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sábado, 29 de julio de 2017

Entradas: Elton John 1992


Fecha: Martes, 21 de julio de 1992
Hora: 22:30
Precio: 4.000 pts.
Lugar: Miniestadi F.C.Barcelona
Artista: ELTON JOHN

El concierto de Elton John, celebrado aquella anoche en Barcelona, estuvo a punto de suspenderse ante la negativa del cantante británico a que su avión particular aterrizase en el aeropuerto de Girona-Costa Brava. Aviación Civil denegó la petición de vuelo para utilizar el aeropuerto de Barcelona por no haberse efectuado con la suficiente antelación. La dirección del aeropuerto barcelonés rechazó la petición de John de aterrizar en la capital catalana a las 19 horas por coincidir la llegada de su avión con la de varios vuelos de líneas regulares programados con anterioridad. Las autoridades aeronáuticas le ofrecieron la alternativa de aterrizar en Girona, para posteriormente permitir que el avión le recogiese en Barcelona. Los representantes del cantante se negaron hasta el último momento a utilizar el aeropuerto gerundense y amenazaron con suspender el concierto. Finalmente, el avión Hawker de matrícula británica GJOMGE tomó tierra en Girona poco después de las 7 de la tarde.

El Mini Estadi del Barcelona registró esa noche un lleno absoluto para presenciar el regreso a la ciudad de Elton John. El precio de las 20.000 entradas puestas a la venta 4.000 pesetas no había sido obstáculo para que el público barcelonés llenara hasta la bandera el recinto de Les Corts para aplaudir al cantante y pianista británico en el último concierto de su gira española.
El artista, que llegó a Barcelona procedente de Niza, adonde regresaba a dormir cada noche después del concierto de turno, presentó las canciones de su disco más reciente, The One, el primero que el cantante había grabado desde Sleeping with the past, editado en 1989. Ese mismo año, Reginald Kenneth Dwight, verdadero nombre de Sir Elton Hercules John, realizó la última de sus cuatro visitas a Barcelona, para cantar en el Palau d’Esports.

El periplo español de su gira europea, que había iniciado el 26 de mayo en Oslo, lo había llevado a Madrid, Sevilla, Oviedo y La Coruña, pero sin el apoyo de lujo de Eric Clapton, que lo había acompañado en los conciertos ofrecidos por el pianista en varias ciudades europeas. Pero los músicos que viajaban con John le aseguraban un sólido acompañamiento. La banda estaba formada por Dave Johnston, guitarrista que llevaba trabajando con John durante 20 años; el batería Charlie Morgan y el teclista Guy Babylon, que ya estuvieron con el pianista en 1989; y dos nuevos instrumentistas, el bajista Bob Birch y el teclista Mark Taylor. Nathalie Jackson, Mortonette Jenkins y Mariena Jeter, tres coristas que también acompañaron a Elton John en su última gira, volvían a dar apoyo vocal al cantante inglés.
Después de la actuación del guitarrista Tomatito, que le hizo de talonero durante toda la gira española, Elton John inició el concierto con Don’t let the sun go down on me, el tema que grabó a dúo con George Michael y que se había convertido en un gran éxito.
   Durante dos horas y media, el autor de Crocodile rock combinó sus últimas composiciones con sus temas clásicos e interpretó canciones como Saturday night’s allright for fighting, Sleeping with the past, Rocket man, Your song, You gotta love someone, Good bye yellow brick road, Daniel, Harmony, Candle in the wind y Nikita.
   Elton John se elevaba. La plataforma se convertía en un ovni, un brazo articulado acercaba el cantante al público. Sonaron los primeros compases de The one, recordando que el diseño escénico y vestuario de esta gira había sido realizado por Gianni Versace.

Además de las tradicionales camisetas, el principal artículo de promoción del concierto y del disco era un video con el que Elton John pretendía ofrecer algo nuevo a sus seguidores. La cinta, que sólo se vendió en los recintos donde actuó el pianista, pretendía ser un recuerdo y artículo de coleccionista y contenía grabaciones de los ensayos de la actual gira, una entrevista con John, otra con Versace y varias canciones del álbum The one. Marketing y divismo ante todo. Pero, por estos motivos –y por otros- Elton John es un sir de la música.

viernes, 21 de julio de 2017

Entradas: Pet Shop Boys 1991


Fecha: Miércoles, 22 de mayo de 1991
Hora: 21:00
Precio: INVITACIÓN
Lugar: Palau Sant Jordi
Artista: PET SHOP BOYS

