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sábado, 24 de abril de 2021

Trilogía de El tiempo del exilio de Jordi Sierra i Fabra


Mayo de 1939. Un hombre, una mujer y dos familias embarcan en el Sinaia con cientos de exiliados más de la guerra civil española para iniciar una nueva vida en México. El destino de cada uno de ellos tejerá una historia de encuentros y desencuentros, amores y tragedias, a la espera de un regreso a España que, poco a poco, se irá haciendo imposible.

Los años oscuros es la primera parte de la trilogía El tiempo del exilio, cuyos segundo y tercer volumen son Los años de la espera y Los años rojos.

Opinión: Soy un ferviente admirador de la forma de escribir de Jordi Sierra i Fabra… ¡desde que, a los trece años, me compré su colección de la Historia de la Música Rock y su biografía de David Bowie! Pero, con el paso de los años, su prolífica carrera literaria me ha brindado innumerables e inolvidable momentos con, por ejemplo, las maravillosas sagas del Inspector Mascarell o del comisario Soler, así como buena parte de sus libros -Morbo, Frío, Los espejos de la noche, El gran sueño y un largo etcétera-.
No obstante, la sensación de realidad escrita en su total e imperfecta perfección, la digestión lenta, sosegada y absorvente, el seguimiento adictivo, meticuloso y casi, puntillista de la vida de las familias Puig y Alcaraz, de Lorenzo Vilá y Beatriz Aguirre, de los Arana y tantos otros personajes que conforman esta trilogía que, la lectura de sus tres volúmenes, se convierte en una especie de comunión con las letras, con las páginas ya leídas y con las ansiosas de serlo..
La trilogía de El tiempo del exilio es, en mi humilde opinión, una obra maestra de la literatura coral e histórica, que merecería ser de obligada lectura para toda aquella juventud que empieza a reflexionar sobre la vida, el universo y todo lo demás (Douglas Adams dixit) y, de este modo, no olvidar lo que tuvieron que lidiar, luchar, amar, odiar y vivr una inmensa mayoría de nuestras abuelas y abuelos.

Valoración personal (de 0 a 10): 9

jueves, 11 de marzo de 2021

Cuando sepas la verdad de Marcos Paricio


Un grupo de delincuentes secuestra a una mujer pero acaban acorralados por la policía en el interior de un bar con la única protección de su rehén, quien parece ocultar un terrible secreto.

La situación se vuelve aún más tensa cuando entran en escena un peculiar negociador y el marido de la víctima, un siniestro personaje que actuó como espía al servicio del CNI.

Ninguna de las piezas parece encajar y aparentemente todo lo sucedido ha sido fruto del azar.

Pero lo que ninguno de ellos, delincuentes, víctimas o policías, son capaces de sospechar es que todo ha sucedido por un motivo.

Todo ha sido planeado para que, finalmente, se sepa la verdad.

Opinión: Cuando sepas la verdad es un auténtico y genuino juego de apariencias, un elaborado, milimétrico y perfecto puzzle literario donde las piezas que, en un primer momento creías que no podían unirse, se abocan a un exacto acoplamiento.

Cuando sepas la verdad, escrita por Marcos Paricio, es una sucesión absorvente, intrincada, excitante y magnética que no te permite apartar la vista de sus páginas y se exige leer todas y cada uno de las palabras escritas porque, si te saltas alguna, puede que te hayas perdido uno de los bruscos y magníficos giros por los que deviene la trama

La novela se inicia con una descripción de una situación que provocó muchos ríos de tinta en su momento, como fue la zambullida que el, por aquel entonces ministro de información y turismo del gobierno de Franco, Manuel Fraga Iribarne, realizó en la playa de la localidad almeriense de Palomares tras el accidente aéreo de dos aeronaves estadounidenses y la caída de cuatro bombas termonucleares.

Tras esta introducción, Cuando sepas la verdad se encarga de desmontar una a una las posibles suposiciones que vas realizando durante su lectura hasta llegar a un final totalmente imprevisto pero, a su vez, perfecto en su elaboración.

Libro altamente recomendable y que te deja con ganas de leer más novelas de este autor.

Valoración personal (de 0 a 10): 8,8


martes, 9 de marzo de 2021

El chico de las bobinas de Pere Cervantes

Barcelona, 1945. Nil Roig es un chiquillo que se pasa el día en bicicleta transportando de un cine a otro viejas bobinas de películas. El día de su decimotercer cumpleaños es testigo de un crimen cometido en el portal de su casa. Mientras el asesino huye después de haberlo amenazado de muerte en caso de no mantener la boca cerrada, el moribundo le entrega el misterioso cromo de un actor de cine de la época; un objeto perseguido y anhelado por un excomandante de la Gestapo y un policía sin escrúpulos. El hecho de que el moribundo le dé el cromo a Nil pronunciando el nombre de David, el padre desaparecido del muchacho, arrastrará a este a resolver un secreto del pasado por el que pagará un alto precio.

En una Barcelona de claroscuros, El chico de las bobinas nos habla de la incomparable fortaleza de esas mujeres, víctimas de la guerra, que enseñaron al mundo cómo sobrevivir, y de esas salas de cine de barrio que permitieron soñar en los años de plomo y se convirtieron en refugio de infancias maltrechas. Un thriller nostálgico cargado de emotividad y misterio que nos muestra la fragilidad y la ambigüedad de la naturaleza humana.


Opinión: Hay novelas por la que, aún antes de deslizar su portada y encontrarte con la primera página, sabes que será un idilio literario entre ambas partes; Barcelona, postguerra, cine, en definitiva lianas entramadas conformando un perfecto cesto.

Pero todavía no lo has leído. ¿Será la trama hipnótica como te imaginas? ¿Cubrirá su lectura las expectativas que te has imaginado?

Tus dedos cierran el libro; Nil, su madre Soledad, Victor, Bernardo, Leo, …, unos personajes que me han acompañado todos los espacios libres de mis últimos días, unos personajes perfectamente descritos y que me han llevado de emoción en emoción durante toda la lectura de El chico de las bobinas, aún reconociendo que no soy un lector muy aficionado a novelas cuyos protagonistas sean niños. No obstante, todo se simplifica cuando la belleza de la historia, la crueldad de la realidad y la inmensa dificultad en convertir la escritura en sencillez leída hacen que el libro de Pere Cervantes sea una de las mejores novelas que he tenido el placer de gozar en los últimos meses.


