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viernes, 20 de mayo de 2016

Miguel de la Quadra-Salcedo inicia su última ruta



Me quedaba embobado con sus aventuras. Gozaba de sus palabras con esa voz que me recordaba a una locomotora de vapor estacionándose frente al andén de una estación en plena estepa. Me entusiasmé por primera vez comprobando que la ropa de color caqui no pertenecía en exclusiva a los rangers o a los comandos del ejército sino que, incluso, podía ser cómoda y atractiva para arrastrarte en plena selva. Tras diversos esfuerzos vanos, comprendí que el frondoso bigote con puntas entrelazadas sólo queda bien a ciertas personas y no a todo el mundo. Me abrió los ojos a un mundo nuevo, a ese mundo nuevo que no sale nunca en las noticias pero que sigue perteneciendo al mundo al que todos pertenecemos, el mundo de lo ignoto, de lo imposiblemente posible, de la cotidianeidad aventurera, de los viajes mullidos en un sofá y de que, si te lo propones, los sueños no siempre han de ser sólo sueños.

Aunque no pude conocerte en persona, tan sólo comentarte que ha sido un verdadero placer haber confluido en un periodo espacio-tiempo de mi vida contigo, y ahora que ya no estás, decirte que, para mí, estás en el mismo peldaño de la admiración que gente como Julio Verne, Percy H. Fawcett, Ferdinand Fournier-Aubry, Tanco Amero o Thor Heyerdahl.

Gracias por todo, señor Miguel de la Quadra-Salcedo y que la ruta que ha iniciado le lleve a otro paraíso mejor.


miércoles, 16 de marzo de 2016

Capítulo 20 - The La's - "There she goes"


There she goes,
there she goes again.
Racing through my brain.
And I just can't contain,
this feelin' that remains.

Dicen los críticos que este tema del grupo de Liverpool no trata precisamente de amor ni de una chica sino, más bien, de un viaje sin maletas, de un vuelo sin alas iniciado con una aguja en vena, o polvo esnifado, o de una hierba quemada entre inspiraciones.

Reconozco que el capítulo veinte de Más vale pájaro en mano que morir de pie fue el que más me costó escribir, porque sabía de su importancia. Tras haber apretado decenas de veces la tecla de borrado, visioné la escena una y otra vez en mi mente y comprendí que sólo había una manera de describirla, colocando una cámara sobre el hombro de cada uno de los personajes y que filmaran su propia perspectiva para, posteriormente, entrar en la sala de montaje y editarla uniendo los mejores momentos. Y así lo hice, y a tenor de los comentarios recibidos por quienes lo han leído, creo que he conseguido lo que me propuse.

domingo, 30 de octubre de 2011

Londres, my real love


No sé qué me ocurre con Londres, y lo digo con toda la sinceridad. Bromeo diciendo que, si la reencarnación existe yo, en una anterior vida, estoy seguro que fui un ciudadano londinense durante la época romántica, cuando los Byron, Shelley, Wilde, Conan Doyle y compañía se paseaban muy ufanos, con sus inmaculados e impecables trajes por las fiestas en Kensington o Chelsea.
Y mientras sonrío ante esa utópica posibilidad, yo intento ser partícipe de ello y viajo a la capital inglesa siempre que la economía y la situación laboral me lo permite.
Londres me motiva, me traspasa, me hipnotiza, me ilumina, ... Desde las calles grisaceas que rodean Saint Paul's Cathedral hasta la luminiscencia que emana el barrio de Notting Hill pasando por la humana inundación en Piccadilly Circus y Leicester Square hasta las risas musicales que embellecen Covent Garden. La majestuosidad de Hyde Park y Saint James's Park, los pequeños canales rodeando Regent's, la ruidosa tumultuosidad del SoHo, la elegancia de Han's Crescent, el color del Big Ben y la Abadía de Westminster recibiendo los homenajeados rayos solares, el cosmopolitismo de barrios como Southwark y Lambeth, la abigarrada paleta de Portobello y Camden, el silencio en Kew Gardens y la pasión que emanan los teatros entre High Holborn y The Strand.
No me cansaría de hablar de ella, de describirla como si te encontraras frente al perfecto cuerpo de una amante, de reconocerle las infinitas terapias que me han provocado, aconsejado y realizado sus calles y sus lluvias, de las millares de canciones y melodías utilizadas y conseguidas entre sus rincones.
Amo Londres y todo lo que ello conlleva. Amo su gente, su impersonal indiferencia en los vagones del metro, su "me-porta-un-bledo-todo-lo-que-digan-de-mí" cotidiano, su mescolanza de sabores y culturas y su creatividad reconocida.
Amo Londres y su hipócrita diplomacia hacia el extraño, su arrogancia frente a lo ajeno y su soberbia frente a sí misma.
En definitiva, y por si no había quedado claro, amo Londres.