Chris Lowe y Neil Tennant, miembros fundadores de dúo Pet Shop Boys, la más perfecta máquina de música bailable de las últimas décadas del siglo pasado, debutaban en Barcelona con un concierto en el Palau Sant Jordi, presentando su espectáculo Performance.
El espectáculo no era sólo una a recreación de sus canciones de éxito, sino un show en el cobraban protagonismo la tecnología y la coreografía.
La triunfal carrera artística de Neil, un ex periodista de revistas para fans y Lowe, un taciturno estudiante de arquitectura había cimentado en las grabaciones discográficas y los videos formas de expresión de una gran creatividad. Durante toda su carrera habían considerado las giras como lo más aburrido del mundo. Por este motivo sus apariciones en escenarios habían sido muy escasas.
Actuaban en entregas de premios, programas de televisión o como invitados en conciertos ajenos, pero no se decidían a ponerse de verdad ante el público.
Tras reconocer que eludían los escenarios por dos motivos: no entrar en el juego de los grupos de rock que, según ellos, utilizaban los conciertos como reafirmación de su condición de músicos de verdad, y el riesgo económico que suponía para ellos llevar de gira un montaje muy elaborado, fruto de sus ideas teatrales, su cambio de actitud se produjo dos años atrás cuando decidieron probar con una pequeña gira por Japón, Hong Kong y algunas ciudades británicas y, tras describir la experiencia como divertida se vieron inmersos en una gira muy exitosa que les había llevado por Estados Unidos, Japón y diversas ciudades europeas.

Y para llevar a cabo su espectáculo Performance, los Pet Shop Boys contaron con los servicios de diversos especialistas en dirección y montajes operísticos, como David Alden, David Fielding, Martin Duncan y Charlie Edwards. La puesta en escena se realizaba con la colaboración de dos músicos, un guitarrista y un teclista que controlaba dos docenas de samplers, sintetizadores y otros instrumentos electrónicos, y tres vocalistas adicionales, más una decena de bailarines.
Cada tema que interpretaron contó con su peculiar escenografía y coreografía, pero con un nexo común, una continuidad argumental, como si se tratase de una comedia musical.

El espectáculo, dividido en dos partes, recogió canciones como This must be the place I’ve waited years to leave, It’s a sin, Losing my mind, What have I done to deserve this?, My october symphony, l’m not scared, So sorry I said, So hard, How can you expect to be taken seriously, To face the truth, Where the streets have no name, Jealousy o Always on my mind.
Abundó el material de su último álbum, Behaviour, pero no faltó atención a sus éxitos anteriores, y sin olvidar su labor de productores de otros artistas, recuperando piezas interpretadas por Liza Minnelli y Eight Wonder.

En general, un concierto completo, aunque he de decir, que tras conocerlos personalmente, decidí juzgarlos como músicos y dejar su carácter personal fuera de este escrito. De haberlo hecho al revés, el resultado hubiera sido muy distinto.

viernes, 14 de julio de 2017

Entradas: Kitaro 1989


Fecha: Miércoles, 22 de febrero de 1989
Hora: 22:00
Precio: 2.000 ptas.
Lugar: Studio 54
Artista: KITARO

El compositor e intérprete Kitaro, un exquisito músico japonés adorado en su país y reconocido en Estados Unidos, pero cuyo trabajo resultaba todavía minoritario en muchos países europeos, hacía su presentación en Barcelona con un concierto en la discoteca Studio 54, que había sido acondicionada especialmente, con sillas en la pista, para que el público pudiera disfrutar con más comodidad de la oferta musical.

De Kitaro, que llevaba más de 20 años en la música, sólo se conocía en España el trabajo que había realizado componiendo e interpretando la banda sonora de la serie televisiva La ruta de la seda, que ya daba la medida de su talento. Sin embargo, el resto de la obra del japonés, que utilizaba la electrónica más sofisticada para poder dar salida a todas sus ideas, pero sin perder por ello calor humano, permanecía prácticamente inédita.

Que Kitaro es un gran músico se sabía por las referencias de sus discos y quedó todavía más claro cuando se le vio en el escenario rodeado de toda clase de sintetizadores y teclados, sacándoles partido, o dirigiendo a sus colaboradores. Que su música tiene densidad y está profundamente elaborada, rica en sonoridades y pretensiones, también quedó evidente. No fue de extrañar que, ante una oferta musical así, la mayor parte de la asistencia –unas 1.500 personas que conseguimos llenar el local- nos mostráramos complacidos y viviésemos el largo concierto del japonés como una ceremonia de iniciación de una forma superior de expresión creadora.

En mi caso, como no tengo que presentarme a darle mi opinión a ningún ejecutivo de la multinacional del país del sol naciente que patrocinó el acto, del mismo modo que tampoco tengo afanes elitistas, he de decir que la oferta de Kitaro me resultó ligeramente aburrida, extremadamente fría y calculada, y, en alguna ocasión, nada original.

viernes, 7 de julio de 2017

Entradas: Dire Straits 1983


Fecha: Viernes, 1 de julio de 1983
Hora: 22:00
Precio: 1.200 ptas.
Lugar: Estadio Municipal Narcís Sala
Artista: DIRE STRAITS

Los trece millones de ejemplares que se habían vendido de Dire Straits, Communique, Making movies y Love over gold, sus cuatro álbumes editados hasta ese momento -y que, precisamente, se reeditaron ese mismo año en España en un estuche para coleccionistas-, colocaban al conjunto británico a la altura de las grandes bandas de rock del momento, y Dire Straits demostró su gran poder de convocatoria aquel viernes por la noche al reunir en el estadio Narcís Sala, sede de la Unió Deportiva Sant Andreu, a unas 18.000 personas que nos relajamos y disfrutamos mucho en el concierto, dejando a varios cientos en el exterior sin entrada y que tuvieron que conformarse con escuchar al grupo sin poder verlo.

