viernes, 13 de julio de 2012

Esclavos de la oscuridad de Jean-Christophe Grangé

Una novela deslumbrante que explora el filo entre la vida y la muerte, lo divino y lo satánico. Tras el intento de suicidio de su mejor amigo, un policía decide investigar las razones que lo llevaron a tomar esa decisión. En el camino a la verdad descubrirá prácticas satánicas, drogas africanas y una serie de asesinatos horrendos sin explicación. Las víctimas comparten solo una cosa en común: experimentaron la muerte. ¿Cómo puede revivir alguien clínicamente muerto? ¿Qué ocurre si en vez de ver la luz, vio las tinieblas? Una novela diabólica con todos los ingredientes para convertirse en un éxito y una referencia del género, por el maestro del thriller e indiscutible que nos acerca a una de las realidades más sorprendentes e intranquilizantes de la medicina moderna: las experiencias de muerte inminente. 

Opinión: La primera novela que leí de este escritor y periodista parisino fue Los ríos de color púrpura, una novela que, posteriormente fue brillantemente llevada al cine por Mathieu Kassovitz con Jean Reno y Vincent Cassel haciendo dos trabajos interpretativos inmensos. Más tarde, El imperio de los lobos me volvía a absorver, al igual que la película, curiosamente protagonizada por Jean Reno. En 2007, se editaba La línea negra, una novela brutal en todos los sentidos de la palabra. Más de una vez, mientras la leía pensaba si esta novela también podría ser llevada al cine. Hasta ahora no lo ha sido y dudo mucho que esa crueldad la pueden plasmar en la pantalla. 
A pesar de dejarte noqueado, disfruto con la literatura de Jean-Christophe Grangé y su visión particular del thriller. Y leyendo Esclavos de la oscuridad me lo ha confirmado. 
Monsieur Grangé ha escrito una novela que te atrapa, te voltea, te marea y te escupe como, si desde el principio hasta el final, no hubieras sido más que un simple pollo en la garganta. Ahora bien, no puedo negar que hay momentos que la lectura se torna cansina, un tanto repetitiva y los datos empiezan a bailar frente a tus ojos. 
No por ello dejaré de creer en Grangé y en el thriller francés. 

Puntuación (de 0 a 10): 8,2

La vergonzosa e histriónica verdad

Me comentan que este artículo, escrito por el doctor en ciencias económicas y, actualmente, profesor de la Columbia University, Xavier Sala i Martín fue retirado de la versión digital de LA VANGUARDIA. No sé si es cierto, pero el artículo bien merece la pena que quede para la posteridad de nuestros descendientes; para que, como se dijo en su día –y para lo que sirvió- “¡nunca mais!" 


A ver… Pensemos... 
Si el peor enemigo de un país diseñara un plan para destruir su economía, ¿qué haría? Pues supongo que intentaría desacreditar sus instituciones más importantes para sembrar la desconfianza entre los ciudadanos y que estos dejaran de consumir e invertir. La estrategia podría empezar por desprestigiar a la primera autoridad (sea rey o presidente de la república) llevándole a cazar elefantes con una señorita alemana. En medio de la cacería le obligaría a resbalar y a romperse la cadera para que tuviera que volver urgentemente a su país. Así todo el mundo vería cómo se gasta decenas de miles de euros en un momento en que sus conciudadanos se hunden en la miseria. 
Para rematar la faena, forzaría a un familiar próximo (por ejemplo, un yerno) a apropiarse de millones de euros explotando su influencia y luego expondría sus travesuras a la luz pública. 

Es importante empezar sembrando dudas sobre la conveniencia de mantener en el poder a la primera familia del país 

A continuación exigiría a los miembros del Parlamento que siguieran una regla simple: “Vota siempre lo contrario de tu adversario incluso cuando tiene razón e incluso cuando propone lo mismo que proponías tu en la anterior legislatura”. 

Es crucial que la ciudadanía pierda la confianza en su clase política. 

Seguiría con los más altos órganos del poder judicial. Por ejemplo, haría que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial se gastara dinero público para pasar fines de semana románticos en la Costa del Sol con su chófer (masculino). 
Una vez malversado el dinero filtraría las facturas para desatar el escándalo y, acto seguido, haría que los jueces compañeros pusieran trabas a la investigación para proteger a su amigo. Intentaría que eso pasara justo en el momento en que alcaldes, presidentes de comunidades y parlamentos y altos cargos de las administraciones del Estado están siendo juzgados por corrupción… ¡por esos mismos tribunales! 