lunes, 13 de julio de 2009

El turista educado

Doy paso a una información publicada en yahoo.com acerca de la valoración que 4.000 hoteleros de seis países -Alemania, Reino Unido, Francia, Canadá, Estados Unidos e Italia- dieron durante una encuesta que les hicieron entre el 10 y el 24 de junio de 2009 y donde tuvieron que responder, entre otras, a preguntas donde les solicitaban su opinión sobre nueve criterios, entre ellos la educación, la limpieza, la discreción o la elegancia.
Francia sigue siendo el país más frecuentado por los turistas con 82 millones de visitantes al año pero los franceses están en el furgón de cola de los peores turistas del mundo por "quejicas, tacaños y maleducados", según un estudio europeo realizado por TNS Infratest para Expedia.
En el polo opuesto se encuentran los japoneses, con 71 puntos y considerados por los hoteleros consultados como los mejores turistas del mundo por su discreción, su cortesía, por lo que gastan y, sobre todo, porque nunca se quejan, a pesar de sus dificultades con la lengua del país que visitan. Completan el podium junto a ellos los británicos (52 puntos) y canadienses (51 puntos). Estos últimos son elogiados por su educación, limpieza y tranquilidad. Entre los malos alumnos están los chinos, los indios y los franceses, tanto por razones de presupuesto como por una cuestión de comportamiento.
Los profesionales encuestados para realizar el estudio ven a los turistas del Hexágono reacios a expresarse en inglés, lamentan que no sean propensos a dar propinas y su tendencia a quejarse cada dos por tres. Como aspecto positivo, destacan su discreción y su actitud abierta a la hora de probar la cocina local.
El estudio revela también que, además de los franceses, los más gruñones son los turistas americanos y los alemanes. Los más 'chics' los italianos y, sin grandes sorpresas, los peor vestidos los americanos, chinos y rusos. Los anglófonos en general no tienen problemas para probar los platos de la gastronomía local mientras que los asiáticos son los que más reparos ponen.
La clasificación pone también de manifiesto que los turistas del sur de Europa son los peor vistos en el sector. Después de los franceses, que tienen sólo 31 puntos, figuran los españoles con 38 y los griegos con 39.
Y esto ya es personal. Curiosamente España y los hoteleros españoles, a pesar de ser la segunda lengua más hablada del mundo y ser el tercer país en recepción de turistas de Europa, no entró en la mencionada encuesta. Quizás porque los encuestadores habrían terminado los folios de quejas si los camareros, recepcionistas, cocineros y similares, todos profesionales en el sector de la restauración, empiezan a abrir el pico en cuanto a la mala educación y, sobre todo, pardillismo, onanismo mental, pijerío barato e ínfulas de grandeza que -desgraciadamente- una gran mayoría de los turistas que cruzan nuestras fronteras poseen en sus genes patrios.
Aunque no niego que mucha de la culpa de esto es de los mismos restauradores, que siguen poniendo alfombra roja sólo oler que alguien hable con la g, con la rr o le diga zenkiu frente a su cara de bobalicón.