Puntuales y respetuosos, los Dire Straits comenzaron desde el primer momento a remodelar la estructura de sus temas, mucho más complejos y largos que en las versiones discográficas y presentándose en esa gira con planteamientos de gran banda de rock, al estilo americano, capaz de sonar de una forma compacta y contundente, aunque su música resulte más melodiosa que rítmica. Con Mark Knopfler al frente, la banda contaba con Hal Lindes, John Illsley y Alan Clark, añadiendo para la gira a dos nuevos miembros, Tommy Mandel y al batería Terry Williams, además de un músico invitado, el saxofonista Mel Collins, que proporcionó un nuevo aire instrumental a composiciones ya compactas y precisas, sin fallos.

Los temas sonaban a la perfección, con un Mark Knopfler que, si ya alucinas con su forma de tocar en los discos, en directo es una maravillosa gozada y los grandes éxitos fueron sucediéndose sin respiro, dejando satisfechos a todos los que nos encontrábamos allí porque dudo que alguien se quedara con las ganas de escuchar su tema favorito.

viernes, 16 de junio de 2017

Entradas: Alan Parsons 1995

Fecha: Lunes, 18 de septiembre de 1995
Hora: 22:00
Precio: ¿?
Lugar: Sala ZELESTE
Artista: ALAN PARSONS

Como Mike Oldfield, Jean Michel Jarre o los Pink Floyd posteriores a Atom Heart Mother, Alan Parsons abanderó una cruzada tecnicista que le ha reportado pingües beneficios. Y es que la fórmula, entre lo sinfónico y lo aparatoso, con intelectuales citas a Edgar Allan Poe, Sigmund Freud o Antoni Gaudí y un pop-rock dirigido al público adulto de perfeccionismo y vistuosismo caló mucho. Lo jodido es que, aun sabiendo que nadie ha discutido nunca sus méritos tras las mesas de mezcla y su inicial época -cuando se llamaba The Alan Parsons Project y su mente productora estaba unida a la mente compositora de Eric Woolfson-, Alan Parsons fue dejando que su nombre primara más que los últimos trabajos editados, y en ese periodo de impass oscurantista, por lo del futuro inmediato, Alan Parsons se presentaba en Barcelona.

El concierto de Alan Parsons fue interesante pero no para echar cohetes; funcionaron mucho mejor los antiguos temas y los últimos trabajos en solitario pasaron con más pena que gloria. Eye in the sky, Prime time y Games people play, entre otros, fueron como petardos en una gran verbena, y temas más progresivos, como Lucifer o La Sagrada Familia terminaron en la aparatosidad grandilocuente para un local como la Sala Zeleste, aunque debo reconocer que los dos vocalistas, Chris Thompson y Peter Beckett, que se sucedieron cantando los temas, fueron de lo mejorcito de la noche.

¡Ay, Alan! Quien te ha visto y quien te ve.

viernes, 9 de junio de 2017

Entradas: The Christians 1994


Fecha: Sábado, 18 de junio de 1994
Hora: 00:00
Precio: 1.000 ptas.
Lugar: Discoteca MENFIS
Artista: THE CHRISTIANS

En aquella época, algún fin de semana que otro yo iba a la casita que mis exsuegros tenían en un pequeño pueblo llamado Vallgorguina, por el que puedes acceder, bien por autopista hasta la salida de Montseny-Sant Celoni o, bien, por la general si deseas ahorrarte el importe del puñetero peaje. Y por la general pasas por un pequeño pueblo llamado Vilalba Saserra, más famoso por la discoteca Menfis que por el pueblo en sí. Y mira tú por donde que, a la entrada del pueblo, un gran cartel de un lado a otro de la carretera informando del concierto de The Christians en pocos días. Bajé del coche, me dirigí a la sala que, a primera hora de la mañana estaba, obviamente, cerrada, pero junto a la garita de las taquillas había un papel enganchado en el cristal informando del precio y lugar de venta de las entradas. Aquel mismo día, a las once de la noche, estaba en el mismo lugar y haciendo una minúscula cola para comprar las entradas…. Y todavía no me lo creía; The Christians actuando en un pequeño pueblo a unos sesenta kilómetros de Barcelona.