La desconfianza en la justicia es el mecanismo más seguro para hundir a un país. 

Una vez desacreditado el jefe del Estado, las altas esferas de la política y la justicia, iría a por las élites económicas. Aquí se podría lanzar un ataque contra uno de los empresarios más prestigiosos del país, posiblemente un banquero, destapando unas cuentas con miles de millones de euros en Suiza y, una vez destapado, haría que el Gobierno no le castigara. 
Además, indultaría a uno de sus altos ejecutivos previamente condenado por sentencia firme (Banco Santander). 
El siguiente paso consistiría en dilapidar miles de millones de euros de dinero público para evitar la quiebra de unos bancos y cajas por amigos, parientes y correligionarios políticos. Y lo haría justo en el momento de pedir sacrificios y recortes de miles de millones a los ciudadanos. 

Es esencial que la gente confunda libre mercado con amiguismo incestuoso entre poder empresarial y político. 

Sin abandonar el terreno económico, obligaría al Banco Central y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores a autorizar la salida a bolsa de uno de los mayores Bankios del país, a sabiendas de que estaba arruinado. Eso haría que miles de ciudadanos perdieran sus ahorros comprando acciones de una empresa que ya estaba muerta antes de nacer 

Para hundir a un país, hay que conseguir que la gente de a pie pierda sus ahorros y que las entidades supervisoras que (en teoría) les protegen, contribuyan a su ruina. 

Y finalmente, pondría a un gobierno incompetente a la hora de gestionar problemas económicos. De hecho, lo haría durante dos legislaturas seguidas y con partido distinto en cada una de ellas. Eso demostraría que la incompetencia no es de un solo partido sino de la clase política en su conjunto. Los sucesivos gobiernos negarían las crisis económicas y echarían la culpa de todo a los extranjeros malignos. 

Como traca final, haría que las autoridades europeas rescataran al sistema bancario del país y obligaría al presidente del Gobierno a negar repetidamente que se trata de un rescate. También le forzaría a mentir argumentando que el rescate no tiene condiciones (o sólo “condiciones favorables”), cosa que los mismos europeos negarían unas horas más tarde. Eso refrescaría la memoria de todos, recordándoles que quienes mandan son los mismos que mintieron con los “hilillos de plastelina” y las “dos vías de investigación”. 
Es más, cuando la sociedad pidiera la comparecencia del presidente ante el Parlamento para dar explicaciones, le obligaría a decir (sin que se le escapara la risa) que su agenda internacional está tan llena que no hay tiempo para ir al Parlamento… y acto seguido cogería una avión oficial y me lo llevaría a ver un partido de fútbol con cargo al contribuyente. 

La mofa y el escarnio llegarían a todos los rincones del planeta: “You say tomato, I say bailout”. 
Esa sería la puya final ya que, unida al desprestigio de todas las grandes instituciones del país, eliminaría toda esperanza de salir del profundo agujero. Los ánimos de la ciudadanía se hundirían, por fin, en la más profunda depresión.

Y ese sería el plan que diseñaría el peor enemigo de uno.

¡Sí! Ya sé que es tan retorcido, maquiavélico y exagerado que parece improbable que nadie nunca lo pueda llevar a cabo…

Pero nunca digas nunca porque siempre puede aparecer un país de pandereta cuyo peor enemigo sea él mismo y cuyas instituciones, todas y cada una de ellas, estén dispuestas a desprestigiarse a sí mismas ante el asombro del mundo entero, para conseguir el objetivo común: ¡el autosuicidio!

sábado, 16 de junio de 2012

"Kin" de iamamiwhoami

iamamiwhoami es el proyecto musical y audiovisual de la cantante sueca Jonna Lee, un proyecto de quince videoclips y un falso directo. Ganadora de varios premios como artista innovador, llegó a ser finalista a los premios MTV

Hasta ahí muy bien, y quien quiera más información que no dude en navegar por internet. Pero dejando aparte la frialdad y objetividad de un currículo, lo más importante en la música es precisamente esto, la música, y iamamiwhoami es un concepto musical bello, original, innovador, fresco y muy inteligente. Si se añade que Jonna Lee es una artista polifacética, ladies and gentleman, estamos hablando de uno de los proyectos musicales y artísticos más extraordinarios de los últimos años. 

