jueves, 12 de marzo de 2009

Macroeconomía hecha en casa

Hace unos días recibí este e-mail con referencia a la crisis que está afectando todo “nuestro” mundo capitalista. No he podido dejar de incluirlo en el blog para que nos haga reflexionar a todos.
“Este sencillo cálculo fue enviado a la CNN por un televidente :

El plan de rescate a los bancos con dinero de los contribuyentes, que aún se discute en el congreso de USA, costará la indimensionable cifra de 700.000 millones de dólares, más los 500.000 millones que ya se le ha entregado a la banca, más los miles de millones que entregarán los gobiernos de Europa a los bancos en crisis en ese continente. Pero para tratar de dimensionar sólo en algo las cifras involucradas, el televidente hace el siguiente cálculo:
'El planeta tiene 6.700 millones de habitantes; si se dividen 'sólo' los 700.000 millones de dólares entre las personas que habitan el planeta, equivale a entregarle 104 millones de dólares a cada uno'. 'Con eso no sólo se erradica de inmediato toda la pobreza del mundo, sino que automáticamente se convierte en millonarios a todos los habitantes de la Tierra'.
Concluye diciendo : 'Parece que realmente hay un pequeño problema en la
distribución de la riqueza'
Haciendo un pequeño cálculo, vamos a ver cómo quedaría esto para
los españoles:
El Estado comprará 30.000 millones de deuda a la banca para evitar el colapso financiero, y estos millones salen de los bolsillos de los españoles. La población actual en España es de 46.063.511 habitantes, según datos del padrón municipal de 2008. Hacemos el cálculo:
30.000.000.000 euros dividido por 46.063.511 habitantes = 652,18 millones de euros para cada español.
652,18 millones de euros = 108.261 millones de pesetas por cada habitante en
España.
Sabiendo que la media es de 4 personas por familia, esto significa que son 2.500,72 Millones de euros por familia, o lo que es lo mismo 415.119,52 millones de pesetas por familia.
Mira, con esto sí que podríamos pagar la hipoteca
.”
Da que pensar, ¿verdad?

miércoles, 11 de marzo de 2009

¡Hemos llegado a Hollywood!

Era lógico, donde hay, hay.
Amigas y amigos, nos estamos haciendo famosos. Tanto que hasta en Hollywood han decidido cambiar sus famosas letras en la colina por el título de este blog.
Con toda la humildad que me caracteriza, agradezco profundamente los esfuerzos realizados por todos mis seguidores, los cuales me han demostrado que ser bueno, realmente bueno, vale la pena. A los que me leéis y a los que no, a todos, desde lo más profundo de mi corazón… gracias.
¡Va por ustedes vosotros!

Otro psicópata escolar

Regularmente, como una de esas repetitivas películas de horror de serie B, aparece en las noticias que un malparido psicópata –o en algunos casos una pareja de ellos-, ha decidido emular a un mal Rambo chucknorriado entrando en una escuela –la mayor parte de las veces la suya propia- y dedicarse a pegar tiros a diestro y siniestro matando a compañeros, profesores o a cualquier ser viviente que se encuentre por su camino para, finalmente, cuando ha comprobado que se ha quedado sin munición o que ya tiene suficiente adrenalina negativa descargada, pegarse un tiro y terminar con todo. Eso sí, que estamos en el siglo XXI y que no piensen que somos anticuados; antes de dar paso libre a la violencia, habrá dejado un documento para la posteridad, sea en Facebook, en Myspace o en el c… de su p… madre reafirmando lo mal que le ha tratado el mundo –a sus 16, 19 o 22 años- y que la civilización merece lo que va a hacer. El último caso ha ocurrido hoy mismo en Winneden, cerca de Stuttgart, al sudeste de Alemania pero antes ya lo habíamos escuchado en EE.UU., Finlandia, Japón, China, Argentina, etc. Mi primera pregunta es: Si su odio hacia el mundo es tan perturbador y demente que le lleva a asesinar inocentes y termina suicidándose, ¿por qué no empieza por el suicidio y, de este modo, deja tranquilos a los demás y libra al mundo de su inmunda presencia? Segunda pregunta: A su edad, ¿ya ha tenido tanto tiempo de vivir, amar, intimar, respirar, soñar, reír, escuchar, admirar, observar, viajar, besar y sentir como para catalogar al mundo de maltratador? Y tendría muchas más preguntas, pero prefiero terminar con una tercera: ¿Hasta cuándo tendremos que leer o escuchar que niñatos adolescentes pueden comprar material bélico sin ningún problema? ¡Basta ya con la libertad de venta de armas! ¡Desarme total! Y, como incluso entonces, habrían amantes de montar guerras, que fueran a tirachinazo limpio. Pero, niño, ¡deja ya de joder con las balitas, leche!