Presentaban su último trabajo, editado dos años antes bajo el título de Happy in Hell pero, sobre todo, su Greatest Hits, editado pocos meses antes. Y eso fue el concierto, un greatest hits en directo, con la banda de Liverpool al completo, esto es, los hermanos Garry, Roger y Russell Christian y Henry Priestman. Pude llegar pronto y tuve suerte porque estuve, prácticamente todo el concierto, apoyando los codos en el escenario, por lo que pude disfrutar casi en primer plano de la mágica presencia y voz de uno de los calvos más famosos del panorama pop musical, el hermano Garry, y de la complicidad de éste con sus otros hermanos, de sangre y de pentagrama, especialmente, de la seriedad y control de Henry Priestman, el guitarra y principal compositor.


Concierto redondo para todo aquel que fuera seguidor del grupo británico, con pocos efectos visuales y lumínicos –la sala podía dar para mucho en una sesión dance pero muy poco para conciertos en directo-, pero, al menos, el sonido fue increíble.

viernes, 2 de junio de 2017

Entradas: Santana 2003


Fecha: Martes, 23 de septiembre de 2003
Hora: 21:30
Precio: €38,50.-
Lugar: Palau Sant Jordi
Artista: SANTANA

Detonaciones de rítmica latina, invocaciones de vudú afrocaribeño, algunos éxitos de la radio fórmula y, sobre todo, muchos solos de guitarra, tomaron al asalto aquella noche el Palau Sant Jordi, con un Santana en plan estrella pop por obra y gracia de los dos últimos trabajos que había editado, Supernatural y Shaman. Unas 9.000 personas llenamos a medias el Palau, dimos un visto bueno a su reconversión a la comercialidad. Eso sí, que estuviera medio lleno el recinto hizo que los organizadores ocultaran la otra mitad con un telón negro provocando que el escenario se adelantara hasta casi el centro del Palau, por lo que hubo una mayor cercanía con la estrella.

Acompañado por una decena de músicos, entre ellos los cantantes Tony Lindsay y Andy Vargas, el guitarrista desplegó su manual de mil solos partiendo de las raíces, ya abrió con su clásico de 1969, Jingo. Posteriormente, We got Latin soul, Put your lights on y Ayea ye aye, llevaron el show hasta la popular María, María, con las voces de los dos cantantes muy compenetradas en todo momento. Y llegó el momento nostalgia con Samba pa ti, para continuar con Chill out, Sideways, Corazón espinado –tras el que hizo un largo parlamento político-místico, e inició la recta final, con Yaleo, Smooth, Black magic woman y Oye como va. En los bises sonaron Boogie woman e In the midnight hour.

En definitiva, un buen concierto pero, para mi menda lerenda no le llegó ni a la altura del betún el que el mismo artista hizo en la plaza de toros Monumental el 9 de junio de 1980 junto a Larry Coryell, Diego Cortés y Samara

Por desgracia no tengo la entrada de ese concierto.

viernes, 26 de mayo de 2017

Entradas: Pink Floyd en 1988


Fecha: Miércoles, 20 de julio de 1988
Hora: 21:30
Precio: 3.000 ptas.
Lugar: Antiguo Estadio de Sarriá
Artista: PINK FLOYD

Bajo el título de The momentary lapse of reason Tour, Pink Floyd nos ofreció un espectáculo de más de tres horas de duración en el que combinaron los efectos visuales, fuegos artificiales y, sobre todo, música de la buena.

Dos días antes se había iniciado la instalación del gigantesco escenario por más de 200 personas, 650.000 watios de luz y 370.000 de sonido cuadrafónico y las 45.000 entradas se habían agotado.

David Gilmour, Nick Mason y Rick Wright se presentaron en el escenario acompañados por Jon Carim –teclados-, Tim Renwick –guitarra-, Guy Prapt –bajo-, Scott Page –saxo y guitarra- y Gary Walli –percusión-, acompañados por tres chicas en el coro: Margret Taylor, Rachel Fury y Durga McBroon, todos ellos con una técnica increíble, lo que, en mi modesta opinión, me llevó a no echar de menos a Roger Waters, que se había separado de la banda para intentar chupar de la teta de la vaca de The Wall en solitario.

El escenario, de más de cinco pisos de altura se rodeó durante el concierto de una gran selección de sonidos, desde el trinar de pájaros al vuelo de aviones recorriendo las diversas columnas de altavoces, produciendo un efecto envolvente antes de iniciarse Shine on your crazy diamond, y un enorme círculo que lo presidía, convirtiéndose en un sol lanzando destellos multicolores o transformándose en pantalla gigante con imágenes que se proyectaban al ritmo de las canciones.

Cuatro módulos con aspecto de platillo volante desplegaron sus luces sobre los músicos y el público, cuatro robots llenaron el cielo con rayos laser creando formas geométricas, niebla artifical a tuttiplen con olor a incienso, y una enorme forma, mezcla de pájaro y avión que cruzaba el recinto en diagonal, desde el campo hasta lo más alto del escenario.

La primera parte del concierto estuvo dedicado exclusivamente a los temas incluidos en el álbum A momentary lapse of reason, y en la segunda parte, tras un descanso de quince minutos, Pink Floyd buscó lo más difícil todavía en cuanto a espectacularidad, con un gigantesco cerdo con los ojos iluminados recorriendo el cielo, así como una cama con enfermo incluido.