El álbum Kin consta de nueve temas, los cuales fueron editados como sencillos entre febrero y junio de este año, cada uno de ellos con su videoclip, y el videoclip de cada canción se une al videoclip de la canción editada posteriormente. Si queréis verlos uno detrás de otro, no os los perdáis en YouTube porque valen mucho la pena. 

Kin incluye temas tan absorbentes como Sever, Good Worker, Rascal o Kill, obras únicas y originales pero que, en su conjunto, forman las piezas de un rompecabezas fascinante, excitante y muy apetecible para todos tipo de oídos. 

Decir que su música es un electropop o synthpop ambient electrónico poco sirve esta vez. iamamiwhoami o Jonna Lee han creado una sonoridad que no deja indiferente y la mejor recomendación en estos casos es que lo escuchéis. Vale mucho la pena. 

Valoración personal (de 0 a 10): 9,2

"Thousand Mile Stare" de Chicane

Hacía ya demasiado tiempo. Quizás no los veo venir (o mejor dicho, escuchar) pero ya hacía varias semanas –repito, demasiadas- que no escuchaba un álbum que hiciera que la sangre me fluyera más rápido, que la boca se me torciera en una agradable sonrisa, que los ojos se me iluminaran y que la piel se me pusiera de pollo. Y Chicane lo ha conseguido. 

Nick Bracegirdle, verdadero nombre del músico londinense conocido como Chicane, ha editado un trabajo absolutamente genial, donde la electrónica y el tan denostado últimamente estilo trance, dan paso a una producción que desde el primer tema, Hljóp, hasta el último, Fin des jours, nos deja con un sabor a bizcocho ferranadrianesco, hecho con ingredientes absolutamente tradicionales pero llevados al grado más supremo de la innovación. Perdón, he de decir que existe un espacio de arenas movedizas titulado Going Deep donde our friend Chicane decide unir el trance con el rap… y no, me da a mí que esta mezcla es como haber hecho una tortilla de callos al chocolate, buenos ingredientes por separado pero vomitivo cuando los unes. 

Thousand Mile Stare, sin desmerecer sus anteriores trabajos, Giant y Summersault, nos lleva más a su primera época, especialmente su primer trabajo titulado Far From the Maddening Crows –una auténtica joya que debería estar en todas las discotecas personales- y Behind the Sun. Chicane lo ha vuelto a hacer, y yo que me alegro porque Thousand Mile Stare es uno de esos discos saludables, una de esas producciones musicales que –estoy convencido- ayudan a que la vida sea, durante una hora, mucho mejor. Y eso es muy bueno para la salud, sea física como mental. 

Valoración personal (de 0 a 10): 8,8

viernes, 1 de junio de 2012

A veces las palabras sobran


Hay veces que las palabras sobran. Quizás hayas visto alguna vez este vídeo. Quizás no. Da igual. Déjate llevar por las imágenes y por la música. Cinco minutos. Sólo eso. Cinco minutos de paz.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Rangoli, a taste of India

Hay días en que todos los astros se unen para crear un momento inolvidable, donde la alineación de conceptos diversos transforma un instante cualquiera en un fulgor mágico e irrepetible: la mejor compañía, una música hipnótica y al volumen adecuado, luces tenues y perfectamente colocadas, un entorno idílico y unos manjares deliciosos sobre la mesa.
El restaurante Rangoli se encuentra en el passeig Joan de Borbó 78 de Barcelona, casi a los pies de la torre del teleférico que atraviesa el puerto de la ciudad a una altura de 70 metros y frente a las playas de la Barceloneta; espacio inmejorable para, una vez terminada la cena pasear bajo la luz de las estrellas. 
Anand Singh Regi y Sanjay Das Gupta, chef y maitre respectivamente del Rangoli han creado un espacio relajante y con clase donde poder disfrutar de su carta, sugerencias y menú degustación donde, entre otras exquisiteces, podemos degustar murgh lal tikka (pollo tikka al tandoor), punjabi samosa (empanadilla vegetal relleno de guisante y patata), kadhai subzi (verduras con especias), zafrani pulao (arroz con azafrán), platos que nos llevan a cerrar los ojos cada vez que nos llevamos un bocado a la boca. 
En definitiva, Rangoli es un excelente restaurante donde dejarte llevar por los sabores de sus platos, los olores de las especies, los ritmos hindúes de la música y la belleza, tanto de su decoración como del entorno donde se encuentra.