Valoración personal (de 0 a 10). 8,9

viernes, 5 de marzo de 2021

Linea de fuego de Arturo Pérez-Reverte

En la noche del 24 al 25 de julio de 1938, durante la batalla del Ebro, 2.890 hombres y 14 mujeres de la XI Brigada Mixta del ejército de la República cruzan el río para establecer la cabeza de puente de Castellets del Segre, donde combatirán durante diez días. Sin embargo, ni Castellets, ni la XI Brigada, ni las tropas que se le enfrentan en Linea de fuego existieron nunca. Las unidades militares, los lugares y los personajes que en esta novela aparecen son ficticios, aunque no lo sean los hechos ni los nombres reales en que se inspiran. Fue exactamente así como padres, abuelos y familiares de numerosos españoles de hoy combatieron en ambos bandos durante aquellos días y aquellos trágicos años.

La batalla del Ebro fue la más dura y sangrienta de cuantas se han librado en nuestro suelo, y sobre ella hay abundante documentación, partes de guerra y testimonios personales. Con todo eso, combinando rigor e invención, el autor más leído de la literatura española actual ha construido, no ya una novela sobre la Guerra Civil, sino una formidable novela de hombres y mujeres en cualquier guerra: un relato ecuánime y fascinante donde se recupera la memoria de nuestros padres y abuelos, que es también nuestra propia historia. Con Linea de fuego, Arturo Pérez-Reverte sitúa con sobrecogedor realismo al lector entre quienes, voluntarios o a la fuerza, estuvieron, no en la retaguardia, sino peleando en ambos bandos en los frentes de batalla.

Opinión: ¿Puede una novela bélica convertirse, sin percibirlo, sutilmente, en una oda poética? ¿Hasta qué extremo puede un autor llegar a ser domador del léxico para transformar una novela que describe el horror de una batalla encarnizada y, para más inri, con vocablos descarnados, a hechizar al lector hasta un límite que, este mismo lector, sonría, llore, padezca, se hiera e, incluso, muera con cada una de las particulares historias que conforman Linea de fuego?

Arturo Pérez-Reverte es un maestro de la nigromancia léxica, con poderes para invocar los espíritus agazapados de las palabras hasta convertirlas en plumas, puñales, abrazos y balas según la ocasión lo exija.

No obstante, debo ser sincero y hablar del sabor extraño que me dejó la finalización de la lectura de Linea de fuego; si los personajes, en lugar de llamarse Gines, Pato, Julián, Jaume, …, se hubieran llamado Julius, Porta, Hermanito, Viejo, Gregor, …, y si los hechos de la novela no ocurrieran en un inventado pueblo llamado Castellets del Segre sino en un poblado ucraniano llamado, por ejemplo, Kastelletskov del Dniéper, bien podría estar hablando de una novela de Sven Hassel.

Tras reflejar este detalle, no puedo dejar de sacarme el sombrero – como casi siempre – ante la hipnótica audacia literaria de Arturo Pérez-Reverte y su fábrica de palabras, al haber convertido una novela bélica, de casi setecientas páginas, en una experiencia emocional, vital y sobrecogedora.

Valoración personal (de 0 a 10). 8,3

miércoles, 16 de enero de 2019

Laín el bastardo de Francisco Narla


Era huérfano, y bastardo, pero su ilusión estaba clara: que cuando su padre, don Rodrigo Seijas, señor de San Paio, volviera de las Cruzadas, estuviera orgulloso de él. Por eso había escalado el roquedal hasta conseguir un polluelo de halcón, que criaría para regalárselo. Pero las malas noticias llegaron al fin: don Rodrigo no iba a volver. Y ahí empezó todo. Expulsado a golpes por su hermanastro, será acogido por Guy de Tarba, infanzón fiel al señor de la villa y, con él, Laín se embarcará en un viaje lleno de peligros y aventuras. Desde Galicia, pasarán los Pirineos y, ya en Venecia, embarcarán hacia la Palestina y allende ultramar. Perseguido por los templarios, será traicionado, embaucado, torturado…, pero se convertirá en un hombre, en un héroe. Y lo mantendrá vivo una única esperanza: la venganza. Como si fuera una cantiga moderna, Martín Códax nos relata la historia de Laín, el bastardo de de San Paio; la gesta del halconero, una historia de aventuras, conspiraciones y honor, sumergida en la época más turbulenta del medioevo europeo, desde la España de Alfonso X el Sabio hasta las lejanas tierras de Mongolia, donde la sombra del gran Gengis Kan sigue enmudeciendo a vivos y a muertos.

Opinión: Cuando un libro se cruza en tu camino, te seduce la portada, te interesa la temática, inicias su lectura y, sigilosamente, va adentrándose en tu interior; cuando tus ojos no pueden separarse del negro sobre blanco y tu mente se pierde entre los pliegues de su argumento; y cuando al finalizarlo, te sorprendes con una sonrisa de satisfacción que te ilumina el rostro, es que el autor ha conseguido lo que pretendía. Francisco Narla, a través de su subyugante, intenso y maravilloso personaje de Laín nos adentra en la España de casi finales del medievo para embarcarnos en un viaje que nos lleva desde la Venecia que, en pocos años, verá nacer a Marco Polo, nos retará a embarcarnos hacia Palestina y nos mostrará el orgullo mongol, dejando sangre, sudor y lágrimas por el camino, persiguiendo una utopía y demostrando que la fuerza de voluntad puede mover cordilleras.
He disfrutado tanto con la lectura de Laín, el bastardo que no cejaré en el empeño de conseguir que todas mis amistades terminen leyéndolo. Merece tanto la pena.

Valoración personal (de 0 a 10). 8,7

lunes, 30 de julio de 2018

La marca del inquisidor de Marcello Simoni


Roma, 1624. Se descubre el cadáver de un hombre aplastado en una prensa tipográfica. Un investigador cuyo pasado es un misterio, que utiliza métodos científicos y es experto en demonología y brujería, se hace cargo de la investigación. Con la figura de Girolamo Svampa nace un extraordinario detective que se enfrenta a un intrincado misterio justo cuando la difusión de la imprenta está empezando a resquebrajar los muros del oscurantismo.

