Ángeles sin sospechar que uno de ellos, el capitán, observará en secreto e informará sobre las actividades del grupo a un superior del Viet Cong.

En esta novela, Viet Thanh Nguyen nos introduce en la mente de este agente doble, un hombre cuyos nobles ideales le exigirán que traicione a su gente más cercana. Una novela de espías que atrapa al lector, una audaz exploración del extremismo político y una conmovedora historia de amor. El simpatizante recorre una vida entre dos mundos y analiza el legado de la guerra de Vietnam en la literatura y el cine, así como las guerras que emprendemos en el presente.

Opinión: Ganadora del Premio Pulitzer de ficción del año 2016, la novela de Viet Thanh Nguyen, El simpatizante, es descriptivamente dura, históricamente milimétrica, angustiosamente pesada y duramente taquicárdica o, para ser más concreto, contiene pasajes que te lleva a leer en diagonal y, de pronto, te hacer hervir la sangre por su crudeza y cinismo pero, quizás, ahí es donde radica su auténtico valor, llevándote cuando quiere por todas y cada una de las vías sentimentales que el autor desea, sin lacitos rosas y sin previos avisos.
Viet Thanh Nguyen ha escrito una novela cerebralmente magistral e intestinalmente poco digestiva, pero de un realismo que golpea cual avispa asesina. Lucha fraticida sanguinaria, poderes fácticos, cinismo barriobajero pero con corbata y sombrero Panamá, hijoputismo a raudales y, como siempre, pérdida material de inocentes –y de inocencias- en provecho de desgraciados sin alma. En definitiva, centenares de sensibilidades que te llevan, desde a morderte el labio inferior para no gritar de asco hasta humedecerte las mejillas con lágrimas silenciosas y desgarradas.
Novela muy bien escrita, quizás un poco demasiado densa pero, tras un periodo de digestión, con una densidad lógica y perfectamente estudiada.

Valoración personal (de 0 a 10): 7,5

viernes, 27 de octubre de 2017

Ja prou! ¡Ya basta!


Llevo demasiado tiempo callado, demasiado tiempo mordiéndome la lengua, con ataques de ansiedad esporádicos y demasiadas lágrimas nocturnas y desveladas como para seguir en silencio.

Vaya por delante que en 1976, un año después de la muerte del dictador y con quince años recién cumplidos, durante una manifestación frente a la Universidad central de Barcelona y corriendo delante de una carga de caballería nacional, los grises de aquella época  me regalaban con el impacto de una bola de goma en el costado izquierdo, regalo que me provocó llevar un hematoma de tres pares durante varias semanas. 
Vaya también por delante que siempre me ha gustado la política, no lo niego ni me arrepiento y, además, desde los catorce años me ha seducido siempre la idea de un país llamado Catalunya.

Pero no así. No. ¡Así no! Estoy harto de ser la red de una pista de tenis, viendo pasar las pelotas por encima de mí y, demasiadas veces, golpeándome directo en la sien, en el estómago o en el corazón. Estoy harto de toda esta calaña de personajes que se mencionan políticos sin conocer el significado de la palabra griega polis, que dicen hablar en nombre del pueblo sin importarles la gente que lo configura, que se proclaman adalides de la democracia cuando maman de las ajadas ubres de las tinieblas de Demoi.
Llevo años suplicando calma, tranquilidad y paciencia. Llevo años deseando que el proceso fuera por el mismo camino que recorrió Escocia y el Quebec, precisamente esos dos puntos geográficos que tanto mencionan los que quieren independizar Catalunya ahora… ¡y van y lo hacen completamente diferente!

Año 2011, el president Artur Mas, en su mensaje televisivo de fin de año apela a reforzar los puentes entre España y Catalunya.
11 de septiembre de 2012, Diada de Catalunya. un millón y medio de personas se manifiestan por el centro de Barcelona tras la pancarta Catalunya, nou estat d’Europa y es considerada como el punto principal de inflexión del sentimiento independentista.
En el mensaje de fin de año de 2012, el discurso de Mas habla por primera vez de projecte nacional y que Catalunya quería ser protagonista del seu destí.