Tras otro breve descanso, los miembros de Pink Floyd volvieron a la carga con dos temas más, One slip del último disco y Run like hell de The Wall, canción con el que finalizaron un concierto espectacular, perfecto y donde se demostró que, a pesar de la inmovilidad de los artistas, el espectáculo de Pink Floyd era uno de los más alucinantes de la escena musical.

Por cierto, de aquella gira salió el álbum en vivo Delicate sound of thunder, editado en noviembre de aquel año, y en junio de 1989 salía a la venta el vídeo.

viernes, 19 de mayo de 2017

Entradas: Peter Gabriel 1993


Fecha: Lunes, 10 de mayo de 1993
Hora: 22:00
Precio: 3.500 ptas.
Lugar: Palau Sant Jordi
Artista: PETER GABRIEL

Faltaban apenas cinco minutos para la medianoche y más de 13.000 seguidores reclamábamos la reaparición de Peter Gabriel y su banda en el escenario para que continuase el concierto que se había iniciado casi dos horas antes, un concierto de música y espectáculo que se había cerrado con el artista de Surrey y su banda desapareciendo en una maleta que, a su vez, había desaparecido bajo una cúpula que representaba el mundo.

Así reaccionamos entusiasmados ante la originalidad de la música y escenografía que nos habían ofrecido para presentar su último trabajo editado, titulado So, para que, finalmente, reaparecieran y nos regalaran con dos nuevos temas, uno con la colaboración del telonero, el artista keniano Ayub Ogada, y la otra, como despedida final, del tema Biko.

Peter Gabriel nos mostró todo lo que esperábamos de él, tanto en el aspecto artístico, con una enorme creatividad y un dominio vocal y expresivo, como en el humano, con alusiones al racismo, al Tercer Mundo y a la guerra, con detalles ecologistas –como hacer emerger un árbol en el escenario-. Imaginación no faltó, porque el escenario fue de los más originales que se habían visto, con una plataforma cuadrada y otra circular unidas por una larga pasarela con cinta deslizante y con numerosas trampillas por donde aparecían y desaparecían los músicos, instrumentos y complementos del escenario, desde la cabina telefónica utilizada en Don’t talk –tema con el que se inició el concierto- hasta una cama en el tema In your town, una sencilla pero fantástica iluminación y una pantalla de video.

La comunicación entre el público y el artista fue increíble, lo que provocó una entrega absoluta. Y de música vino sobrado, con temas como Steam –con trucos con vapor-, Games without frontiers –con una coreografía militar impactante e irónica, Shaking the tree –Con Gabriel y los músicos desplazándose de una plataforma a otra como si estuvieran navegando, The woman and the man, San Jacinto, Shock the monkey, Solsbury Hill, Sledgehammer o Secret world.

En definitiva, un concierto que, aunque pasen los años, seguro que todos los que lo disfrutamos, lo seguimos teniendo en nuestras mentes.

viernes, 12 de mayo de 2017

Entradas: Depeche Mode 2006


Fecha: Viernes, 10 de febrero de 2006
Hora: 22:00
Precio: ¿?
Lugar: Palau Sant Jordi
Artista: DEPECHE MODE

Actuaron dos días en un Palau Sant Jordi que agotó las entradas de los dos conciertos, es decir, como en cada ocasión que han venido los de Basildon, la asistencia fue un éxito rotundo; pero es que el concierto no decepcionó en ningún instante.

Empezaron con A pain that I’m used to, la canción cuya sirena de alarma anunciaba el regreso de Depeche Mode con su onceavo disco, titulado Playing the angel.
Dave Gahan, con americana, y Martin L. Gore, a la guitarra y con un disfraz negro bastante original y –por qué no decirlo, hortera a parir-, se convirtieron desde el segundo uno en las estrellas de la noche, secundados por un batería y un teclista que secundaba a un Andy Fletcher en segundo plano. Posteriormente, sonaron otros dos temas nuevos, John the revelator y Precious, alternados con algunos clásicos como Question of time y Policy of truth.
El concierto fue tornándose más  duro, agresivo, descarnado, motivado tanto por el repertorio seleccionado como por la simbiosis con la vestimenta de Dave Gahan –empezó el concierto vestido, luego con levita y, finalmente, a pecho descubierto- y su perfecta comunión con un público que nos habíamos entregado incondicionalmente a sus creaciones. Una pasarela ayudaba a crear una unión más perfecta, pasarela por la que Gahan y Gore dejaban adorarse. Al fondo del escenario, unas pantallas proyectaban palabras (dolor, sinceridad, vicio, culpa, amor,…)  y un diseño futurista en los teclados daban ese aspecto depechemodiano puro. Sin olvidarnos de la gran esfera colgada sobre el escenario.