Opinión: Girolamo Svampa, un dominico con un pasado tortuoso, es nombrado comisionado por el maestro del palacio del Vaticano para investigar un asesinato un tanto espeluznante; fray Pietro Rebiba, un consultor del Índice, es encontrado muerto en una imprenta. El cadáver está aplastado por la misma imprenta y en la boca tiene varias hojas de una de esas publicaciones que el Índice no quiere que se lean.
Un antagonista, aunque mejor sería definirlo como coprotagonista, es Francesco Capiferri, que también es dominico y secretario de la Congregación del Índice. Tiene una memoria prodigiosa, que es muy útil para él. Capifferi sospecha de Svampa porque no le gusta que un comisionado externo sea el que realice la investigación.
Y luego está Roma, que Marcello Simoni describe con precisión, quizás con excesiva precisión, una Roma que hace del convento de Santa Maria sopra Minerva, un prestigioso convento dominico, su corazón, pero que serpentea por las calles y callejones, iglesias y palacios, miserias y nobleza, religiosos y laicos, el Vaticano y el populacho. Sobre todo, una Roma de tipografías, con el fuerte olor de las tintas, las matrices de letras -se hace especial hincapié en las zoomorfas-, las máquinas, las familias tipográficas, las ligaduras y los distintos tipos de papel. Pequeños detalles que sin duda apreciarán aquellos que se mueven en el mundo de los libros pero que, para los profanos, llega a ser tedioso.
Hay todos los elementos para que La marca del inquisidor sea un thriller histórico de gran éxito comercial pero, a pesar de todo: título, portada, época, argumento,…, creo que yo no comulgaré con esta rueda de molino.
La historia está ambientada en la Roma del siglo XVII, y sin embargo el autor no ha logrado recrear el entorno histórico, la eclosión de los personajes me pareció insuficiente e incluso el estilo no ayuda.
En algunas de esas críticas de márqueting con las que las editoriales quieren promocionar sus novedades, llegaban a comparar a Marcello Simoni con Dan Brown o Umberto Eco. Pues vale, pues muy bien, pero para llegar al nivel de El nombre de la rosa o El código da Vinci, Marcello Simoni debe comer mucha sopa todavía.
Además, y no puedo dejar de mencionarlo, el protagonista, Girolamo Svampa, es un tipo que me cae mal y punto. De acuerdo que lo has pasado mal desde su infancia pero, por favor, deja tu mal humor, agresividad, mal carácter y malos modos a un lado. Te irá un poco mejor en la vida, Girolamo.

Valoración personal (de 0 a 10): 6,8

jueves, 26 de julio de 2018

Así es como se mata de Mirko Zilahy


Roma. Se encuentra el cuerpo de una mujer, su cuerpo ha sido horriblemente violado. Quienquiera que fuera, lo hizo con el cuidado meticuloso de un cirujano, usando instrumentos afilados para escenificar una muerte. La escena del crimen, debido a la lluvia, no proporciona elementos útiles para las investigaciones que se confían al comisario Enrico Mancini. Tras el primer asesinato, seguirán más, y más despiadados y la ciudad caerá en la pesadilla. ¿El comisario detendrá al asesino antes de que finalice su loco plan? ¿Será capaz de detener al asesino antes de mostrarle a todos que así es como se mata? La caza está abierta.

Opinión: Así es como es mata es una novela negra, elegante e inquietante. La única certeza de la larga historia es la duda, las mil preguntas que plantea al lector siguiendo el hilo conductor de los acontecimientos. Siete seres humanos, siete vidas, siete historias diferentes, siete asesinatos violentos. Muchos lados oscuros caracterizan las historias malditas que se esconden detrás de cada cadáver. El comisario Mancini, especializado en delitos en serie en Quantico, debe detener al asesino. Hay una amarga perversión en los asesinatos, una violencia que el comisario quisiera evitar pero no puede. Mancini es un hombre herido en el alma, ocultando sus dolores, sus fragilidades. Su esposa Marisa murió hace unos meses, llevada por una enfermedad incurable y no puede superar el inmenso dolor. Ya no tolera las puertas cerradas, siempre usa guantes como si quisiera poner una pared entre él y el mundo. Pero el mundo lo reclama, la policía lo reclama, las víctimas lo reclaman.
Dónde, qué, quién, cuándo, cómo y por qué. Estos son los elementos básicos para una investigación, como bien sabe Mancini, investigando con su equipo especial, formado por mujeres y hombres especiales. Casi sin vergüenza, el comisario pone los ojos en los pobres cuerpos destrozados por la violencia ciega de los demás. Es un espectáculo al que no se puede acostumbrar. Y ese olor. El olor del infierno que penetra en los meandros de su ser.
Sombra, este es el nombre con el que el asesino se autoproclama. Según Mancini, quien ha escrito un informe de su perfil criminal, Sombra es un hombre blanco, de 25-30 años, vive solo y es un asesino organizado. Planea la agresión, tiene una inteligencia superior a la media. Es muy fuerte. Él tiene un objetivo muy específico y hará todo lo posible para que esto suceda.
Lo sé, parecerá absurdo, pero he sentido mucho dolor por el asesino. Sin duda, su violencia no tiene justificación, pero cuando descubres el motivo del que nace tanta desesperación, llegas a entender por qué puedes sentir lástima por un asesino. Es fácil alinearse con el "bueno de la peli, sin embargo, es difícil relacionarse con el lado oscuro que está en cada uno de nosotros.
No obstante, debo decir que la novela se me ha hecho un tanto larga. Puedo comprender el dolor del comisario por la pérdida de su mujer, pero que me lo repita el autor hasta la saciedad cansa, y cansa mucho.

Valoración personal (de 0 a 10): 6,9

martes, 24 de julio de 2018

Rosy & John de Pierre Lemaitre


La bomba explotó correctamente; a este respecto, él tiene todos los motivos para estar satisfecho. Los supervivientes tratan de ayudar a las posibles víctimas. Jean se dirige al metro. Él no va a rescatar a nadie. Él es el que hace vivir las bombas.
Jean Garnier no tiene nada que perder en la vida: su madre está en la cárcel, su novia ha sido asesinada y no tiene trabajo. Enfrentado a este joven, Camille Verhoeven debe actuar con más delicadeza que nunca; ¿Es Jean una verdadera amenaza para todo el país, o simplemente un perdedor con delirios de grandeza?