martes, 2 de junio de 2009

Guías Marco Polo en el Canal Odisea

A partir de ayer, 1 de junio, y en el Canal Odisea, ya se emite el spot de televisión de las guías de viaje Marco Polo.
Las guías de viaje Marco Polo ponen el mundo al alcance de tus manos e incorpora innovadores contenidos a los que suelen ser habituales en las guías de viaje, como las siguientes secciones:
- “A la última”, que incluye todos los eventos, fechas y direcciones de interés y en la que más de 200 colaboradores nos descubren lo que está de moda en cada destino.
- “24 H”, un día frenético repleto de apasionantes actividades.
- “Bajo coste”, con recomendaciones sobre los lugares donde encontrar las mejores oportunidades.
- “Viajar con niños”, para todos aquellos que viajan con sus hijos, un compendio de los mejores lugares y actividades pensadas por y para los más pequeños.
- “Palabras clave”, idóneas para conocer mejor la idiosincrasia del destino en cuestión.
- “Rutas y escapadas”, perfectamente explicadas y, además, detalladas en el mapa incluido en la guía.
Pero uno de los elementos más innovadores y diferenciadores de las guías Marco Polo frente a la competencia son las “Sugerencias Locales”, esto es, singularidades descubiertas por los autores de las respectivas guías a través de los consejos realizadas por los nativos de la ciudad o país en cuestión.
Hasta el momento se han editado los siguientes destinos: Londres, París, Roma, Berlín, Venecia, Mallorca, Cuba, México, Egipto, Nueva York, Marruecos, Turquía, Viena, Praga, Portugal, Barcelona, Madrid, Ámsterdam, Croacia, Irlanda, Florencia, Tailandia, Escocia e India, y en pocas semanas saldrán a la venta las guías de Vietnam, República Dominicana, Costa Azul/Mónaco, Camino de Santiago, Túnez y Munich.
¡Y por sólo 9,95 Euros!

lunes, 23 de marzo de 2009

¿Qué es el turismo rural?

Se trata de un deporte nacional que antes se llamaba 'ir al pueblo'. La diferencia es que si vas a tu pueblo es gratis, y si haces turismo rural vas a un pueblo que no es tuyo y pagando una pasta. Para hacer turismo rural no vale cualquier pueblo. Tiene que ser un pueblo 'con encanto'.
Y qué es un pueblo 'con encanto'? Pues un pueblo que sale en una guía de pueblos 'con encanto'. Si es que se cae por su propio peso.
A estos pueblos se suele llegar a través de una carretera comarcal 'con encanto', que es una carretera con tantos baches y tantas curvas que cuando llegas al pueblo estás 'encantao' de bajarte.

Y cuando entras al bar inte
ntas integrarte con los vecinos. - ¡¡¡Buenos días, paisanos!!! ¿Qué es lo típico de aquí?
Y el del bar piensa: 'Pues aquí lo típico es que vengan los gilipoll
as de la ciudad los fines de semana a dejarse quinientos euros'.
Lo siguiente es alojarse en una casa rural o 'casa con encanto', que es una casa adornada con muchas vasijas y ristras de ajos en el techo, que no tiene ni tele, ni radio, ni microondas. Eso sí, tiene unos mosquitos trompeteros que por la noche hacen más ruido que una Bultaco trucada.
Luego te das cuenta de que los del pueblo viven en unas casas que no tienen ningún encanto, pero tienen jacuzzi, parabólica, Internet y portero automático. Tu casa no tiene portero automático, pero tiene una llave que pesa medio kilo. Otra ventaja que tiene hacer turismo rural es que puedes elegir entre una casa vacía o vivir con los dueños. Genial. Te vas de vacaciones y además de la
tuya tienes que aguantar una familia postiza. Que por la noche tú quieres ver la película, ellos los documentales, y te planteas: '¿Quién manda más, yo que he pagado 600 euros o este señor que vive aquí?'. Pues gana él, que tiene garrote.
Y encima te dicen que tie
nes la 'posibilidad de integrarte en las labores del campo', o sea, que te despiertan a las cinco de la mañana para ordeñar a una vaca. Que digo yo: ¿por qué hay que ordeñar a las vacas tan temprano? Si la leche está ahí. ¿No se pueden ordeñar después del aperitivo? Yo creo que esto es fastidiar por fastidiar, porque a la vaca le tiene que sentar como una patada en las ubres que la despierten a las cinco de la mañana para que le toque las tetas un extraño. Que la vaca te mira como diciendo: 'Tío, si quieres leche vete a la nevera y coge un tetra brick. Es que son ganas de molestar. Pero el 'encanto' definitivo son las 'actividades al aire libre'.
Como cuando te ponen a hacer senderismo, que es lo que habitualmente se llama andar, y consiste en poner un pie delante de otro hasta que no puedas más, mientras los del pueblo te adelantan en un 'todoterreno' con aire acondicionado.. Pero tú encantado. Vas por el campo como abducido. Te vuelves bucólico y todo te parece impresionante: ves una 'caca' de vaca y sueltas: 'Ummmmmh, qué olor a pueblo.' ¿A pueblo? A pueblo no, huele a mierda. Eso sí, a mierda 'con encanto'.
Y todo, sea lo que sea, te sabe a gloria: en el mesón te ponen dos huevos fritos con chorizo y tú en tu ciudad no te comes estos huevos, ni estos chorizos. Y le dices al camarero:
- 'Oiga ¿a qué este chorizo es de matanza?'
-
'Pues casi, porque a punto estuvo de matarse en la curva el del camión de Campofrío'.
De repent
e oyes unas campanadas y dices: "¡Ah!. ¡Qué paz!.. No hay nada como el sonido de una campana." Y el del bar te dice: '"Pero si está grabado! ¿No ves el altavoz del campanario?"
En ese momento te preguntas si los sonidos de las gallinas y de los grillos no vendrán en un CD: Rural Mix2005′, 'Los 101 Mayores Éxitos campestres.'
De lo único que estás seguro es de que los mosquitos trompeteros son de verdad. Que pareces un Ferrero Rocher con varicela.