El nuevo repertorio fue sonando, Suffer well, The sinner, Macro y especialmente, Home, donde Dave se dio su particular baño de multitudes particular. Y se inició el asalto final, con un increíble I fell you, para pasar a Behind the wheel, World ¡n my eyes, Personal Jesus y Enjoy the silence, es decir, un repóquer de temas de esos que te hacen tirar tus cartas sobre la mesa desesperado y sabiendo que te han vapuleado de lo lindo.

Tras la típica fingida despedida, el turno de bises se inició con Shake the disease para pasar al clásiquísimo Just can’t get enough, Everything counts, Never let me down again y Goodnight lovers fue el tema de despedida final.

Depeche Mode nos había vuelto a emborrachar de energía, buenos temas, conexión y, a pesar de los años, frescura y verosimilitud.

viernes, 5 de mayo de 2017

Entradas: Crash Test Dummies 1994


Fecha: Miércoles, 30 de noviembre de 1994
Hora: 22:00
Precio: ¿?
Lugar: Chic Studio, Barcelona
Artista: CRASH TEST DUMMIES

Crash Test Dummies llevaban ya seis años en activo, pero su álbum God shuffled his feet, y especialmente la canción Mmm mmm mmm mmm, número 1 de las listas de éxito en varios países, les habían convertido en revelación del año.

En su presentación barcelonesa, el grupo canadiense citó a un par de miles de personas y, aunque la actuación acabó en aplausos, lo cierto es que el ambiente general fue de aburrimiento. Falló el local, poco adecuado para ese tipo de actuaciones y, sobre todo, falló el sonido, y eso se nota muchísimo más cuando afecta a la música acústica o melódica como la que presenta Crash Test Dummies. Pero lo jodido es que también falló el grupo, con una puesta en escena que, de tan estáticos, parecían una fotografía. El que Benjamin Darvill se metiera una armónica entera en la boca o que la componente femenina, Ellen Reid, tomara el mando vocal no sirvió más que para despertar un interés efímero.

Los Crash Test Dummies no tuvieron su noche, algo que fue evidente cuando su tema estrella, Mmm mmm mmm mmm, pasó casi desapercibido. Y es que gran parte del repertorio interpretado llegó a oídos de la concurrencia bastante mermado, porque algunos de los instrumentos casi no se oían y la voz del líder tenía que asumir la responsabilidad de marcar la diferencia y captar la atención. En ese sentido, Brad Roberts no decepcionó, porque los sonidos que salían de su garganta tenían algo especial que los hacía cautivadores y eran los que potenciaban sus composiciones que se mueven en los terrenos del pop-folk acústico. Y, quizás fue lo único que no decepcionó.

Por cierto, la telonera fue Sarah McLachlan, que presentaba el disco The freedom sessions, editado meses antes. Muy elegante.

viernes, 28 de abril de 2017

Entradas: Chris Rea 1988


Fecha: Jueves, 10 de marzo de 1988
Hora: 22:30
Precio: 2,300 ptas.
Lugar: Studio 54, Barcelona
Artista: CHRIS REA

En los dos últimos años había crecido mucho la popularidad de Chris Rea en España, lo mismo que en otros países europeos. Sus dos últimos álbumes, On the beach y Dancing with strangers, habían tenido un gran impacto comercial y canciones como On the beach, Let’s dance o Qué será se escuchaban frecuentemente en las emisoras de radio; por ellos, era de esperar que la primera visita a Barcelona del artista nacido en Middlesbrough atrajese una respetable cantidad de público a su concierto, pero lo cierto es que se produjo un pinchazo y la discoteca Studio 54 resultó más que suficiente para reunir a algo más de un millar de público.

Pero Chris Rea no se amilanó por el hecho de que el local no estuviese a reventar y nos ofreció un concierto tan impecable y efectivo como fue capaz, con duración más que suficiente como para interpretar todas las canciones que los asistentes deseábamos escuchar y bajo una calidad fuera de duda. Compositor bastante inspirado y notable intérprete, Chris demostró que sus temas no son sólo agradables canciones, sino que tienen, además de una chispa comercial, una magia especial.

Se acompañó de los músicos Kevin Lauch a los teclados, Martin Ditcham a la batería y percusión, Jerry Donahue secundándole en las guitarras, Edghan O’Neill al bajo, Davey Spillane a la flauta y Max Middleton a los teclados, y todos ellos le ayudaron a bordar una fantástica sesión de agradable pop rock.

viernes, 21 de abril de 2017

Entradas: Rick Wakeman 1993


Fecha: Martes, 23 de marzo de 1993
Hora: 22:00
Precio: 2.500 ptas.
Lugar: Zeleste Sala II
Artista: RICK WAKEMAN

Rick Wakeman, teclista del histórico grupo de rock sinfónico Yes, se presentaba en la sala Zeleste a las 10 de la noche. Wakeman, un virtuoso del teclado de 42 años, actuaba acompañado de su hijo Adam Wakeman, Alan Thompson y Tony Fernández.