Opinión: ¿Una trilogía tiene forzosamente que constar de tres partes? Pierre Lemaitre nos lo responde con este libro de 150 páginas, publicado entre los dos episodios titulados Alex y Camille y protagonizados por el gran inspector Camille Verhoeven, grande entre los más grandes, a pesar de sus escasos ciento cuarenta y cinco centímetros de altura.
Anne, la nueva compañera de Camille, solo interviene por SMS.
París es el objetivo de un terrorista. La primera bomba explota en plena rue Joseph Merlin, pero sin causar una sola víctima. Un joven es detenido. Se hace llamar Jean pero su verdadero nombre es John, y frente a todo el departamento informa que si no se satisfacen sus condiciones, en los próximos seis días explotarán seis bombas en otros tantos lugares céntricos de la capital francesa, entre ellos, junto a una escuela infantil. Jean pide un pasaporte y un billete de avión a Australia para él y su madre, Rosy, en prisión acusada de asesinato, cinco millones de euro y hablar única y exclusivamente con el comisario Camille Verhoeven.
Todos los departamentos policiales se ponen a trabajar para desentrañar la madeja urdida por una mente fría, calculadora y casi autista llamado Jean, excepto Camille, siempre brillante con la colaboración activa de su segundo, Louis.
En tres días, el caso será resuelto. Hora tras hora, seguimos el curso de la investigación a un ritmo acelerado, el suspense se mantiene hasta la última página, los personajes complejos y Camille en mejor forma que nunca. Son sólo ciento cincuenta páginas… ¡pero qué ciento cincuenta páginas! Como si estuviéramos leyendo un guión cinematográfico, Pierre Lemaitre nos adentra en las mentes de acusado y acusador, de policía y terrorista, ambos con unos intereses por encima de sus propias y con una tenacidad que convierte sus diálogos en partidas de ajedres.
Rosy & John es un divertimento fantástico de Pierre Lemaitre, concebido entre su anterior novella de la saga Verhoeven, Alex, y la que será la última protagonizada por el diminuto pero inmenso inspector, titulada como su nombre, Camille.

Valoración personal (de 0 a 10): 6,8

viernes, 20 de julio de 2018

Caribes de Alberto Vázquez-Figueroa


En el otoño de 1943, un terrible huracán arrasó Haití, devastando el Fuerte de la Natividad y dejando a su paso una trágica estela de muerte y destrucción. Por su parte, los feroces guerreros del sanguinario cacique Canoabó se encargaron de rematar y asesinar a los pocos españoles que habían conseguido sobrevivir a las fuerzas desatadas de la naturaleza. El canario Cienfuegos se convirtió en el único superviviente europeo en el Nuevo Mundo, y tuvo miedo... Segunda entrega de esta célebre saga, Caribes continúa las apasionantes aventuras de su protagonista en un mundo hostil y desconocido.

Opinión: Como es obvio, Caribes es la continuación de la anterior novela de la saga, Cienfuegos, donde empezamos a descubrir las aventuras y desventuras de este analfabeto pastor gomero que, por azar del destino y de la búsqueda incesante del amor perdido, se adentra –y nunca mejor dicho- en las bodegas que un barco que le lleva a las Américas de mano de Cristóbal Colón. Caribes no se adentra en la espesura de las junglas, tanto botánicas como humanas, de aquellas inexploradas, desconocidas y remotas islas caribeñas, nos sumerge en la podredumbre del ser humano al enfrentarnos a los hechos comprobados y demostrables de la bajeza del ser humano cuando se siente “superior” a otro, cuando ignorantes analfabetos se consideran superiores a seres humanos que, toda su vida han vivido en paz y armonía en su vergel selvático, sólo por el hecho de creerse superior por llevar pantalones y no taparrabos, o porque consideran que Dios –su Dios, por supuesto-, los ha llevado a predicar sus palabras a sangre y fuego.
En este aspecto, Caribes es una novela que te descoloca y te desubica con toda su crudeza, pero dejando que sea tu propia mente la que se sumerja, como si una cámara te mostrara los efectos de un modo impersonal pero efectivo, aunque, por otro lado, en términos novelísticos, Caribes no llega a la altura de su predecesora, quizás porque la idea de ese amor perfecto y, a veces tocable o, en otras ocasiones, imposible, me llega a cansar un poco.
Por esta misma razón, aunque transcurrió poco tiempo entre la lectura de Cienfuegos y Caribes, reconozco que pasará un tiempo prudencial hasta que me adentre en la tercera novela de la saga, titulada Azabache.

Valoración personal (de 0 a 10): 7

jueves, 12 de julio de 2018

Yo, Claudio de Robert Graves


Situada en el siglo I d. C. en Roma y escrita como una autobiografía, esta pintoresca historia de la vida del emperador romano Claudio se erige como uno de los clásicos modernos de la ficción histórica.
Físicamente débil y afligido con tartamudez, Claudio inicialmente es despreciado y rechazado como un idiota. Derrumbado en el fondo de los asuntos imperiales por su avergonzada familia real, se convierte en erudito e historiador, mientras que las intrigas y los asesinatos del palacio lo rodean. Al observar estos dramas fuera del alcance del público, Claudio escapa a las crueldades infligidas al resto de la familia real por sus propios miembros y sobrevive para convertirse en emperador de Roma en el año 41 d.C.

Opinión: Hay algo casi implacable en el enfoque de Robert Graves como novelista histórico: simplemente se niega a complacer a sus lectores con florituras retóricas, escenas dramáticas e incluso diálogos. Párrafo tras párrafo, página tras página, pasa sin apenas respiro a través de condensar largos párrafos e ininterrumpidos. No se nos lleva por emoción alguna –a excepción de ocasionales suspenses- sino por la fascinación morbosa y la curiosidad sobre lo que sucede a continuación. Y para empeorar las cosas, o mejor -dependiendo de qué tipo de lector se sea-, nuestra curiosidad se ve obstaculizada por la gran cantidad de información que nos brinda, comenzando con la interminable cita de nombres, todos muy parecidos: ahí está Agripa, Agripina y Agripinila, Livia y Livila, al menos dos de cada uno son Nero, Druso y Drusila,... y estos son solo algunos de los personajes más destacados o más duraderos, ya que casi todas las anécdotas incluyen una lista de más y más nombres. Los eventos se amontonan uno encima de otro de la misma manera implacable: ascensos y caídas de poder, hijos, matrimonios, violaciones, asesinatos, guerras, accidentes, muertes, brutalidades y obscenidades, y la ternura muy ocasionalmente. El efecto es de una procesión abarrotada y en movimiento rápido a la que, a través de Claudio, somos espectadores pasivos, a veces desconcertados, a menudo horrorizados.
Esta es una novela -mejor dicho, una historia- tan llena de incidentes, ninguno independientemente más apasionante o significativo que los demás, que a la vez es demasiado fácil y muy difícil encontrar un pasaje ejemplar.
Claudio es un peón en la mayoría de la acción que cuenta, un testigo más que un participante. Habla como un extraño y aspira a la objetividad y al detalle de un historiador: esto explica el tono frío y persistente de la narración. Sin embargo, estamos aprendiendo más sobre él de lo que pensamos, mientras leemos, y ese es el otro veinte por ciento del libro: simplemente por esta aspiración a la honestidad, se distingue de los mentirosos y estafadores egoístas que pueblan su mundo y la novela, y su auto desprecio -repetido y amplificado por la desdeñosa forma en que es considerado como tonto e insignificante por casi todos los que lo rodean- expresa su personalidad. Tácitamente, implícitamente, a través de la historia que cuenta, Claudio nos muestra el hombre que es.
No hay nada heroico en la supervivencia de Claudio: se queda desamparado y consternado porque los que amaba fueron desterrados, traicionados y asesinados; cuando él interfiere o ayuda, elude el castigo solo porque se lo considera demasiado patético para ser considerado responsable; se entrega a los que están en el poder, particularmente a Calígula. Sin embargo, ¿qué debe hacer un hombre de cierta decencia básica en un mundo tan completamente corrupto? Lo que Robert Graves no hace, lo que creo que otro tipo de novelista histórico podría haber hecho, es abordar este problema moral directamente, convirtiéndolo en un tema explícito en lugar de una pregunta práctica que acecha. Sin embargo, hacerlo habría requerido convertir a Claudio en filósofo en lugar de cronista, y Claudio -y/o Graves- es, por encima de todo, un historiador.