Yo creo que, de lunes a viernes, la gente de estos pueblos vive como todo el mundo, pero el fin de semana distribuyen por la carretera a unos tíos disfrazados de pastores y cuando ven que se acerca un coche, avisan a los del pueblo con el móvil
: "¡Eh, que vienen los del turismo rural!". Y cam
bian el cartel de 'Videoclub' por el de 'Tasca', sueltan unos perros cojos por las calles y sientan a la entrada del pueblo a dos abuelos haciendo alpargatas. En fin, yo creo que un montaje tan grande como éste no puede ser obra de personas aisladas. Estoy seguro de que están implicadas las autoridades.
Me imagino al alcalde: - 'Queridos paisanos: este verano, para incrementar el turismo, vamos a importar más mosquitos del Amazonas, que el año pasado tuvieron mucho éxito. Y quiero ver a todo el mundo con boina, nada de gorritas de Marlboro. ¡Y haced el favor de pintaros el entrecejo, que no parecéis de pueblo! Y las abuelas, nada de top less en el río, que espantáis a los mosquitos.
Ah, y por cierto: Este año no hace falta que nadie haga de tonto del pueblo.
¡Con los que vienen de fuera, ya vale!

miércoles, 11 de marzo de 2009

¡Hemos llegado a Hollywood!

Era lógico, donde hay, hay.
Amigas y amigos, nos estamos haciendo famosos. Tanto que hasta en Hollywood han decidido cambiar sus famosas letras en la colina por el título de este blog.
Con toda la humildad que me caracteriza, agradezco profundamente los esfuerzos realizados por todos mis seguidores, los cuales me han demostrado que ser bueno, realmente bueno, vale la pena. A los que me leéis y a los que no, a todos, desde lo más profundo de mi corazón… gracias.
¡Va por ustedes vosotros!