martes, 10 de marzo de 2009

El experimento de los 5 litros



¿Puede un hombre llenar una botella de cinco litros con su propio esperma? ¿Cuánto tiempo tardaría? Estas son las ingeniosas preguntas que dos estudiantes de Oxford se hicieron a finales de 2007 y, en este momento, es una de las cuestiones más ingeniosas que existen en la web. Si alguno de vosotros decide participar en el curioso experimento, tan sólo tiene que registrarse en la web www.the5litresexperiment.com y le enviarán gratuitamente un recipiente de plástico de 5 litros de capacidad para que uno mismo se responda la pregunta. Lo único que piden es enviar de vez en cuando una foto con el recipiente, mostrando si se está realizando el test o no. ¿El premio si alguien lo consigue? Como ellos mismos dicen, el gran premio será convertirse en el mayor semental del universo pero, además, se recibirán 50 litros mensuales de leche durante un año. Ánimo y... ¡a participar!

Nada, eso es la edad

Me pregunto, ¿todos los textos incluidos en un blog han de ser escritos por el autor del mismo? ¿Y si no tienes nada que decir en una semana o lo que escribes es tan malo que no te atreves a releerlo ni tú mismo? Pues bien, he decidido que algunos textos serán escritos por otras personas, especialmente, si alguno de los e-mail que recibo de mis amigos incluyen uno realmente bueno. Como es el caso. Sinceramente, me siento muy identificado con el tipo este, o sea, como si fuera mío. Aquí está:
“Me han diagnosticado que padezco SADAE: Síndrome de Atención Deficiente Activado por la Edad. Se manifiesta así:
Decido lavar el coche. Al ir hacia el garaje, veo que hay correo en la mesita de la entrada. Decido echar un vistazo a las cartas antes de lavar el coche. Dejo las llaves del coche sobre la mesa del recibidor, voy a tirar los sobres vacíos y los anuncios en el cubo de la basura y me doy cuenta de que está lleno.
Decido dejar las cartas, entre las que hay una factura, en la mesita del recibidor, y llevar el cubo a vaciar en el contenedor. Entonces pienso que, ya que voy al contenedor, puedo pagar la factura con un cheque y echarlo en el buzón que está al lado del contenedor. Saco del bolsillo el talonario de cheques y veo que sólo queda uno. Voy al despacho a buscar otro talonario y encuentro sobre la mesa la Coca Cola que me estaba bebiendo y se me había quedado olvidada. Retiro la lata para que no se vierta sobre los papeles y noto que se está calentando, por lo que decido llevarla a la nevera. Al ir hacia la cocina me fijo en que la maceta con cactus de la cómoda de la entrada está sin agua. Dejo la Coca Cola sobre la cómoda y descubro las gafas de cerca que he estado buscando toda la mañana. Decido llevarlas a mi escritorio en el despacho y después, poner agua a los cactus. Llevo las gafas al despacho, lleno una jarra de agua en la cocina y de repente, veo el mando del televisor. Alguien se lo ha dejado en la mesa de la cocina. Me acuerdo que anoche lo estuvimos buscando como locos. Decido llevarlo al salón, donde debe estar, en cuanto ponga el agua a los cactus. Echo un poquito de agua a los cactus y la mayor parte se derrama por el suelo. Por lo tanto vuelvo a la cocina, dejo el mando sobre la mesa y cojo unos trapos para secar el agua. Voy hacia el hall tratando de recordar qué es lo que quería hacer con estos trapos. Al final de la tarde el coche sigue sin lavar, no he pagado la factura, el cubo de la basura está lleno, hay una lata de Coca Cola caliente en la cómoda, los cactus siguen sin agua, sigue habiendo un solo cheque en mi talonario, no consigo encontrar el mando de la tele ni mis gafas de cerca, hay una fea mancha en el parquet de la entrada y no tengo ni idea de dónde están las llaves del coche. Me quedo pensando cómo puede ser que sin haber hecho nada en toda la tarde haya estado todo el rato danzando y me encuentre tan cansado”.