Bien, el señor Artur Mas, president de Catalunya pero, principalmente, presidente del partido Convergència i Unió –SÍ, el mismo que, años antes, había apoyado a Aznar en el gobierno de España, el partido que fue fundado por el corrupto Jordi Pujol y el mismo que, durante tantos años se había considerado partido nacionalista pero nunca independentista-, da un giro mareante a su protestada forma de gobernar –recordemos las manifestaciones en contra de los recortes sanitarios, educativos, sociales y económicos que tuvieron lugar entre 2010 y 2012-, y para esconder sus miserias, toma como quien no quiere la cosa el estandarte de la independencia y, gracias a sus estrategias de marketing –perdón, inciso, ¿cómo es que ningún gobierno del mundo tiene un ministro, consejero, secretario o delegado de marketing, cuando el arte de vender humo es lo que más prevalece en la política-, el señor Mas se proclama el abanderado de la independencia… ¡esa palabra que, tanto a él como a su partido al completo, le daba nauseas antes de la Diada del 2012!

Se convocan elecciones y el monstruo de Frankenstein empieza a crearse. Como no podemos autoproclamarnos independientes, unámonos contra natura CiU y ERC. Pero, como Artur Mas no puede ser cabeza de cartel por problemas subterráneos, ¡ponen como número 1… a un antiguo miembro del Iniciativa per Catalunya con buena imagen!
Los llamados partidos independentistas no consiguen llegar al 50% de los votos, pero por arte del birlibirloque de las leyes electorales, tienen la mayoría en el Parlament… ¡uniéndose a la CUP! Sí, se ha leído bien… Convergència i Unió, el partido de Pujol, Mas y  Durán i Lleida se unen a los que ellos, años antes, consideraban la plebe más izquierdista y radical.

Lo más jodido es que ellos seguían hablando de Escocia y el Quebec.

Septiembre de 2017. Empieza la fusión de las películas La escopeta Nacional, Raza, Uno de los nuestros, La ley de la calle, Sodoma, Holocausto caníbal y No desearás a la vecina del quinto. El Parlament de Catalunya crea y aprueba la ley del Referéndum y la ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República sólo apoyado por ellos mismos, yendo en contra de la Constitución española y -¡cágate lorito!-, del mismo Estatut de Catalunya. Todos los demás partidos de la oposición se van del hemiciclo ante el bochorno democrático.

1 de Octubre, entre hostias policiales –cómo debían echar de menos el uso de la porra esos fascistas con uniforme-, dos millones de personas votan un referéndum ilegal. Repito, dos millones de personas cuando en Catalunya hay más de siete millones de habitantes… ¡y ellos siguen vociferando a todo ardor que el pueblo les ha apoyado y que las urnas han hablado!

Además, siguen hablando de Escocia y el Quebec pero, curiosamente, no hablan en ningún momento del resultado de aquellos comicios… porque el NO a la independencia venció al SÍ.

¿Quieres caldo? ¡Tomas dos tazas! Artur Mas, el que te dije, dice que Catalunya no está preparada para una independencia real. Joder, me partiría de la risa si no fuera porque el asco me provoca nauseas.

Ayer, 26 de octubre, fue uno de los días más esperpénticos, surrealistas, decepcionantes y despreciables que he vivido políticamente en mi vida –“dicen que el President convocará elecciones autonómicas, sale a las 13:30 a decirlo”, “vaya, se retrasa a las 14:30”, “¿Qué ahora no sale?”, “A las cinco en el Parlament”, “Osti, tú, que no. Que a las 5 en el Palau de la Generalitat”, “¿Ahora la última palabra la tiene el Parlament? Pues, cagada pastorets”.

Hoy, 27 de octubre, se culmina la gran pastifada, el Parlament de Catalunya, pasando de la responsabilidad, de la cordura y del seny, declara la independencia de Catalunya, con los votos del partido Frankenstein y los cupaires.

Soy propietario de un pequeño establecimiento en una población importante cercana a Barcelona. Este mes de octubre, la facturación ha sido la mitad de la del año pasado; y no solo yo. La mayoría de tiendas de los alrededores están sufriendo algo parecido. Ayer estuve en la empresa de un proveedor, catalanista hasta las cejas y que, con rabia en el semblante y asco en los ojos, me comentaba que estos mierdas de políticos nos van a destrozar la campaña navideña, esa campaña que da entre el 30 y el 40% de facturación anual al 80% de los las PYMES catalanas.