sábado, 19 de mayo de 2012

Cartas cruzadas de Markus Zusak

Una historia de descubrimiento y superación de un hombre joven que, ayudando a los demás, finalmente encuentra su propio bienestar. 
Arriba: ¿Conoces de verdad a la gente que más te quiere? ¿Sabes con qué sueñan tus mejores amigos? ¿Te atreves a descubrir algo insólito de ti mismo? 
Abajo: Ed Kennedy es un chico cualquiera en un suburbio cualquiera de una gran ciudad. Vive en un apartamento maltrecho en compañía de su perro y se gana el sueldo como taxista. Le acompaña una pandilla de amigos que poco o nada le piden a la vida, pero de repente algo pasa y Ed tendrá una misión que cumplir# Día tras día, noche tras noche, el joven irá descubriendo que el afecto, la amistad y el amor no son palabras huecas sino verbos vivos: si quieres saber, pregunta; si pretendes ayudar, actúa; si quieres cambiar, no esperes. 
A menudo, son los pequeños gestos los que mueven el mundo y Markus Zusak nos demuestra que cada uno de nosotros, incluso un chico cualquiera en un suburbio cualquiera, puede dar el primer paso. 

Opinión: El mejor libro que leí el año pasado fue La ladrona de libros de Markus Zusak. Obviamente, cuando supe que se editaba Cartas cruzadas, no dudé en leerlo. Y no me ha defraudado, pero no me ha llenado como el anterior… o, mejor dicho, como el posterior. 
Tras el apoteósico éxito de un libro de un autor cualquiera, las editoriales se ponen las pilas para: a) si es tu primera novela, darte prisa para que escribas la siguiente y b) si no es la primera que has escrito, publicar las anteriores. Y esto es lo que ocurrido en este caso. Cartas cruzadas se publicó en Australia (país de origen de Markus Zusak, cuyo verdadero nombre es Branko Cincovic) varios años antes que La ladrona de libros, cuando el autor era conocido en su tierra como autor de novelas infantiles y juveniles. Y, entre todas las obras, los editores vieron que la menos juvenil (aunque sus personajes sean veinteañeros) era Cartas cruzadas, una novela donde la búsqueda de la felicidad, el amor y la paz interior son el eje de unos personajes muy próximos y cotidiano, hasta llegar a establecer una conexión con Marv, Ritchie, Audrey y, sin lugar a dudas con el protagonista de la novela, Ed Kennedy y su perro bebedor de café. 
Cartas cruzadas es un libro que se lee muy fácilmente, y la prosa de Markus Zusak te hipnotiza de principio a fín. 
¿Todavía no lo has leído? Pues si quieres pasarlo bien, no lo dudes y píllalo.

Puntuacion (de 0 a 10): 8

sábado, 28 de abril de 2012

Dinero a Mansalva de Terry Pratchett

La editorial Plaza y Janés ha publicado Dinero a Mansalva, nueva novela de Terry Pratchett ambientada en el Mundodisco. Se trata de la novela número 36 de esta famosísima saga literaria y se publicó en el 2007, haciéndose con el premio Locus a la mejor novela fantástica de 2008. 
Dinero a Mansalva es la segunda novela protagonizada por Moist von Lipwig –traducido al español como Húmedo von Mustachen, lo que me lleva a, quizás, la única crítica al libro: la traducción de los nombres de los personajes. Moist o Húmedo es un personaje que ya conocimos en Cartas en el asunto (2004) y sus aventuras se enmarcan en la saga de la Revolución Industrial. Si en la primera novela, Moist debía reorganizar el servicio de correos de Ankh-Morpork, en la segunda deberá salvar y redirigir la Casa Real de la Moneda y el Banco de la ciudad de la capital del Mundodisco. Y es que este timador, reconvertido en empleado público se aburre, la oficina de correos ya no supone un reto y todo va sobre ruedas. No es bueno que alguien con su ingenio e iniciativa esté ocioso y lord Vetinari, patricio de la ciudad, es consciente de su situación, así que no tarda en buscarle una nueva ocupación.