viernes, 6 de marzo de 2009

"Gipsy" King Cat

Lo recogió mi hermana de una protectora de animales como regalo para mi cumpleaños pero, en aquella época, yo no estaba viviendo uno de mis mejores momentos precisamente. Vivía solo en un piso muy pequeño, llevaba una vida un tanto alocada y el trabajo que tenía no me satisfacía. En definitiva, no creí que fuera el mejor momento como para tener un animal de compañía. Pero era tan hermoso y tenía una cara tan dulce que decidimos regalárselo a mis padres, los cuales habían perdido hacía unos meses a Tona, un gato que los había acompañado durante dieciséis años. Aún sabiendo que mis padres habían decidido no tener ningún otro animal, mi hermana y yo sabíamos que no le cerrarían la puerta. Y así lo hicieron. Durante los primeros meses, Gipsy demostró lo mal que lo había pasado con sus dueños anteriores, esos que lo abandonaron a su suerte con pocos meses de edad. Tenía miedo, huía de las caricias creyendo que serían golpes, comía poco, pero el amor de mis padres lo convirtieron en un gato dulce, cariñoso, receptivo y, sobre todo, con un poder de comunicación increíble. Incluso llegaba a regañar a mis padres con sus particulares maullidos cuando éstos llegaban tarde a casa. Gipsy era una compañía perfecta para una televisiva sobremesa, era un juguetón empedernido cuando mi madre realizaba las tareas de casa, era un ávido destrozador del periódico que mi padre estuviera leyendo, era un charlatán empedernido cuando olía a su alrededor cualquier pedazo de jamón en dulce o atún. Sus ojos transmitían agradecimiento, sus uñas se encogían ante cualquier posible conato de primitivo instinto, su sedoso pelo brillaba complaciente, su gatuna independencia se relajaba al sentirse querido. Gipsy murió hace unos días y nos ha dejado a todos, pero muy especialmente a mis padres, con un espacio vacío a nuestro alrededor que no podrá ser reemplazado. Espero que si existe algún más allá gatuno, Gipsy se encuentre ahora acostado en un mullido sofá, frente a un banquete de sardinas y jamón en dulce mientras una cohorte de ángeles con bigotes lo miman per secula seculorum. Miau (amén en gato).