¿Y ahora? Preguntas:
- Ningún país con cara y ojos de Europa o del mundo reconocerá la independencia de Catalunya. Si no somos de Europa ni de la UE (ahora lo digo con toda la boca abierta… ¡senyor Oriol Junqueras, es usted uno de los personajes más rastreros y mentirosos que he conocido en mi puñetera vida!), ¿tendremos que pagar aranceles por cualquier cosa que compremos fuera de Catalunya?

- Los del PP (putos patriotas) en España seguirán jodiendo la marrana a todo lo que huela o suene a catalán. Total, con los pocos diputados que sacamos allí, que les den morcilla a todos. ¿Con esos que se han cerrado siempre en banda para hablar, hemos de hablar ahora para los temas de financiación, fronteras, etc? ¿Estamos locos?

- ¿Quién pagará las pensiones, a los parados? ¿Dónde cotizaremos los autónomos? ¿Qué Seguridad Social existe?

- ¿De dónde saldrá el dinero para crear las utopías imposibilistas de los de la CUP, cuyos dirigentes cobran mensualmente el sueldo base multiplicado por trece?

Hace dos años, durante una conversación familiar pedí calma, tranquilidad y paciencia, hacer las cosas como en Escocia. La respuesta de todos fue imposible, en Madrid gobierna el PP, sin recordar que los comicios escoceses los firmó David Cameron, del partido conservador, es decir, del mismo tipo de tronco que el PP
Hoy, dos años más tarde, Escocia ha hecho, por dos veces, su referéndum de independencia –repito, ambos con el resultado negativo- y en Catalunya, pasando por encima de todos los cadáveres del pueblo, de ese pueblo con el que tanto se emocionan, se declara la independencia… ¡por miedo a celebrar unas elecciones autonómicas y comprobar que, a lo mejor, la mayoría independentista desaparecería en un abrir y cerrar de ojos!
Pues, senyores i senyors, si este es el seny català que tanto nos ha caracterizado, me reafirmo como fervoroso seguidor del marxismo grouchista y pido, reclamo y solicito que pare el mundo que me bajo.

Por cierto, y para terminar, algún imbécil me preguntará el por qué escribo en español siendo català. Pues bien, puedo hablar y escribir en cinco idiomas, es decir, puedo hacerlo en el que me dé la real o república gana. He viajado lo suficiente por el mundo para tener una pequeña idea del significado de las palabras dignidad, respeto y educación.  Este blog es mío y a quien no le guste que no mire. Yo mismo le abriré la puerta de salida y rociaré el espacio vacío con ambientador.

viernes, 4 de agosto de 2017

Merecido descanso

Vida libre.
Deseo global de todos y cada uno de los humanoides que viven -que no es lo mismo que conviven- en este hermoso y, sobre todo, sufrido planeta.
Oportunidad que se nos brinda cuando tenemos unos días completos - con todas sus 24 horas- y, mucho más importante, seguidos y continuos, para poder hacer lo que más nos plazca, sea sentarnos en un sofá a buscarnos pelotillas en el ombligo, sea tostarnos como arenques sobre una incómoda y ardiente arena playera, sea pateando rincones urbanos o rurales, desconocidos para nosotros hasta ese momento y a los que hemos llegado tras horas sentados en asientos sobre gasoil o gasolina, raíles, mares u océanos o por los aires.
Lo esencial y necesario es realizarlo libremente, sin compromisos laborales ni de otro tipo, sólo por el placer de hacerlo, libremente vitales.
El sueño de todos. Vivir con libertad.

¡Felices vacaciones veraniegas!



lunes, 31 de julio de 2017

El inocente de Harlan Coben

Una noche, Matt Hunter intenta, ingenuo de él, mediar en una pelea, y acaba matando a alguien. Nueve años después, es un ex convicto que no da nada por descontado. Olivia, su esposa, está embarazada y los dos están a punto de comprar la casa de sus sueños. Pero una llamada angustiosa e inexplicable, hecha desde el teléfono de Olivia, hace pedazos por segunda vez la vida de Matt. Una historia complicada y tortuosa con una gran carga emocional que obliga a pensar en las repercusiones que determinadas decisiones tienen sobre las vidas de sus protagonistas.