jueves, 5 de marzo de 2009

Siempre me quedará Virunga

Octubre de 1995. El genocidio de Ruanda de hutus y tutsis se había dado por finalizado un año antes, pero en la frontera entre Uganda y Zaire, situada cerca del Mgahinga National Park y paso obligatorio de la riada de camiones de la ONU –cargados de alimentos y medicamentos- que se dirigían a la próxima población de Goma, centro de los cientos de miles de refugiados que huyeron de la masacre en Ruanda, niños descalzos y desnutridos nos cambiaban billetes de 1 dólar por billetes de un valor impreso de 1.000.000 de la moneda de Zaire. Por si la guerra no había hecho ya bastante daño en esa región centroafricana, el presidente de Zaire era el dictador Mobutu Sese Seko –derrocado en 1997 por Laurent-Désiré Kabila cuya primera orden fue cambiar el nombre del país y rebautizarlo como República Democrática del Congo-. "Michel" era el nombre del gorila macho, el “espalda plateada” más famoso de la zona baja de los volcanes Virunga pero, pocos días antes de nuestra llegada, le habían cortado la cabeza y las manos, lo que produjo la huida general de su familia hacia el interior de la jungla. El ejército de Zaire culpaba a los ruandeses y éstos culpaban a aquellos. El hecho fue que la cabeza de "Michel" fue hallada a escasos metros de su inmenso cuerpo y las manos no se encontraron. Ese asesinato ocasionó que tan sólo quedara una sola familia de gorilas para poder ser visitada, una familia que ya había tenido un mayor contacto con los humanos. El problema era que sólo permitían que seis humanos la visitaran diariamente. Por este motivo, y por problemas burocráticos de papeleo y permisos que nos caducarían en pocos días, varios miembros de nuestro grupo, decidimos arriesgarnos a cruzar la frontera de Zaire con Ruanda a pie, y adentrarnos en la falda de los volcanes con la posibilidad de poder encontrar alguna familia de gorilas. Nos pusimos en marcha a las cinco de la mañana escoltados por tres soldados armados con kalashnikov, cantimploras repletas de agua, machetes para hacernos camino y algunos paquetes de galletas saladas. Tras algunas paradas de descanso, donde tuvimos alguna oportunidad de recobrar energías comiendo trozos de caña de azúcar recién cortados, llegamos a una zona idónea para plantar las tiendas de campaña y descansar para la caminata del día siguiente. Habíamos andado más de trece horas por unos paisajes maravillosos, desde mesetas inundadas por plantaciones de tabaco y caña de azúcar hasta zonas que, sin la ayuda de los machetes, hubieran sido impenetrables. A las siete del día siguiente ya estábamos en marcha. Penetrar en la jungla es una experiencia increíble, el sofocante calor, unido a la altísima humedad, hacía que tuviéramos que ir descansando cada pocos metros. Si a eso le unimos el hecho de que la caminata era en subida, más todavía. Alrededor de las ocho empezamos a encontrar recientes zonas de descanso de gorilas, grandes hojas de palma colocadas en el suelo como camas, pieles de frutas alrededor de ellas y cagadas secas. Por momentos habíamos de arrastrarnos por el suelo para poder pasar bajo la frondosa y entrelazada vegetación, lo que me provocó un ataque de hormigas rojas que me mordieron toda la zona del pecho y del estómago, ocasionándome un picor irresistible durante tres o cuatro días. Finalmente, alrededor de las nueve escuchamos ruido cerca de nosotros e, inesperadamente, dos gorilas muy jóvenes atravesaron la vía por la que íbamos. A partir de ese momento y durante una hora, nuestra sonrisa no dejó de iluminarnos la cara. Habíamos contactado con una familia de gorilas, seis o siete crías juguetonas, vivarachas y traviesas que no pararon de jugar alrededor nuestro y por encima de nosotros haciendo ejercicios acrobáticos en las ramas de los árboles mientras tres hembras los vigilaban de cerca; pero todos ellos siempre expectantes a lo que hacía el jefe de la familia, un enorme gorila “espalda plateada” que siempre se mantenía escondido pero con ojo avizor a cualquier menor movimiento que nosotros realizáramos. En uno de esos momentos, una de las hembras se sentó junto a mí, momento que Jordi plasmó en fotografía. Fue, y seguirá siendo una de las experiencias más mágicas, fascinantes, recordadas y emocionantes de mi vida. Alrededor de las diez y media, y con una decepción que se nos marcaba en el rostro, tuvimos que dejar que ellos siguieran su tranquila y pacífica vida ya que la autorización fronteriza con Uganda se nos terminaba al día siguiente. Ahora, en la lejanía de aquel fantástico octubre de 1995, sigo embobándome cuando veo algún programa de televisión donde aparecen los gorilas de montaña, esos orgullosos, imponentes y familiares animales, y maldigo con rabia a esos “humanos” que, por un puñado de monedas, asesinan gorilas para conseguir sus manos –que venden luego como ceniceros- y cabezas para disecarlas y exponerlas sobre una chimenea, y estén llevando a esa maravillosa especie al borde de la extinción. Actualmente sólo quedan 300 miembros. ¿Cuánto tiempo les queda en este mundo? El ser racional por excelencia tiene la palabra frente a esta vomitiva irracionalidad.