jueves, 5 de marzo de 2009

Siempre me quedará Virunga

Octubre de 1995. El genocidio de Ruanda de hutus y tutsis se había dado por finalizado un año antes, pero en la frontera entre Uganda y Zaire, situada cerca del Mgahinga National Park y paso obligatorio de la riada de camiones de la ONU –cargados de alimentos y medicamentos- que se dirigían a la próxima población de Goma, centro de los cientos de miles de refugiados que huyeron de la masacre en Ruanda, niños descalzos y desnutridos nos cambiaban billetes de 1 dólar por billetes de un valor impreso de 1.000.000 de la moneda de Zaire. Por si la guerra no había hecho ya bastante daño en esa región centroafricana, el presidente de Zaire era el dictador Mobutu Sese Seko –derrocado en 1997 por Laurent-Désiré Kabila cuya primera orden fue cambiar el nombre del país y rebautizarlo como República Democrática del Congo-. "Michel" era el nombre del gorila macho, el “espalda plateada” más famoso de la zona baja de los volcanes Virunga pero, pocos días antes de nuestra llegada, le habían cortado la cabeza y las manos, lo que produjo la huida general de su familia hacia el interior de la jungla. El ejército de Zaire culpaba a los ruandeses y éstos culpaban a aquellos. El hecho fue que la cabeza de "Michel" fue hallada a escasos metros de su inmenso cuerpo y las manos no se encontraron. Ese asesinato ocasionó que tan sólo quedara una sola familia de gorilas para poder ser visitada, una familia que ya había tenido un mayor contacto con los humanos. El problema era que sólo permitían que seis humanos la visitaran diariamente. Por este motivo, y por problemas burocráticos de papeleo y permisos que nos caducarían en pocos días, varios miembros de nuestro grupo, decidimos arriesgarnos a cruzar la frontera de Zaire con Ruanda a pie, y adentrarnos en la falda de los volcanes con la posibilidad de poder encontrar alguna familia de gorilas. Nos pusimos en marcha a las cinco de la mañana escoltados por tres soldados armados con kalashnikov, cantimploras repletas de agua, machetes para hacernos camino y algunos paquetes de galletas saladas. Tras algunas paradas de descanso, donde tuvimos alguna oportunidad de recobrar energías comiendo trozos de caña de azúcar recién cortados, llegamos a una zona idónea para plantar las tiendas de campaña y descansar para la caminata del día siguiente. Habíamos andado más de trece horas por unos paisajes maravillosos, desde mesetas inundadas por plantaciones de tabaco y caña de azúcar hasta zonas que, sin la ayuda de los machetes, hubieran sido impenetrables. A las siete del día siguiente ya estábamos en marcha. Penetrar en la jungla es una experiencia increíble, el sofocante calor, unido a la altísima humedad, hacía que tuviéramos que ir descansando cada pocos metros. Si a eso le unimos el hecho de que la caminata era en subida, más todavía. Alrededor de las ocho empezamos a encontrar recientes zonas de descanso de gorilas, grandes hojas de palma colocadas en el suelo como camas, pieles de frutas alrededor de ellas y cagadas secas. Por momentos habíamos de arrastrarnos por el suelo para poder pasar bajo la frondosa y entrelazada vegetación, lo que me provocó un ataque de hormigas rojas que me mordieron toda la zona del pecho y del estómago, ocasionándome un picor irresistible durante tres o cuatro días. Finalmente, alrededor de las nueve escuchamos ruido cerca de nosotros e, inesperadamente, dos gorilas muy jóvenes atravesaron la vía por la que íbamos. A partir de ese momento y durante una hora, nuestra sonrisa no dejó de iluminarnos la cara. Habíamos contactado con una familia de gorilas, seis o siete crías juguetonas, vivarachas y traviesas que no pararon de jugar alrededor nuestro y por encima de nosotros haciendo ejercicios acrobáticos en las ramas de los árboles mientras tres hembras los vigilaban de cerca; pero todos ellos siempre expectantes a lo que hacía el jefe de la familia, un enorme gorila “espalda plateada” que siempre se mantenía escondido pero con ojo avizor a cualquier menor movimiento que nosotros realizáramos. En uno de esos momentos, una de las hembras se sentó junto a mí, momento que Jordi plasmó en fotografía. Fue, y seguirá siendo una de las experiencias más mágicas, fascinantes, recordadas y emocionantes de mi vida. Alrededor de las diez y media, y con una decepción que se nos marcaba en el rostro, tuvimos que dejar que ellos siguieran su tranquila y pacífica vida ya que la autorización fronteriza con Uganda se nos terminaba al día siguiente. Ahora, en la lejanía de aquel fantástico octubre de 1995, sigo embobándome cuando veo algún programa de televisión donde aparecen los gorilas de montaña, esos orgullosos, imponentes y familiares animales, y maldigo con rabia a esos “humanos” que, por un puñado de monedas, asesinan gorilas para conseguir sus manos –que venden luego como ceniceros- y cabezas para disecarlas y exponerlas sobre una chimenea, y estén llevando a esa maravillosa especie al borde de la extinción. Actualmente sólo quedan 300 miembros. ¿Cuánto tiempo les queda en este mundo? El ser racional por excelencia tiene la palabra frente a esta vomitiva irracionalidad.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Silencio nevado