La visita de Wakeman se realizaba entre la edición de dos de sus peores discos –aunque, seamos sinceros, ¿cuántos buenos discos había editado el bueno de Rick desde mediados de los setenta?-, el que se había publicado dos años antes bajo el título 2000 A.D. into the future, y el editado dos años después bajo el rimbombante nombre de The seventh wonders of the world. Quizás por esta razón, su visita despertó muy poco interés ya que, entre público y los escasos representantes de la prensa,  apenas se alcanzó la mitad del aforo de la sala 2 de la mítica sala Zeleste.
Y era lógico, porque si el rubio músico británico ya protagonizó un sonoro pinchazo en un concierto en Badalona en los 70, cuando estaba en la cúspide de su popularidad y egocentrismo, ¿cómo va a atraer a las masas ahora, en los 90, cuando poco tiene que aportar en el aspecto creativo y sólo puede recurrir a su habilidad técnica?

Wakeman ni siquiera se mostró espectacular, pero tocar, lo que se dice tocar, tocó bien, porque un músico como él, prodigioso desde niño, no pierde habilidad con el paso del tiempo, aunque ya no tenga el poder de seducción de su etapa juvenil. Pero bien poco era lo que podía ofrecer de estimulante tan habilidoso músico, porque su repertorio llevaba años con una carencia absoluta de originalidad. El resultado fue un puro empacho de teclados.

¿Por qué fui, entonces, al concierto? Sencillo, era Rick Wakeman, el que había puesto los teclados en mi adorado Space Oddity de David Bowie, o el que creó obras maestras con Yes, o el que compuso The six wives of Henry VIII, The myths and legends of King Arthur of the round table y Journey to the centre of the Earth. ¿Suficiente? No. Lo cierto es que me regalaron la entrada y no utilizarla habría sido una enorme estupidez.

viernes, 14 de abril de 2017

Entradas: Bryan Ferry 1994


Fecha: Jueves, 6 de octubre de 1994
Hora: 22:00
Precio: 3.500 ptas.
Lugar: Chis Studio Barcelona
Artista: BRYAN FERRY

Bryan Ferry presentaba su último disco en solitario, titulado Mamouna, un trabajo totalmente original con referencias urbanas e influencias árabes que había tardado varios años en acabar y en el que se había reencontrado con sus antiguos compañeros de la legendaria formación Roxy Music, el saxofonista Andy Mackay, el guitarrista Phil Manzanera y el co-fundador del grupo y teclista, Brian Eno, aunque en el concierto no estaría presente ninguno de ellos sino que estaría acompañado por Stephen Arthur Ferrone (batería), Guy Fletcher (teclados), Neil Hubbard (guitarra), Chester Kamen (guitarra), Melvin Lee Davis (bajo) y David Williams (guitarra), banda mayoritariamente negra y músicos de probada solvencia, junto a dos corista (Gabrielle Ann Goodman y Audrey Lucille Wheeler) con trajes ligeramente horterillas pero con una voces increíbles.

De telonera actuó la cantante de soul Leena Conquest.

Hubo una escasa venta anticipada, pero la venida de Bryan Ferry atrajo finalmente a un buen número de seguidores que casi llenamos la sala y que, entregados al carisma de Bryan, quizás no percibimos hasta el día siguiente la realidad del concierto: el sonido fue lamentable.

Ver a Bryan Ferry en el escenario, con su traje impecable, sus cabella despeinados a la perfección, moviéndose como sólo sabe hacer él –con menos gracias que un pavo al trote pero que, incluso, parece elegante-, gesticulando, cantando con su seductora languidez y haciendo esas caras tan singulares –es cierto, de cerca parecía que realmente estaba oliendo mierda-, nadie puede discutirle a mister Ferry que tiene estilo incluso cuando suda, y que ha sabido forjarse una imagen renovada de crooner, pero en su contra, repito, tuvo que sus temas no pudieran escucharse como una estrella del pop rock como ella merece.

Pero Bryan Ferry triunfó, quizás porque sus fans ya nos sentimos embriagados con verlo. Sí, Ferry triunfó, y dijeran lo que dijeran los críticos, no fue porque ya no tiene nada que demostrar, porque casi trece años más tarde de aquel concierto, cada vez que sé que va a editarse un nuevo trabajo suyo, yo ya estoy haciendo cola.

domingo, 25 de enero de 2015

Fink en Barcelona, placer brutal


¿Cómo se puede describir en pocas palabras la vivencia de una hora y media de tu tiempo en completa armonía con todo lo que te rodea? ¿Existe alguna palabra en el vasto diccionario de la vida que resuma y, sobre todo, respete el sentimiento de plenitud que sentí el pasado viernes, 23 de enero, entre las 21:20 y las 23 horas dentro de la Sala Bikini de Barcelona gozando con la actuación de Finian Greenall, artísticamente conocido como Fink, y sus maravillosos secuaces, Tim Thorton -tocando guitarra y batería- y Guy Whittaker al bajo? ¿Cómo retratar tu mente y tus sentidos en el momento que escuchas obras de arte musicales como Perfect Darkness, This is the Think, Hard Believer, Pilgrim y tantas genialidades interpretadas por las diversas guitarras acústicas y la fabulosa, mágica y poderosa voz de Finian?