Opinión: Ya lo he dicho más de una vez, soy un kevin de pies a cabeza y, para un lector voraz como yo, leer los libros de Terry Pratchett son una válvula de escape hacia el relajo, la diversión, la ironía y, por encima de todo, la literatura fantástica llevada a la cima de lo perfecto. 
En toda su literatura, Pratchett ha creado personajes que van allá de lo novelesco para adentrarse en leyendas de la literatura; Sam Vimes y Nobby Nobbs, Yaya Ceravieja y Tata Ogg, La Muerte y su hija Ysabell, Lord Vetinari, el bibliotecario, Rincewind, A’Tuin, los sargentos Detritus y Angua, Gaspode, Om y tantos otros; pues bien, en la saga de la revolución industrial nos deleta con la combinación de Húmedo von Mustachen con Adora Belle Dearheart (traducida por Buencorazón) y el perro Mr. Fusspot (Don Tiquismiquis). 
Según fuentes bien conocedoras, Pratchett nos deparará con una tercera aventura de este personajes en un futuro libro que, quizás, se titulará Rising Taxes. Esperemos que así, nuestras mandíbulas son adictas a las risas provocadas por el Gran Hombre del Sombrero. 

Puntuación (de 0 a 10): 7,6

miércoles, 25 de abril de 2012

Sentimiento culé



Un ser humano puede cambiar de religión, de afiliación política, de apetencias o preferencias sexuales –incluso puede cambiar de sexo-, de familia, de país de residencia, de pareja o de trabajo. Un ser humano puede cambiar su propia fisonomía con unas cuantas operaciones, puede cambiar de estilo en el vestir o en la música, de filias o de fobias, de dimes o diretes, pero todavía no he conocido a nadie que haya cambiado sus sentimientos hacia un club de fútbol, hacia unos colores, sean los que sean. No he conocido a nadie que, siendo del Betis se convirtiera en fanático del Sevilla, o que uno del Oviedo pasara a ser seguidor del Sporting de Gijón, o que…

Soy culé. Reconozco que no soy un fanático de los que no cenan cuando pierde, pero mi sentimiento es culé y mis colores son azulgranas desde pequeño. Y, aunque me cueste decirlo porque siempre he odiado los abuelos Cebolleta, por mi edad he vivido “épocas históricas” del club, esas épocas en las que preferías cruzar de acera antes que reconocer ante un seguidor de otro equipo que el último partido había sido una vergüenza y una agonía, épocas tipo Joan Gaspart o Enric Reyna como presidentes, el motín del Hesperia o la final de la Copa de Europa en Sevilla contra el Steaua, por citar algún ejemplo. Pero también he tenido el inmenso orgullo de vivir momentos realmente inolvidables. Puedes olvidarte de la fecha del cumpleaños de una persona cercana, de que tu pareja te ha dicho que, al salir del trabajo, pasaras por el súper o que ni que te maten te sale el nombre de ese actor que siempre has admirado, pero nunca olvidaré el primer partido de Cruyff como jugador del Barça, el gol de Koeman en Wembley, las otras finales de Champions ganadas, las diabluras de les Tres Bessones del fútbol como son Xavi, Messi e Iniesta, las ruedas de prensa de Guardiola y el sentimiento de cientos de miles de personas que, tras perder ayer contra el Chelsea, se levantaron y cantaron con todas sus fuerzas el nombre del club, como si fuera la palabra que consiguiera romper el maleficio que nos ha caído a todos los culés durante esta fatídica semana de pérdida de Liga y de la no clasificación para la final de una nueva Champions.

Soy culé què collons. Y como dice mi padre, más vale pájaro en mano que morir de pie.

domingo, 1 de abril de 2012

La sombra de cada uno

“Cada hombre tiene un hermano que es su copia exacta. Es mudo, ciego y sordo pero dice, ve y lo oye todo, lo mismo que él. Llega el día y desaparece por la noche, cuando la oscuridad vuelve a llevárselo bajo tierra, a su verdadera morada. Pero basta con encender un fuego y el está de nuevo allí, bailando a la luz de las llamas, dócil a las órdenes y sin posibilidad de rebelarse.
Yace en la tierra porque se lo ordena la Luna, está de pie en una pared cuando el Sol se lo permite, está pegado a sus pies porque no puede marcharse. Nunca.
Ese hombre es tu sombra. Está contigo desde que naciste. Cuando pierdas la vida, la perderá contigo, sin haberla vivido nunca.
Trata de ser tú mismo y no tu sombra, o te marcharás sin saber lo que es la vida".
Frase de Charles Owl Begay, uno de los personajes del libro “Fuera de un evidente destino” de Giorgio Faletti.