Valoración personal (de 0 a 10): 7,4

martes, 10 de julio de 2018

Eva de Arturo Pérez-Reverte


Marzo de 1937. Mientras la Guerra Civil sigue su trágico curso, una nueva misión lleva a Lorenzo Falcó hasta Tánger, turbulenta encrucijada de espías, tráficos ilícitos y conspiraciones, con el encargo de conseguir que el capitán de un barco cargado con oro del Banco de España cambie de bandera. Espías nacionales, republicanos y soviéticos, hombres y mujeres, se enfrentan en una guerra oscura y sucia en la que acabarán regresando peligrosos fantasmas del pasado.

Opinión: Tras la interesante lectura del nuevo personaje creado por el galardonado escritor murciano, Falcó, poco tenía que pensar cuando llegó a mis manos el segundo capítulo de esta serie, titulado Eva.
En este caso, el espía franquista Lorenzo Falcó, antiguo agente secreto de la República y con un pasado como traficante de armas, se encuentra con la agente soviética Eva Neretva en medio de una tormentosa historia en la ciudad marroquí de Tánger -población que en esa época, y tras la firma de la Conferencia de Algeciras, se estableció como un condominio de varios países conocido bajo el nombre de Zona Internacional de Tánger-, donde un mercante republicano, y con treinta toneladas de oro con destino a Rusia, debe atracar perseguido por un destructor de la Armada fascista. Cada uno por su lado, ella tratando que el oro llegue a Moscú y él con el objetivo de robar el oro y dárselo al ejército sublevado, sin olvidar las cuentas pendientes que ambos personajes tienen de un pasado juntos a nivel personal, como ya nos dejaron patente en la anterior novela.
Falcó es un personaje que, a pesar de su cinismo, hipocresía, chaqueterismo e indiferencia hacia la raza humana, no te cae mal sino que, incluso, esos defectos descritos llegan a convertirse en una armadura que, en más de una ocasión desearías poseer personalmente. Lorenzo Falcó es de esos personajes que Arturo Pérez-Reverte retrata tan bien en sus novelas, especialmente su otro personaje internacional, el capitán Alatriste, con un carácter fuerte, propensos a la soledad pero sin dejar pasar dama o moza que se ponga a tiro, y con una fuerza interior, altivez y personalidad, que los enfrenta a desafíos donde las luchas internas y externas son su alimento.
No importa en qué bando se compita, no importa quién les pague su salario, no importa hacia dónde se decante la guerra o batalla en la que están involucrados porque, tanto Alatriste como Falcó son felinos que siempre intentan caer de pie, a pesar que, en cada aventura pierdan una vida interior. Muy recomendable su lectura.

Valoración personal (de 0 a 10): 8,1

sábado, 7 de julio de 2018

En medio de la muerte de Lawrence Block


Colaborar en denuncias de corrupción policial no hizo a Jerry Broadfield un policía popular entre sus compañeros. Ahora que han hallado en su piso una prostituta muerta, sólo confiará en él Matthew Scudder, un ex policía que abandonó el cuerpo tras provocar un trágico accidente y que ahora sobrevive investigando casos de manera extraoficial. Aunque a Scudder, detective privado sin licencia, tampoco se lo van a poner fácil. Para nada.

Opinión: En el tercer libro de la excelente serie escrita por Lawrence Block, el ex policía Matt Scudder continúa trabajando como detective privado sin licencia en Manhattan y pasa la mayor parte de su tiempo libre abusando de su hígado en varios bares.
Un policía llamado Jerry Broadfield se ofrece voluntario para dar testimonio sobre la corrupción del departamento de policía de Nueva York, pero su credibilidad se pone manifiestamente en duda cuando una prostituta de alto standing lo acusa de extorsionarla. A Matt no le gusta mucho Broadfield y duda de su sinceridad cuando afirma que dio su testimonio porque está harto de la podredumbre del sistema, pero Matt acepta en encontrar a la prostituta para tratar de descubrir si mentía o no acerca de la extorsión.
Cuando ella aparece muerta en el apartamento de Broadfield, los policías no disimulan su felicidad al culparlo del crimen. Matt hace que sus amigos de la policía no estén muy contentos frente a su insistencia de que Broadfield ha sido engañado.
Después de haber leído esta serie antes y saber el camino que tomará la vida de Matt, es interesante volver al principio y ver donde era durante este período. Matt está empezando a darse cuenta de que su adicción al alcohol le está haciendo perder el control, pero no está listo todavía para renunciar a él. Matt también lucha emocionalmente en este caso porque él no es un idealista que quiere cambiar el sistema, pero la idea de que los policías hayan estado involucrados en el asesinato de la prostituta le jode bastante.
Uno de los placeres de las novelas de Matt Scudder es su método detectivesco, vagabundeando por las calles por Nueva York y hablando con discreción con todo tipo de personajes. Matt puede conversar fácilmente con policías, prostitutas, escritores, dueños de clubes nocturnos gay o propietarios de edificios de apartamentos de Hell's Kitchen. De este modo, Lawrence Block le da un gran protagonismo a Nueva York a través de las andanzas y conversaciones de Matt.
Por cierto, muy importante remarcar que este libro fue escrito a mediados de los 70, poco después que una larga serie de escándalos involucraran a muchos miembros del departamento de policía de la ciudad.