Silencio formado por minúsculos silencios. Escarcha que rodea con un abrazo acuoso y termina filtrándose por los poros de la tierra. Uniformidad cromática de tonos invernales que desprenden un aroma gélido y, a su vez, de intimidad con el ambiente. La luz despeja el horizonte y crea múltiples reflejos en el agua que gotea de las ramas de los árboles. Languidez contagiosa, relajación en el andar que te lleva a paseos donde la respiración se vuelve profunda, saludable, rica. Magia visual, paz auditiva, ahorro vocal, conexión con el entorno, olvido temporal de la cotidianeidad rutinaria, un bello instante en una vida.

lunes, 2 de marzo de 2009

Diversus amigos juntos

¿Cuántas veces se ha vivido la situación de conocer a gente durante un viaje que hayas realizado y escuchar la frase: “Bueno, ya quedaremos un día de estos”? ¿Cuántas veces ocurre que, finalmente, se queda con esa gente? Pues el viernes pasado nos ocurrió. Toni, Rosa, Mariano, Alicia, Juanjo y Eva son tres parejas con las que pasamos unos momentos geniales durante nuestro viaje a Gambia y, tras algunos contactos por e-mail, decidimos ir a cenar al Diversus, en el barrio de la Ribera de Barcelona. Diversus es un restaurante muy recomendable por la excelente cocina que preparan. Entre otro platos a destacar, los huevos rotos con patatas y foie, el hummus, los penne rigati con manzana, las chuletitas de cordero, todos ellos a un precio asequible para el bolsillo teniendo en cuenta la calidad y la cantidad que te ofrecen. Su único punto discordante es que la zona superior, donde está situada la entrada, no es atrayente y puede ser un inconveniente para la gente que pase frente a él y no conozca su calidad, pero con un ligero cambio en la decoración puede convertirse en uno de los restaurantes punteros de la zona. Y si, además, vas con una gente tan fantástica como nuestros colegas gambianos, la velada se convierte en uno de esos momentos que disfrutas compartiendo.

domingo, 1 de marzo de 2009

Joder, que se nos ha ido el Rubianes

No se vale. No juego. Esto no me lo habían dicho cuando me explicaron las reglas. Así no, joder. Todos nosotros seguro que conocemos cinco, diez, incluso quince nombres de seres inhumanos, malnacidos, puercos indecentes que arrastran su vida entre mierda y pus mientras joden las vidas de los que le rodean. Dictadores de Latinoamérica, Asia o África, potentados de grandiosas empresas, jefecillos rompehuevos, conocidos que sólo merecerían vivir en una isla desierta, sin agua ni comida y rodeados de tiburones, gente que desearíamos que sus vidas hubieran sido más breves que un pedo de doncella pero que, pese a nuestros deseos más morbosos siguen estando vivos. En cambio va y se nos muere Pepe Rubianes por un puto cáncer de pulmón que le detectaron en abril del año pasado. Que no, coño joder hostia. Que este humano no tenía que morir todavía, que éste daba vidilla a quienes le rodeaban, fueran amigos, conocidos o simples seguidores de sus espectáculos. Pepe, que el sol de África brilla hoy un poquito menos porque no estás bajo él, que los niños sudaneses han derramado una lagrimita porque ya no podrán ver más tu sonrisa de pillo rebelde, que todos los teatros del mundo deberían dejar hoy los telones a media altura en señal de duelo porque te has ido. El mejor exponente del hombre sin fronteras, el gallego con alma de catalán, con el corazón africano y la mente en la utopía, el humorista por excelencia, el monologuista punzante, el grano en el culo de los fachas. Que no, Pepe, que tú no. Que las gambas y los camarones de tu bar imaginario han dejado de bailar por soleares y están cantando una saeta en tu honor. Aunque, al menos, nos queda la esperanza que se haya podido reunir con Gila, Eugenio, Lenny Bruce y tantos otros humoristas o “alegradores” de vidas para formar un “Club de la Comedia celestial” y partirse de risa hasta que, incluso los agujeros negros del Universo, se pongan rojos por el sofoco.