Opinión: Digamos que estás en una partida de póquer. Las primeras cartas hacen que te dé un vuelco el corazón, aunque intentas disimularlo frente a los otros jugadores. Tienes una doble pareja de reyes y damas, y si te llega otra parecida puedes conseguir un full. Ves las caras de tus contrincantes pero no demuestran nada, como estatuas de cera, aunque, interiormente, sabes que esta partida es tuya. Dos de ellos pasan a la primera. Quedáis tres. Descartas una carta y esperas que se repartan las restantes. Una carta boca abajo frente a ti. La alzas lentamente y ves una preciosa Q en la esquina. El que se encuentra frente a ti sube la apuesta, que tú igualas. El tercer jugador pasa. El otro vuelve a apostar y tú igualas. No sabes por qué no subes tú. Estás demasiado emocionado. Presentas las cartas. Tu full brilla por sí solo. Te fijas en la cara de tu contrincante que, imperceptiblemente -¿o ha sido una sensación tuya?-, levanta la comisura izquierda de la boca, como un amago de sonrisa. Toma con exasperante lentitud sus cartas, las voltea y las presenta. Póquer de ases…
Leer El inocente ha sido lo mismo. Unos primeros capítulos fantásticos, geniales, incluso puedo decir que el prólogo es de los mejores que he leído en mi vida. Pero llegas a la mitad de la novela y las piezas del rompecabezas van uniéndose formando un dibujo que no se parece en nada al que pensabas que estabas haciendo; algunas no encajan pero Harlan Coben dice que sí y fuerza a que se unan entre ellas; y jode el dibujo, jode la lectura y jode la partida, y quieres llegar al final, principalmente para ver cómo sale del desaguisado, y lo terminas y dices que, bueno, a otra cosa mariposa, y minutos después lo has olvidado.
Y es una lástima. 

Dan Brown describió a Harlan Coben como el maestro moderno del agárrate y no te menees. Lo que no dijo es cómo agarrarse cuando los meneos son de tumbos esquizofrénicos.

Valoración personal (de 0 a 10): 6,6

sábado, 29 de julio de 2017

Entradas: Elton John 1992


Fecha: Martes, 21 de julio de 1992
Hora: 22:30
Precio: 4.000 pts.
Lugar: Miniestadi F.C.Barcelona
Artista: ELTON JOHN

El concierto de Elton John, celebrado aquella anoche en Barcelona, estuvo a punto de suspenderse ante la negativa del cantante británico a que su avión particular aterrizase en el aeropuerto de Girona-Costa Brava. Aviación Civil denegó la petición de vuelo para utilizar el aeropuerto de Barcelona por no haberse efectuado con la suficiente antelación. La dirección del aeropuerto barcelonés rechazó la petición de John de aterrizar en la capital catalana a las 19 horas por coincidir la llegada de su avión con la de varios vuelos de líneas regulares programados con anterioridad. Las autoridades aeronáuticas le ofrecieron la alternativa de aterrizar en Girona, para posteriormente permitir que el avión le recogiese en Barcelona. Los representantes del cantante se negaron hasta el último momento a utilizar el aeropuerto gerundense y amenazaron con suspender el concierto. Finalmente, el avión Hawker de matrícula británica GJOMGE tomó tierra en Girona poco después de las 7 de la tarde.

El Mini Estadi del Barcelona registró esa noche un lleno absoluto para presenciar el regreso a la ciudad de Elton John. El precio de las 20.000 entradas puestas a la venta 4.000 pesetas no había sido obstáculo para que el público barcelonés llenara hasta la bandera el recinto de Les Corts para aplaudir al cantante y pianista británico en el último concierto de su gira española.
El artista, que llegó a Barcelona procedente de Niza, adonde regresaba a dormir cada noche después del concierto de turno, presentó las canciones de su disco más reciente, The One, el primero que el cantante había grabado desde Sleeping with the past, editado en 1989. Ese mismo año, Reginald Kenneth Dwight, verdadero nombre de Sir Elton Hercules John, realizó la última de sus cuatro visitas a Barcelona, para cantar en el Palau d’Esports.