Valoración personal (de 0 a 10): 6,7

martes, 3 de julio de 2018

Tiempos salvajes de Ian Manook


En medio de las gélidas estepas mongolas, la inspectora Oyun, ayudante del comisario Yeruldelgger, se topa con una escena difícil de interpretar: un jinete y su caballo yacen aplastados bajo el lomo de una hembra de yak que parece haber caído del cielo. La misma sorpresa experimenta su jefe cuando, en un desfiladero del macizo del Otgontenger, se descubre el cadáver de un hombre que sólo puede haber acabado ahí... precipitándose desde las alturas. Y para cerrar el círculo de hechos insólitos, el mismo comisario es detenido como sospechoso del asesinato de Colette, una amiga prostituta a la que había ayudado a rehacer su vida. Sumido en la perplejidad y temiendo ser víctima de una trampa, Yeruldelgger acomete una investigación clandestina que generará tensiones con su equipo, reabrirá viejas heridas con su hija Saraa y provocará la intervención de los maestros shaolin del séptimo monasterio en el que fue criado. Pero la situación da un vuelco completo con el hallazgo de los cuerpos sin vida de un grupo de niños dentro de un contenedor en el puerto de El Havre. Pese a los miles de kilómetros que separan Mongolia de Francia, las pistas acabarán por cruzarse para destapar un caso de corrupción y abusos a todos los niveles que afecta a las más altas esferas de diversos países, desde Europa hasta Asia.

Opinión: Bien, nos encontramos con una nueva investigación de nuestro policía con el nombre impronunciable acompañado, como de costumbre, por Oyun, Gantulga y Solongo.
Este volumen tiene un inicio de los más duro, con un hombre encontrado muerto en una postura desafortunada y completamente congelado en las llanuras de Mongolia. Seguimos a Oyun en esta investigación, mientras que Yeruldelgger, por su parte, también está en un caso. Realmente disfruté poniendo pie en tierras nómadas en pleno invierno, las expectativas parecían muy interesantes y te das cuenta con rapidez que el asunto tiene raíces mucho más profundas de lo que uno pudiera haber pensado a primera vista, e iba disfrutando de la novela hasta que… catacrac, la novela se desboca. ¿Sabes esa sensación que tienes cuando, por televisión, ves al jinete que empieza bien domando un caballo salvaje pero que, poco a poco vas percibiendo que el caballo está jugando con el jinete y que, en breve, éste dará con sus huesos en el suelo? Pues eso, Tiempos salvajes empieza a perder fuelle, a dar bandazos de un lado a otro completamente incongruentes, a entrar en una dinámica de violencia gratuita que te desequilibra, llegando a situaciones completamente surrealistas e inútiles. Leí algunas escenas de acción preguntándome el porqué de ellas. Confieso que debido a eso, terminé perdiéndome un poco en las explicaciones sobre el porqué y el cómo del caso. No había necesidad de ir tan lejos. Aun así, la novela me gustó hasta esas sobreexplicaciones y últimas escenas de acción, no tan buena y mucho menos creíble que Muertos en la estepa, pero sólo por la descripción de la Mongolia hibernal vale la pena.

Valoración personal (de 0 a 10): 6,7

jueves, 28 de junio de 2018

La escriba de Antonio Garrido


¿Podrá la hija de un escriba decidir el destino de la cristiandad? Alemania, año 799. Se aproxima la coronación de Carlomagno. El emperador debe encargar la traducción de un documento de vital importancia. La labor recae en Gorgias, un experto escriba bizantino, quien debe realizar esta monumental tarea en absoluto secreto. Theresa, la hija de Gorgias, trabaja como aprendiz de escriba. La misteriosa desaparición de su padre la obliga a infiltrarse en una conspiración de ambición, poder y muerte, en la que nada es lo que parece. En compañía de Alcuino, la joven deberá luchar hasta su último aliento para encontrar a su padre, desenmascarar a los culpables y resolver un misterio del que depende el futuro de la cristiandad.

Opinión: La escriba es la segunda novela que he leído del autor Antonio Garrido. Debido al entusiasmo con el que leí El lector de cadáveres – una de las mejores novelas históricas que he leído en mi vida-, obviamente no me costó nada introducirme en la historia de Theresa durante el periodo de la coronación de Carlomagno.
La premisa es interesante: Theresa, el personaje central de la novela, no quiere nada más que seguir los pasos de su padre como escriba, con una pequeña salvedad, es mujer. El machismo imperante la coloca en situaciones un tanto delicadas, lo que provocará que Theresa haya de ir de un lado a otro en busca de una solución para poder esclarecer todos los misterios que se van formando a su alrededor.
No se puede negar ni por un segundo la ingente historiografía que debe haber utilizado Antonio Garrido para realizar este libro, Disfruté aprendiendo sobre todo lo relacionado con la forma de vida, y supervivencia, de aquella época, especialmente sobre cómo la gente manejaba su salud, su alimentación, sus creencias religiosas, …, pero algo no me encajaba, hasta que, a fuerza de pasar páginas comprobé que era el ritmo lo me chirriaba: demasiadas explicaciones acerca de la jerarquía eclesiástica y largas secciones que podrían haberse reducido. El libro podría haberse reducido fácilmente en,  aproximadamente, un tercio.
A pesar de estos “peros”, no puedo dejar de admirar la capacidad de estudio de Antonio Garrido antes de poner negro sobre blanco, aunque, si tuviera que aconsejar a alguien que no conociera al autor linarense y me pidiera un título para introducirse en su obra, no tendría ninguna duda al respecto: El lector de cadáveres es una obra maestra.

Valoración personal (de 0 a 10): 7,1

martes, 26 de junio de 2018

La isla de los cazadores de pájaros de Peter May


La investigación del macabro asesinato de un antiguo compañero de clase obliga al detective Fin Macleod a regresar al lugar donde nació y al que esperaba no tener que volver nunca: la isla de Lewis, al oeste de Escocia. Los agrestes paisajes de la isla y el opresivo ambiente de la comunidad dibujan el escenario de un caso marcado por la envidia, los amores frustrados, las tradiciones más cruentas y los recuerdos olvidados. Pasado y presente se entrelazan en una intriga firmada por Peter May.