Lo siento pero, por mucho que me devane los sesos, no descubro esas palabras que busco, por lo que, con toda la honestidad del mundo, describiré el concierto de Fink en Barcelona como un placer sensitivo, un gozo para mis oídos, una inyección de adrenalina para mis piernas y pies que no pararon de moverse, una relajante gimnasia para mi cuello y una dosis vital de energía para mi mente.


Fink me envolvió, me hizo partícipe de su arte, me sedujo desde la primera hasta la última nota y, al final del concierto, me dejó como todo genio debe dejar a quien lo saborea, con la boca abierta y deseando que ese momento vuelva lo antes posible.

Por cierto, no puedo dejar de mencionar a Douglas Dare, el artista que actuó antes que Fink. Un músico al que no se le debe perder la pista, porque su música chamber o art-pop cautiva mucho. Su disco Whelm es una de esas producciones que, de tanto en tanto, debes escuchar, como un buen libro de Byron.


domingo, 12 de mayo de 2013

Mis pececitos doraos - Entradas: Jean Michel Jarre

Fecha: Miércoles, 6 de octubre de 1993 
Hora: 21:00 horas. 
Precio: 3.500 ptas. 
Lugar: Estadio Olímpico de Barcelona 
Artista: JEAN MICHEL JARRE 

Teclados volando cual aves rapaces a través de un nocturno otoñal, luces iridiscentes, gusanos fluorescentes de tamaños gigantescos que se te adentran en las retinas, cacofonías de voces irreconocibles, cuerpos humanos cual radiografías lumínicas flotando entre nubes, percusiones hipnóticas y pianos que se convierten en cerebros electrónicos. 
¿Posesión y consumo de drogas alucinógenas? 
No. Asistencia a un concierto de Jean Michel Jarre

Tras haber iniciado su gira en el Mt. Saint Michel y visitar más de diez ciudades europeas, entre ellas Sevilla y Santiago de Compostela, el músico francés, poco después de editar su trabajo titulado Chronologie, visitaba Barcelona con toda su espectacular parafernalia y en un marco único para estos casos, el Estadi Olímpic en Montjuich, con la ciudad a sus pies. 
Quizás existan retazos del concierto en la memoria de los asistentes pero, si ese evento también fue especial es porque, al año siguiente se editaba el video Jean Michel Jarre: Europe in Concert, grabado prácticamente en Barcelona y con una frase que resumía perfectamente lo que se vivió durante esa cita con uno de los más elegantes y revolucionarios compositores de música electrónica, a triumphant performance.

domingo, 5 de mayo de 2013

Mis pececitos doraos - Entradas. David Bowie


Fecha: Miércoles, 8 de julio de 1987 
Hora: 21:00 horas. 
Precio: 3.000 ptas. 
Lugar: Miniestadi del Fútbol Club Barcelona 
Artista: DAVID BOWIE 

¡Ladies and gentlemen, el Duque Blanco en Barcelona, el camaleón nos visita!  

Tras la edición de su último disco, Never Let Me Down, pocos meses antes, David Bowie creaba la gira The Glass Spider Tour, con su particular, inconfundible y, muchas veces, envidiada elegancia y perfeccionismo. Pero no venía sólo, lo acompañaban a las guitarras Carlos Alomar y Peter Frampton, Carmine Rojas al bajo, Erdal Kizilcay a los teclados, trompeta, percusión y violín, Alan Childs a la batería y Richard Cotle a los teclados y saxofón. 

Además, los teloneros fueron el tecnopop mesetario de Servando Caballar y sus Aviador Dro y… yeah!... The StranglersEn un mismo día podía ver a dos de mis ídolos de la composición, David Bowie y Hugh Cornwell. ¡Joder, lo que sentí al escuchar los temas European Female y Midnight Summer Dream!. 
Pero la estrella era él, el más grande, el creador del teatro hecho música, de la novela en notas, de la composición musical elevada al máximo exponente, sea cual sea el estilo. 

Se inicia su concierto con el intro de Glass Spider para pasar al primer temazo de una noche memorable, Day-in, Day-out...  ¿Alguien podría describirme la sensación que se experimenta cuando, en un mismo concierto, se escucha en directo temas de la talla de Space Oddity, Heroes, Fame, Young Americans, Scary Monsters (And Super Creeps), Fashion, Modern Love, Let’s Dance, China Girl, Absolute Beginners –de la película de Julian Temple donde Bowie era uno de los protagonistas-, Rebel Rebel, All the Madmen e, incluso una versión increíble del tema White Light/White Heat de Lou Reed

Pues esa sensación es de haber vivido un momento irreal, elegante, vital con latido regenerador, de haber visto como, sobre el escenario, la banda sonora de tu vida era interpretada por uno de los artistas más hipnóticos, intrigantes, felinos y cautivadores que el ARTE en mayúsculas ha parido.