El periplo español de su gira europea, que había iniciado el 26 de mayo en Oslo, lo había llevado a Madrid, Sevilla, Oviedo y La Coruña, pero sin el apoyo de lujo de Eric Clapton, que lo había acompañado en los conciertos ofrecidos por el pianista en varias ciudades europeas. Pero los músicos que viajaban con John le aseguraban un sólido acompañamiento. La banda estaba formada por Dave Johnston, guitarrista que llevaba trabajando con John durante 20 años; el batería Charlie Morgan y el teclista Guy Babylon, que ya estuvieron con el pianista en 1989; y dos nuevos instrumentistas, el bajista Bob Birch y el teclista Mark Taylor. Nathalie Jackson, Mortonette Jenkins y Mariena Jeter, tres coristas que también acompañaron a Elton John en su última gira, volvían a dar apoyo vocal al cantante inglés.
Después de la actuación del guitarrista Tomatito, que le hizo de talonero durante toda la gira española, Elton John inició el concierto con Don’t let the sun go down on me, el tema que grabó a dúo con George Michael y que se había convertido en un gran éxito.
   Durante dos horas y media, el autor de Crocodile rock combinó sus últimas composiciones con sus temas clásicos e interpretó canciones como Saturday night’s allright for fighting, Sleeping with the past, Rocket man, Your song, You gotta love someone, Good bye yellow brick road, Daniel, Harmony, Candle in the wind y Nikita.
   Elton John se elevaba. La plataforma se convertía en un ovni, un brazo articulado acercaba el cantante al público. Sonaron los primeros compases de The one, recordando que el diseño escénico y vestuario de esta gira había sido realizado por Gianni Versace.

Además de las tradicionales camisetas, el principal artículo de promoción del concierto y del disco era un video con el que Elton John pretendía ofrecer algo nuevo a sus seguidores. La cinta, que sólo se vendió en los recintos donde actuó el pianista, pretendía ser un recuerdo y artículo de coleccionista y contenía grabaciones de los ensayos de la actual gira, una entrevista con John, otra con Versace y varias canciones del álbum The one. Marketing y divismo ante todo. Pero, por estos motivos –y por otros- Elton John es un sir de la música.

miércoles, 26 de julio de 2017

Equilibri de Blaumut

Yo estuve en Canet Rock. Estuve en el concierto donde Lluís Llach cantó por primera vez Campanades a mort con su emocionante assassins de raons i de vides. Fui testigo de las correrías policiales tras salir de un concierto de la Elèctrica Dharma. Disfruté de los Sopa de Cabra en Zeleste. Fui… joder, ¡parezco ya el replicante de Blade Runner recordando la puerta de Tanhauser!
Pero, reconozcámoslo, tengo una edad.

En el 2012 un grupo de chavales de Barcelona se daban a conocer en el mundo discográfico con su primer trabajo, titulado El turista, donde ya empezaban a demostrar un especial sentido de la producción, añadiendo a los típicos instrumentos del pop-rock, arreglos para cuerdas, y temas como Bicicletes o Pa amb oli i sal, sonaban con cierta insistencia en las emisoras catalanas.
Tres años más tarde, Xavi de la Iglesia, Oriol Aymat, Vassil Lambrinov i Manel Pedròs, volvían a unirse para crear su segundo trabajo, El primer arbre del bosc, donde demostraban los fuertes pilares que habían insinuado en su anterior álbum y sus composiciones se hacían mucho más globales, apartándose del típico pop-rock de barretina que tanto había inundado la música en Catalunya en las últimas décadas, y canciones como Amsterdam, Cartes de l’orient o Passes la página en blanc te dejaban con una sonrisa en los labios deseando que este grupo tuviera un buen futuro.

Y ese futuro ha empezado a llegar este año con la publicación del tercer disco, Equilibri, donde Blaumut ya se ha convertido, en mi opinión, en uno de los mejores grupos que han existido en nuestro pequeño país, con unas composiciones que bien podrían haber firmado grupos anglosajones, unos arreglos y unas producciones dignas de la mejor mesa de mezclas y unas baladas que la piel de pollo se conecta casi de inmediato con temas como el instrumental El camí dels elefants o cantados como Atlàntida, Houston, Equilibri o Demà donde la voz de Xavi nos lleva a través de letras con carne y alma y las cuerdas del cello y el violín de Oriol y Vassil, respectivamente, nos remueven las entrañas.
Deseo que el futuro próximo de Blaumut siga teniendo la venia de las musas y que mis oídos puedan escuchar sus composiciones.

Valoración personal (de 0 a 10): 8,9