Opinión: De vez en cuando, tomas un libro que te atrapa sin remisión. Empiezas a leerlo y todo lo demás se queda en el camino hasta que la aventura conjunts termina; y este ha sido el caso de La isla de los cazadores de pájaros de Peter May, la primera de la trilogía Macleod, novela que combina una excelente trama con la rigurosa, excelente y hermosa descripción de la isla de Lewis, cosa que puedo verificar personalmente porque conozco esa isla.
Suceden demasiadas cosas en el libro como para poder resumir en un párrafo la trama pero lo intentaré.  Hay un asesinato, con un posible vínculo con otros sucesos del pasado y una investigación que toma muchas vueltas y revueltas. Fin Macleod, el detective protagonista, tiene características que lo hacen remarcable, aunque su gran aliado es la memoria que lo impulsa al pasado, impresionándome de un modo muy satisfactorio cómo presenta el autor esos pasajes, cambiando de tercera a primera persona, marcando el timing.
La historia es fascinante y la forma de plasmarla es una de las grandes bazas de esta novela, aunque mención especial la descripción de los gugas (la caza anual de crías de alcatraz en la isla de Sula Sgeir) que nos proporciona una magnífica metáfora del choque entre los ritos tradicionales y el progreso y la modernidad, y utilizando esas fricciones como telón de fondo de las tensiones de la trama.
Tengo muchas ganas de empezar a leer la segunda parte de esta trilogía de Peter May. Lewis island se lo merece.

Valoración personal (de 0 a 10): 8,2

miércoles, 20 de junio de 2018

El día que se perdió la cordura de Javier Castillo


Centro de Boston, 24 de diciembre, un hombre camina desnudo con la cabeza decapitada de una joven. El doctor Jenkins, director del centro psiquiátrico de la ciudad, y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, su concepción de la cordura y que los llevará hasta unos sucesos fortuitos ocurridos en el misterioso pueblo de Salt Lake diecisiete años atrás.


Opinión: Este libro me ha impactado por varios motivos, y muy diferentes el uno del otro. Por un lado, su inicio es hipnótico, feroz y suficientemente embriagador como para seguir leyendo. El argumento es muy preciso, absorbente y fácil de seguir, a pesar de las serpenteantes curvas que te vas encontrando por el camino, aunque la gran mayoría de ellas poseen unos buenos peraltes y son manejables. Los personajes están, más o menos bien elaborados, con unas raíces bien trenzadas y muy bien interconectados.
Pero…
Ese puñetero pero que fastidia en según qué ocasiones y que no te permite disfrutar al cien por cien de un libro, de un proyecto discográfico, de una ciudad, de una representación teatral y que, algunas veces no sabes el motivo ni la razón concreta que te lo frustra.
Pero, esta vez, he conseguido encontrarlo.
El día que se perdió la cordura es una novela original, sorprendente y muy aconsejable, pero con unos diálogos que, en bastantes ocasiones, no están a la altura, ni de la trama ni de los personajes que los realizan. Honestamente, hay situaciones que las frases que se mencionan, o conversaciones llevadas por dos o más personajes son: a) al nivel de preescolar o, b) tan profundo, surrealista y absurdo que, piensas que las ha escrito el guionista de el quinto milenio; no el del cuarto milenio, que quedaría como un parvulito a su lado.
A pesar de ello, no escatimo elogios hacia la novela de Javier Castillo pero, a diferencia de otras ocasiones que lo he mencionado a propósito, todavía no sé si leeré la siguiente novela escrita por el autor.
                                        
Valoración personal (de 0 a 10): 8

lunes, 18 de junio de 2018

La isla tranquila de Mo de la Fuente


Justo antes del amanecer, en una tranquila isla mediterránea, la habitual calma del lugar se verá rota al descubrirse la desaparición de una adolescente. El inspector Villanueva, trasladado temporalmente al lugar, y la subinspectora Esteller, que lleva tiempo retirada de su cargo, tendrán que enfrentarse a una ardua investigación para descubrir qué ha ocurrido en un lugar donde nunca pasa nada.

Opinión: Inicié la lectura de La isla tranquila sin ninguna idea preconcebida, sin ninguna información acerca del libro y esperando tener una lectura entretenida durante unos días en las manos y, si me lo pongo a pensar detenidamente, lo acerté plenamente. La isla tranquila de Mo de la Fuente es uno de aquellos libros que te hacen pasar varias horas de asueto, especialmente durante un periodo vacacional, sin que la mente se vaya por derroteros extraños y las letras te vuelvan bizco.
Situada en la isla de Tabarca, pequeña isla cercana a la costa alicantina, La isla tranquila nos presenta un caso de desaparición y asesinato entre las toallas de los veraneantes que inundan sus calas, un caso que debe ser investigado por el inspector Villanueva, tipo que es trasladado temporalmente a Tabarca por motivos personales –un poco reiterativos y que te llegan a cansar, por cierto- y la subinspectora Esteller, antigua inspectora en Barcelona que, por motivos también personales –mucho mejor llevados durante la trama-, pide el traslado a la isla.
¿Qué es lo que me ha llevado a ponerle una nota relativamente baja? Muy sencillo; quiero que este tipo de novelas me lleven de sorpresa en sorpresa, de expectación a admiración; cuando sabes quién es el culpable a mitad de lectura y, página a página descubres que tienes razón, el resultado no es el mismo. A pesar de ello, repito que es una novela entretenida para unos días bajo la sombrilla playera.

Valoración personal (de 0 a 10): 6,5

jueves, 14 de junio de 2018

Alex de Pierre Lemaitre


Alex es hermosa y está sola mientras trata de decirse a sí misma que el hombre al otro lado de la calle no la está mirando. Casi está convencida cuando la meten en una furgoneta blanca anónima, la llevan a un almacén abandonado y la someten a una prueba que, a veces, es demasiado inquietante para leer, y mucho menos imaginar. Decir demasiado es echarle florecitas a los horrores del secuestro terriblemente pensado por Lemaitre. A pesar de todas las penurias, Alex trata de escapar mientras el comisario Camille Verhoeven intenta resolver el misterio de su secuestro antes de que sea demasiado tarde: lo único que sabe es que una mujer fue secuestrada en la calle. Él no sabe quién es ni por qué se la llevaron: no hay notas de rescate, y la probabilidad de encontrarla viva se está escapando a cada hora.

Opinión: Necesitaba volver al dúo Lemaitre / Verhoeven tras el puñetazo que me infringió la lectura de Irene, la primera novela de la tetralogía Verhoeven; y digo puñetazo con todas las letras, porque si lees Irene sin que se te revuelvan los higadillos es que eres un personaje de The walking dead. Entonces, ¿si tan mal lo pasé leyendo ese libro por qué vuelvo al imaginario Verhoeven? ¿Soy masoquista? Quizás un poco pero, por encima de todo, me fascinan las novelas de tensión sicológica bien escritas, y Alex está perfectamente escrita.
Camille, el héroe de los detectives, es una víctima del tabaquismo de su madre durante el embarazo y nunca ha crecido más de un metro y medio. Es belicoso, complicado, impulsivo y, para desgracia de sus superiores, brillante. Con un humor rasgado y unos personajes que te hacen desear leer ya la tercera parte, Alex es una novela que avanza arrasando hacia su inesperado pero fantástico final, cumpliendo con todas las expectativas que te habías fijado.
Me saco el sombrero ante Pierre Lemaitre pues, a mi entender, el comisario Verhoeven es uno de los mejores personajes que se han escrito de la novela negra.