sábado, 17 de enero de 2009

Gambia - Verano 2008

El sol y el calor diurno, la lluvia perenne de noche. Belleza forestal infinita, arena de tonos rojizos, baobabs impresionantes, sonrisas de niños por el camino llamándonos "tubab" mientras nos piden las botellas de agua vacías para utilizarlas en sus interminables viajes desde sus poblados hasta las escuelas. Gambia en estado puro, con sus manglares, sus palmerales, su gente y su extraordinaria belleza.
Tras la bajada del avión, nos llevaron a nuestro hotel, el Ocean Bay, en Bakau, situado a escasos kilómetros de la capital de Gambia, Banjul. El hotel Ocean Bay se encuentras justo en la unión del río Gambia con el mar, en un arenoso remanso de paz acuática. Es un hotel bien cuidado con amplios jardines, entre los cuales se encuentran los bungalows de dos pisos donde se encuentran las diversas habitaciones. La llegada fue a una hora muy tardía y, como pudimos comprobar durante todo el viaje, tuvimos que correr hasta nuestras habitaciones por el diluvio universal que cayó en breves minutos.
Gambia es un pais muy especial, sobre todo si ya empezamos mirando un mapa del país, una franja de tierra estrecha bordeando el río Gambia y rodeado de otro país, Senegal. Por cierto, no tiene nada que ver la gente de Gambia con la de Senegal. Aquella sonríe pese a sus carencias, se siente orgullosa del crecimiento de su país. La gente senegalesa, por el contrario, parece estar demasiado conformada con la inutilidad de sus políticos e, incluso, su comportamiento corporal y sus caras desprenden ese pasotismo, indiferencia y acatamiento ante el hecho de que, su única lucha ya es tan sólo que el día de hoy sea como ayer, sin esperar que el de mañana sea mejor.
Hacia el interior de Gambia podemos encontrar lugares tan hermosos como el Bosque cultural de Makasutu, donde puede realizarse un exótico y atractivo recorrido en canoa por los manglares; Tendaba, junto al parque nacional Kyang West. Desde Lamin Lodge se puede tomar una embarcación que te lleva, a través de manglares y calas del río, hasta Denton Bridge, cerca de Banjul. En la propia embarcación te ofrecen una comida a base de arroz, sopa, pollo, todo riquísimo.
Vale la pena visitar el mercado de Banjul y, con constantes y agotadores regateos, intentar conseguir unas preciosas piezas talladas en madera, instrumentos musicales, collares o telas espectaculares pintadas a mano. También es espectacular visitar el mercado de la mayor ciudad de Gambia, Serrakunda, aunque este mercado es mucho más anárquico y es recomendable solicitar la ayuda de un guía para visitarlo.
Pero si hemos de quedarnos con algo del viaje a Gambia es su gente. Su amabilidad, su atracción hacia la posibilidad de ganar unos billetes pero -al contrario que en otros paises africanos-, siempre con la sonrisa en los labios, siempre con la frase "We're friends. No problems in Gambia. Friends" en su boca cuando intuyen que su presencia pueda dar lugar a malos entendidos. Y los niños. Los niños son un caso aparte porque se les ve y -más aún-, son felices. Conozco varios países africanos, pero nunca he visto tanta felicidad en los rostros, los ojos y las sonrisas como en los niños de Gambia. Llegar a un poblado del interior del país, tras un larguísimo recorrido a través de las polvorientas carreteras de Gambia, todas por asfaltar y llenas de unos profundos baches, y encontrarte con esas caritas esperándote y se te olvidan todas los cansancios. Gambia es un país muy recomendable para iniciarte en el África negra. Te hará enamorarte de ese continente y desear volver a ver sus cielos estrellados, sus cambios inesperados de clima, sus verdes tan verdes y sus marrones tan marrones, su fauna a veces inaccesible y sorprendente.
Quizas no hayamos vuelto con un sentimiento tan abierto hacia Senegal donde, lo único que nos impactó de todo lo que visitamos fue la isla Gorée, patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, a la que se llega en transbordador desde Dakar, la capital de Senegal. Y no solamente nos impactó por su historia de centro del esclavismo y las mansiones de los vendedores de esclavos sobre las mismas mazmorras y celdas donde la gente negra se hacinaba peor que animales para, tras su venta, ser embarcados directamente en las bodegas de las goletas hasta las Américas, sino por la belleza en sí de la isla, del orgullo de sus 1.200 habitantes frente al mundo, de sus edificios cuidados, de la calle de los pintores, del paisaje desde su cima de toda la costa de Dakar.
Con toda la sinceridad del mundo, no perderé el tiempo hablando de poblaciones como Kaolack, Toubacouta o Dakar. He visitado muchos poblados en todo el mundo pero no creo haber conocido nunca una población tan deprimente, sucia, estancada en su miseria y sin ningún interés en salir de ella como Kaolack, en Senegal. Un lugar que, por su entorno, podría ser una de las principales capitales turísticas del interior del país cuando, en realidad, es el ejemplo perfecto para describir la sinrazón del ser humano hacia su propio entorno diario de vida.
En definitiva, fueron diez dias intensos, llenos de fotografías visuales y sentimientos encontrados, de cansancio físico pero sin querer dejar de llenarte de las sensaciones diarias que nos inundaron.