Valoración personal (de 0 a 10): 8,3

martes, 12 de junio de 2018

Hijos del dios binario de David B. Gil


En un mundo que se vuelve cada vez más intangible, los poderosos, nostálgicos de un pasado que apenas conocieron, compiten por hacerse con cualquier icono de la era predigital. Daniel Adelbert, un prospector especializado en recuperar piezas del siglo XX, es contratado por el coleccionista Kenzô Inamura para encontrar no un objeto, sino a una persona: un hombre que se movió entre las sombras del pasado siglo e influyó de manera decisiva en su desarrollo.
En el otro extremo del mundo, la periodista Alicia Lagos recibe un extraño correo de su exnovio recientemente fallecido. El mensaje parece legarle una investigación inconclusa, poniéndola sobre la pista del misterio oculto tras los muros del orfanato irlandés de St. Martha.
Ambas investigaciones confluyen en una misma pregunta: ¿qué es el Proyecto Zeitgeist? La respuesta se halla bajo las piedras de la Ciudad Blanca de Tel Aviv, en los arrabales flotantes de Singapur y en el murmullo de la Red de datos. Responderla es desentrañar un secreto que ha costado la vida de muchos, un secreto silenciado durante décadas.

Opinion: Sigo limpiándome las babitas tras leer su maravillosa novela, El guerrero a la sombra del cerezo, cuando me embarco en la lectura del techno-thriller periodístico Hijos del dios binario y, aun reconociendo que no tiene que ver absolutamente nada con su anterior novela, David B. Gil puede considerarme uno de sus más fervientes admiradores.
En esta novela, uno de los puntos que más debo recalcar es la sutilidad con la que define la trama novelesca. Basada en un futuro no muy lejano, se asume con perfecta naturalidad los elementos futuristas que van surgiendo, logrando que sean aceptados como probables o muy probables en poco tiempo. La novela de David B. Gil, que te lleva con una gran maestría entre la novela negra y la literatura cyberpunk, va tejiendo una trama adictiva de cibersecretos y conspiraciones desde Madrid hasta Tel Aviv, pasando por  Londres, Irlanda y Singapur.
Buen argumento, personajes carismáticos, tensión noir y buen final; ¿qué más se puede pedir a una novela?

Valoración personal (de 0 a 10): 7,3

jueves, 7 de junio de 2018

El beso de Glasgow de Craig Russell


Durante la década de 1950, Glasgow no es un lugar donde elegirías estar a menos que hubieras nacido. Sin embargo, Lennox, un investigador privado, lo encuentra extrañamente agradable. Lennox es un hombre que hace equilibrios entre los que cumplen ley y los que la rompen: un espacio peligroso donde solo sobreviven los más duros y despiadados. Jimmy Small Change MacFarlane dirige uno de los más importantes corredores de apuestas y criador de galgos de  Glasgow. Cuando MacFarlane es golpeado hasta la muerte con una estatua de bronce, Lennox tiene una coartada de oro sólido: pasó la noche con la hija de MacFarlane. Lennox rápidamente se ve atrapado en la caza del asesino de MacFarlane, donde pronto descubre que Small Change fue mucho más que una carrera de perros. Peor aún, el jefe del crimen Willie Sneddon, uno de los tres Reyes Magos de Glasgow, está claramente involucrado y no es un hombre con el que Lennox quiera cruzarse. Pero en algún lugar, en las sombras, acecha un jugador realmente grande, un villano escurridizo que hace que los Tres Reyes se vean como pececillos. Lennox es el único hombre que puede rastrearlo.

Opinión: El beso de Glasgow es el segundo libro de Craig Russell en el que aparece Lennox, canadiense de nacimiento, soldado retirado e investigador privado, que vive constantemente sobre una delgada línea que separa la ley de los mafiosos. Glasgow en la década de 1950 está controlada por los Reyes Magos, hombres peligrosos que se han repartido los despojos del crimen organizado y han firmado una especie de relación laboral. No hace falta decir que no confían el uno en el otro, y Lennox a menudo se encuentra atrapado en medio de sus disputas. Pero Lennox es uno de esos lobos solitarios que primero actúa y piensa más tarde.

Por supuesto, hay muchos personajes al estilo lobos solitarios en la ficción del crimen y es difícil evitar los estereotipos, aunque Lennox agrega su propio sabor particular a las cosas. Un poco desafortunado en el amor y con una tendencia a morder un poco más de lo que puede masticar, en este caso, demasiadas investigaciones simultáneas. Lo han contratado para buscar a un hermano desaparecido y, además, al asesino de Jimmy MacFarlane, padre de su actual novia. Para poder llevar a cabo esta carga de trabajo, Lennox usa una combinación interesante de ayuda de todos lados, un poco de malabarismo hábil de tiempo y concentración, un poco de suerte y mucho de su método de investigación favorito: el enseñar la zanahoria y ver quien se acerca para morderla, y es ese método tan razonablemente irracional por la que realmente me gustan los libros de Lennox. Hay una honestidad absoluta en la forma en que funciona Lennox, parte de quién sabe / parte de lo que sabe / parte sabe que sabe lo que no sabe / parte a quien puede molestar hasta que escupen y revelan más de lo que pretendían. Trabaja las calles, la gente, sus amigos y sus enemigos con destreza, pero al mismo tiempo hay una decencia y lealtad básicas sobre el hombre que realmente se ajusta no solo a su persona, sino a la época y al lugar. Una lealtad fundamental que se asienta sobre los hombros de un hombre con un pasado, que está luchando mucho con lo que será su futuro.

Debido al período de tiempo en el que transcurren sus historias, olvidémonos de los móviles y los ordenadores; estamos hablando de cajas de zapatos y cuero para zapatos. Debido a la ubicación, estamos hablando de un lugar oscuro y sombrío. Glasgow todavía estaba en la esclavitud de la Segunda Guerra Mundial, en parte porque muchos de sus habitantes también seguían luchando con la realidad de la guerra y las privaciones posteriores.
Yo me lo he pasado mucho mejor leyendo El beso de Glasgow que la primera, titulada sucintamente Lennox. Ahora estoy terminando el tercero, bajo el sugerente título de El sueño oscuro y profundo. Así dejaré de preguntarme hacia dónde va Lennox.

Valoración personal (de 0 a 10): 7,4